¿Qué es el complejo de Jonás? Cuando el miedo no es fracasar, sino crecer
Abraham Maslow planteó que la infelicidad no siempre surge de la falta o del fracaso, sino de la decisión consciente de no desarrollar el propio potencial.

CIUDAD DE MÉXICO.- Durante décadas, la psicología se centró en explicar lo que no funciona en las personas. Neurosis, traumas, patologías y conductas problemáticas dominaron el discurso. El ser humano fue descrito desde la carencia y la herida. En ese marco, la salud mental se entendía como la simple ausencia de síntomas graves y la normalidad como una capacidad básica para funcionar.
Bajo esta visión, no estar mal era suficiente. No se hablaba de desarrollo pleno, sino de evitar el colapso. La pregunta no era qué podía llegar a ser una persona, sino cómo evitar que empeorara.
La advertencia de Abraham Maslow
Abraham Maslow, psicólogo humanista, rompió con esa lógica. Planteó una idea incómoda: el problema no siempre es lo que falta, sino lo que se evita desarrollar. Su frase más citada lo resume con claridad:“Si decides ser menos de lo que eres capaz de ser, te condenas a una profunda infelicidad”.
Lejos de una consigna motivacional, la frase funciona como un diagnóstico. No promete bienestar ni éxito. Advierte de una consecuencia. Maslow no habla de castigos externos ni de fracasos visibles. Habla de un malestar interno que aparece cuando una persona elige reducirse.
No es superación personal, es una decisión interna
Esta cita suele interpretarse como una invitación a superarse, pero esa lectura es limitada. Maslow no exhorta a rendir más ni a alcanzar una versión idealizada. Señala algo más específico: la posibilidad de decidir conscientemente no asumir lo que uno sabe que puede hacer.
El énfasis está en el verbo decidir. No se refiere a falta de oportunidades ni a contextos adversos. Habla de elecciones internas: no asumir responsabilidades, no desplegar capacidades, no atender una vocación que incomoda o exige.
Según Maslow, esta renuncia no genera alivio. Produce una infelicidad persistente, difícil de explicar. No siempre es tristeza abierta. Puede sentirse como apatía, vacío, irritabilidad o una sensación constante de estar viviendo a medias.
El complejo de Jonás: miedo al propio potencial
Maslow llamó a este fenómeno el complejo de Jonás. Tomó el término del relato bíblico en el que Jonás huye de la misión que se le encomienda. No por incapacidad, sino por temor a lo que implicaría aceptarla.
En psicología, el complejo de Jonás describe el miedo a las propias posibilidades más altas. No aparece como pánico, sino como prudencia. Se disfraza de realismo, modestia o sensatez. Se expresa en frases comunes: “eso no es para mí”, “mejor no complicarse”, “no quiero destacar”, “con esto basta”.
Desde fuera puede parecer equilibrio. Desde dentro suele ser renuncia. Maslow observó que muchas personas no fracasan por incapacidad, sino por miedo a lo que ocurriría si no fracasaran.
La infelicidad como consecuencia, no como castigo
La frase de Maslow no plantea una amenaza moral. La infelicidad no llega por no “superarse”, sino por traicionarse. Para el psicólogo humanista, casi todas las personas tienen un impulso natural hacia el crecimiento y la coherencia interna.
Cuando ese impulso se bloquea de forma constante, aparece el malestar. Este no siempre se manifiesta como depresión. Puede surgir como cinismo, insatisfacción permanente o éxito externo sin sentido personal.
Maslow consideraba que muchas neurosis modernas no nacen del exceso de ambición, sino de la inhibición sistemática del propio desarrollo.
El libro donde esta idea toma forma
Esta reflexión forma parte de The Farther Reaches of Human Nature, una de las obras más profundas de Maslow. En ella, va más allá de su conocida jerarquía de necesidades y se enfoca en los niveles más altos del desarrollo humano.
El libro no propone ideales abstractos. Analiza personas reales que han desarrollado de forma plena sus capacidades. Aborda temas como creatividad, vocación, valores, experiencias significativas y responsabilidad personal como elementos centrales de la salud psicológica.
En este contexto, “ser menos de lo que uno es capaz de ser” no es una metáfora. Es una condición que, según Maslow, genera sufrimiento cuando las necesidades profundas —como la verdad, la coherencia y la plenitud— son negadas de forma constante.
Una crítica a la idea de normalidad
Maslow cuestionó la noción de normalidad entendida solo como adaptación. Consideró que adaptarse sin crecer puede ser otra forma de enfermedad. Vivir sin conflicto no siempre implica vivir de forma sana.
Desde esta perspectiva, la infelicidad no es un fallo personal, sino una señal. Un síntoma de que algo esencial está siendo reprimido. No siempre se trata de talentos extraordinarios. A veces es algo cotidiano: una capacidad no usada, una decisión postergada, una verdad personal no asumida.
Vivir por debajo de uno mismo
La fuerza de la frase de Maslow está en que no exige heroicidades, pero tampoco permite evasiones. Plantea una pregunta directa: ¿en qué aspectos una persona está viviendo por debajo de lo que sabe que podría ser?
No para compararse con otros, sino para mantener coherencia interna. Maslow no ofrece métodos ni plazos. Solo señala una relación clara entre renuncia consciente y malestar profundo.
La advertencia sigue vigente: no siempre se sufre por lo que falta, sino por lo que se evita llegar a ser.
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