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Astrónomos observan por primera vez una explosión estelar en tiempo real

En 2021, astrónomos lograron observar por primera vez en tiempo real la explosión de una estrella conocida como nova.

Astrónomos observan por primera vez una explosión estelar en tiempo real

CIUDAD DE MÉXICO.- En junio de 2021 ocurrió un hecho poco común en la astronomía moderna. Una estrella explotó y, por primera vez, los científicos no solo detectaron el evento, sino que lograron observarlo con un nivel de detalle nunca antes alcanzado. Lo que vieron cambió la comprensión sobre las explosiones conocidas como novas.

Aunque estos fenómenos se han registrado desde hace siglos, la novedad fue observar qué sucede en los primeros días del estallido. Es justo en ese periodo cuando el material comienza a salir disparado a velocidades extremas y se definen procesos que antes solo se inferían con modelos teóricos.

El hallazgo mostró que las novas no son destellos breves y ordenados, sino procesos largos, irregulares y con múltiples fases que pueden extenderse durante semanas o meses.

Qué es una nova y por qué no destruye a la estrella

Las novas ocurren en sistemas estelares binarios. Una de las estrellas es una enana blanca, un remanente compacto que atrae material de su estrella compañera. Cuando la cantidad acumulada alcanza un punto crítico, se produce una reacción nuclear descontrolada en la superficie.

Este proceso no destruye a la enana blanca, pero provoca la expulsión violenta de gas y energía al espacio. Durante años se pensó que esa eyección ocurría de forma rápida, uniforme y en una sola etapa.

Las nuevas observaciones demostraron que esa idea era incompleta. En lugar de una explosión simple, las novas pueden presentar múltiples expulsiones de material, con direcciones y velocidades distintas.

La tecnología que permitió ver la explosión desde la Tierra

El avance fue posible gracias al CHARA Array, un conjunto de seis telescopios ubicado en el Observatorio Mount Wilson, en California. Este sistema utiliza interferometría, una técnica que combina señales de varios telescopios para obtener imágenes con una resolución muy superior a la de un solo instrumento.

Gracias a esta tecnología, un equipo internacional logró observar dos novas apenas dos o tres días después de su estallido, algo que rara vez ocurre porque estos eventos no se pueden predecir.

El estudio fue publicado en diciembre de 2025 en la revista Nature Astronomy y combinó observaciones ópticas, infrarrojas y datos de rayos gamma obtenidos por telescopios espaciales como Fermi y Swift.

Lo que revelaron las imágenes: explosiones más complejas de lo esperado

Las imágenes interferométricas mostraron que el gas no se expulsa de forma simétrica. En uno de los casos se observaron dos flujos de material saliendo en direcciones perpendiculares, lo que sugiere que no existe una sola eyección, sino varias fases sucesivas.

El propio estudio señala que “estas imágenes ofrecen evidencia observacional directa de que los mecanismos que impulsan la eyección de masa desde la superficie de enanas blancas no son tan simples como se pensaba”.

Además, los choques entre estos flujos explican la emisión de rayos gamma, un tipo de radiación de alta energía que durante años fue difícil de relacionar con las novas.

Dos novas, dos comportamientos opuestos

La investigación se centró en dos explosiones ocurridas en 2021: V1674 Herculis y V1405 Cassiopeiae, que mostraron comportamientos muy distintos.

V1674 Herculis fue una de las novas más rápidas jamás registradas. Alcanzó su brillo máximo en cuestión de horas y se apagó pocos días después. El gas fue expulsado a velocidades de hasta 5 mil 500 kilómetros por segundo, generando choques internos que produjeron rayos gamma detectados por el telescopio Fermi.

En contraste, V1405 Cassiopeiae tardó más de 50 días en alcanzar su máximo brillo. Durante ese tiempo, el gas no se expulsó de inmediato, sino que permaneció alrededor del sistema estelar. La liberación del material ocurrió semanas después, lo que provocó choques con un retraso de casi dos meses.

Por qué este contraste es importante para la ciencia

La comparación entre ambas novas dejó claro que no existe un solo modelo para explicar estos eventos. Algunas expulsan el material de manera casi inmediata, mientras que otras pasan por fases de acumulación antes de liberarlo.

Esto es clave para entender la evolución de los sistemas binarios y mejorar los modelos que describen cómo interactúan las estrellas en estos entornos extremos.

El estudio también sugiere que el movimiento orbital de las estrellas podría ayudar a expulsar el material, un factor que antes no se consideraba central en estos procesos.

Un cambio de paradigma en el estudio de las novas

Hasta ahora, las novas se describían como explosiones impulsivas, es decir, eventos breves con una sola eyección principal. Las nuevas observaciones obligan a replantear esa idea.

Según los autores, “los resultados proporcionan evidencia observacional de una expulsión retrasada de la mayor parte de la envoltura durante una nova”. Esto implica que gran parte del material puede liberarse mucho después del brillo inicial.

Este nuevo enfoque ayuda a explicar por qué muchas novas emiten energía durante más tiempo del esperado y por qué presentan estructuras internas tan complejas.

Las novas como laboratorios naturales del universo

Estos eventos se han convertido en escenarios ideales para estudiar fenómenos físicos extremos. En ellos se producen ondas de choque, aceleración de partículas y colisiones de gas a velocidades supersónicas.

Un hallazgo relevante es que las novas pueden emitir rayos gamma, algo que antes se asociaba principalmente con supernovas o agujeros negros. En este caso, la energía se genera dentro de la propia explosión, por los choques entre distintos flujos de material.

Esto permite usar a las novas como modelos para comprender otros fenómenos del universo, como fusiones estelares o explosiones transitorias luminosas.

Lo que sigue: observar más explosiones desde el inicio

El estudio abre una nueva etapa en la observación de eventos astronómicos transitorios. Con mejores sistemas de alerta y telescopios más precisos, los científicos podrán capturar más explosiones desde sus primeras horas.

También plantea que muchas novas observadas en el pasado podrían haberse interpretado de forma incorrecta, al asumir que el brillo inicial marcaba el final del proceso.

El siguiente paso será observar un mayor número de novas con interferometría para confirmar si estos patrones son comunes. De ser así, cambiaría la forma en que se entiende la evolución de las estrellas y su impacto en el entorno galáctico.

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Como concluye el estudio: “las novas, una vez vistas como explosiones simples, están resultando ser mucho más ricas y fascinantes de lo que imaginábamos”.

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