Sustituir la televisión por actividad física reduce el riesgo de depresión hasta en un 43%, revela un estudio
Una investigación holandesa con más de 65,000 adultos encuentra que el simple intercambio de tiempo frente a la pantalla por movimiento o sueño es una estrategia preventiva eficaz, especialmente para personas de mediana edad.

Reemplazar el tiempo que pasamos frente al televisor por otras actividades no es solo un consejo para ser más productivos; puede ser una poderosa herramienta para proteger la salud mental. Un estudio publicado en la revista European Psychiatry encontró que esta simple sustitución puede reducir significativamente la probabilidad de desarrollar depresión mayor, con una disminución de hasta el 43% en adultos de mediana edad.
La investigación, liderada por la Dra. Rosa Palazuelos-González de la Universidad de Groningen, se distingue por analizar qué ocurre cuando se reasigna específicamente el tiempo dedicado a ver TV a otros comportamientos, y no solo por cuantificar el tiempo total de sedentarismo. El trabajo se basó en los datos de 65,454 adultos inicialmente no deprimidos del estudio de cohorte Lifelines en los Países Bajos, a quienes se dio seguimiento durante cuatro años.
Beneficios por actividad y tiempo
Los resultados del estudio son concretos y muestran un efecto de “dosis-respuesta”: a mayor tiempo reemplazado, mayor es la reducción del riesgo. Los beneficios más impactantes se observaron en adultos de mediana edad (40-59 años) .
La siguiente tabla desglosa cómo cambia el riesgo de depresión al sustituir 30 minutos de televisión por otras actividades en este grupo de edad:
| Deportes o ejercicio estructurado | 18% |
| Actividad física en el trabajo o escuela | 10.21% |
| Sueño | 9% |
| Actividades de ocio o transporte activo | 8% |
| Tareas del hogar | Sin efecto significativo |
“Encontramos que reducir el tiempo de ver televisión en 60 minutos y reasignarlo a otras actividades disminuyó la probabilidad de desarrollar depresión mayor en un 11%”, explicó la Dra. Palazuelos-González. Para las reasignaciones de 90 y 120 minutos, la disminución aumenta hasta el 25.91%.
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Un efecto que varía con la edad
El estudio reveló que la efectividad de esta estrategia no es uniforme para todas las personas, sino que varía notablemente según el grupo de edad .
- Adultos de mediana edad (40-59 años): Son los más beneficiados. En este grupo, reemplazar 60 minutos diarios de TV redujo el riesgo en un 18.78%. Un cambio de 90 minutos lo disminuyó en un 29%, y una sustitución de 120 minutos (2 horas) produjo una reducción del 43%.
- Adultos mayores (60+ años): Para ellos, la sustitución general no mostró beneficios significativos, con una excepción clave: reemplazar el tiempo de TV con deportes. Esta acción específica sí redujo la probabilidad de depresión de manera importante.
- Adultos jóvenes (18-39 años): No se hallaron reducciones significativas del riesgo. Los investigadores sugieren que este grupo ya suele ser lo suficientemente activo físicamente, por lo que supera el umbral de actividad necesario para estar protegido contra la depresión, y otros factores de riesgo podrían tener más peso.

¿Por qué ver menos TV marca la diferencia?
La investigación no se limitó a establecer una correlación, sino que explora los mecanismos detrás de este fenómeno. El estudio y análisis de investigaciones previas señala que las actividades mentalmente pasivas, como ver televisión, se han vinculado con:
- Desregulación de la dopamina: El sistema de recompensa del cerebro puede verse afectado.
- Mayor inflamación: Un factor asociado con el desarrollo de la depresión.
- Hábitos alimenticios menos saludables: Fomentados por la publicidad y la “alimentación inconsciente” frente a la pantalla.
- Factores psicosociales: Sentimientos de soledad y aislamiento social.
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Una conclusión práctica para la vida diaria
El mensaje final de la investigación es alentador y utilitario: no se trata necesariamente de eliminar por completo la televisión, sino de ser conscientes de cómo utilizamos nuestro tiempo.
“Reemplazar el tiempo de ver televisión por otras actividades, incluyendo el sueño, puede servir como una estrategia preventiva contra el trastorno depresivo en adultos de mediana edad”, concluye el estudio.
Para las personas que buscan mejorar su bienestar mental, la evidencia señala un camino concreto. Sustituir incluso 30 minutos de televisión por una caminata, una clase de ejercicio o asegurar un descanso adecuado, son cambios realizables con un impacto potencialmente significativo en la salud mental a largo plazo.
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