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Dolor cervical: por qué aparece y cómo prevenirlo, según expertos de Harvard

El dolor de cuello es una molestia frecuente asociada al uso prolongado de pantallas, malas posturas, estrés y falta de descanso.

Dolor cervical: por qué aparece y cómo prevenirlo, según expertos de Harvard

CIUDAD DE MÉXICO.- El dolor de cuello se ha vuelto una molestia frecuente en la vida diaria. Las largas horas frente a pantallas, las posturas inadecuadas y el uso constante de dispositivos electrónicos han incrementado su presencia tanto en el trabajo como en el hogar. Especialistas de Harvard y de la Facultad de Medicina de Harvard señalan que este problema suele avanzar de forma gradual y rara vez aparece de manera repentina, lo que abre una ventana importante para la prevención.

Identificar las causas y atenderlas a tiempo es clave para evitar que una molestia leve se convierta en un problema que limite el movimiento, afecte la productividad y reduzca la calidad de vida.

¿Por qué el cuello es tan vulnerable?

El cuello cumple funciones esenciales. Sostiene la cabeza, permite su movilidad y participa en acciones como masticar, hablar y respirar. Esta carga constante lo vuelve sensible a tensiones acumuladas por hábitos cotidianos.

De acuerdo con Harvard, el dolor cervical suele iniciar como una molestia leve. Si no se atiende, puede evolucionar hacia rigidez, contracturas musculares y dificultad para realizar actividades normales.

Factores de riesgo más comunes del dolor de cuello

Los expertos de Harvard identifican varios factores que aumentan el riesgo de dolor cervical:

  • Postura incorrecta al sentarse o trabajar
  • Falta de actividad física y debilidad muscular
  • Estrés y tensión emocional
  • Sueño insuficiente o poco reparador
  • Uso prolongado de pantallas y dispositivos electrónicos
  • Enfermedades como artritis o degeneración de discos

Estos elementos suelen combinarse, lo que explica por qué el dolor de cuello es tan común en la rutina actual.

Uso prolongado de pantallas y malas posturas

Permanecer mucho tiempo en la misma posición, especialmente frente a una computadora, favorece la rigidez muscular. Harvard recomienda hacer pausas activas cada una o dos horas, cambiar de postura y realizar movimientos suaves del cuello.

También es importante ajustar el monitor a la altura de los ojos para evitar inclinar la cabeza. Usar audífonos o altavoz en llamadas y apoyar tabletas en un ángulo cercano a cuarenta y cinco grados ayuda a mantener una alineación adecuada del cuello y los hombros.

Vista, postura y tensión cervical

Ver mal obliga a inclinar la cabeza hacia adelante o hacia atrás para compensar. Esta adaptación genera tensión innecesaria. Las revisiones periódicas con el oftalmólogo y el cambio oportuno de lentes permiten mantener una postura más natural durante el día.

Dormir bien también protege el cuello

Dormir con más de una almohada puede forzar una curvatura poco natural del cuello. Para la mayoría de las personas, una sola almohada baja y firme es suficiente para mantener una alineación adecuada durante el descanso.

Además, dormir menos de lo necesario se asocia con mayor riesgo de dolor musculoesquelético. Un sueño reparador ayuda a la recuperación de los tejidos y reduce el estrés acumulado.

Cargar peso: un riesgo que suele ignorarse

Antes de levantar objetos pesados, es importante evaluar el impacto en la columna cervical y lumbar. Pedir ayuda o usar herramientas adecuadas reduce el riesgo de lesiones musculares o articulares que pueden derivar en dolor persistente.

Señales de alerta que requieren atención médica

No todos los dolores de cuello son inofensivos. Harvard Health advierte que se debe buscar atención médica inmediata si el dolor cervical se acompaña de:

  • Dolor que se irradia a uno o ambos brazos o baja por la espalda
  • Debilidad, pérdida de fuerza o entumecimiento en extremidades
  • Fiebre persistente o sin causa clara
  • Pérdida de peso no intencional
  • Dolor intenso que no mejora con medidas habituales

Estos síntomas pueden indicar problemas más serios, como hernias discales, infecciones o alteraciones neurológicas.

Tratamiento conservador y prevención a largo plazo

La mayoría de los episodios de dolor de cuello se manejan con medidas conservadoras. La corrección postural, ejercicios suaves de estiramiento y la aplicación local de calor o frío suelen ser suficientes. Cuando el dolor persiste, la fisioterapia supervisada puede ser una opción efectiva.

La Guía de Harvard Health ofrece recursos e informes especializados que explican causas, prevención y estrategias de recuperación. Identificar los propios factores de riesgo permite adoptar medidas personalizadas y reducir recaídas.

Cuidar el cuello es cuidar la calidad de vida

El dolor de cuello no siempre es un malestar pasajero. Puede afectar el trabajo, la vida familiar y el bienestar emocional. Los expertos de Harvard insisten en que, aunque muchos casos se controlan con cambios en hábitos y entorno, la presencia de síntomas adicionales exige valoración médica inmediata.

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Incorporar estas recomendaciones en la rutina diaria ayuda a reducir el riesgo, mejorar la función muscular y mantener una buena calidad de vida a largo plazo.

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