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Ladrón conocido como “Pretty Boy” en la década de 1930 destruía papeles de hipoteca

La reciente viralización de su historia demuestra cómo, décadas después, la leyenda de Pretty Boy Floyd sigue despertando debate, al moverse en la delgada línea entre el crimen y el mito social que nació de la desesperación colectiva de una época marcada por la crisis.

ESTADOS UNIDOS-. Una reciente publicación en redes sociales volvió a poner en el centro de la conversación a uno de los personajes más controvertidos de la década de 1930 en Estados Unidos: Charles Arthur Floyd, mejor conocido como “Pretty Boy” Floyd, un ladrón de bancos cuya historia resurgió por el papel que desempeñó durante la Gran Depresión.

Floyd se hizo famoso no solo por sus asaltos a instituciones financieras, sino por una práctica que lo convirtió en una figura casi mítica.

A diferencia de otros delincuentes de la época, su nombre comenzó a asociarse con la destrucción de documentos de hipotecas y registros de préstamos, una acción que, según relatos históricos, buscaba aliviar la carga económica de agricultores y granjeros asfixiados por las deudas.

Lejos de limitarse a irrumpir con violencia, Floyd habría aprovechado algunos de sus atracos para destruir papeles que representaban años de obligaciones financieras imposibles de pagar en medio del colapso económico.

El “Robin Hood” de la Gran Depresión

Entre 1931 y 1934, periodo en el que se concentraron varios de sus atracos más conocidos, Floyd presuntamente destruyó cientos de documentos bancarios, lo que habría permitido a numerosas familias conservar sus tierras y evitar el embargo.

Esta conducta le valió el apodo de “Robin Hood” de la Gran Depresión, una imagen que contrastaba con su condición de fugitivo y criminal.

Aunque las autoridades lo consideraban un delincuente peligroso, para amplios sectores del pueblo Floyd representó una forma de resistencia popular frente a las instituciones financieras señaladas como responsables del colapso económico.

Su figura comenzó a ser vista como la de un hombre que desafió al sistema en uno de los momentos más difíciles del país.

La reciente viralización de su historia demuestra cómo, décadas después, la leyenda de Pretty Boy Floyd sigue despertando debate, al moverse en la delgada línea entre el crimen y el mito social que nació de la desesperación colectiva de una época marcada por la crisis.

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