El genoma de un neandertal revela una población fantasma que sobrevivió 50,000 años en aislamiento total
El estudio de un individuo llamado Thorin, publicado en Cell Genomics, identifica un linaje desconocido que permaneció separado de otros grupos neandertales durante milenios, replanteando las teorías sobre su desaparición
En 2015, el arqueólogo Ludovic Slimak y su equipo descubrieron unos restos fósiles en la cueva de Mandrin, en el valle del Ródano al sureste de Francia. Los primeros elementos aparecieron a la entrada de la cueva: dientes incrustados en una arena tan frágil que su excavación requirió el uso de pinzas, extrayendo el sedimento grano a grano. Este meticuloso proceso se ha prolongado durante nueve años y aún continúa.
Con el tiempo, se recuperaron más restos: 31 dientes (Thorin tenía 34, siendo el primer neandertal hallado con molares supernumerarios), su mandíbula, fragmentos del cráneo y falanges. El investigador decidió llamar a este individuo “Thorin”, en honor al personaje de J.R.R. Tolkien que era “uno de los últimos reyes enanos bajo la montaña y el último de su linaje”.
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Una línea genética completamente aislada
El análisis genómico, publicado en la revista Cell Genomics, demostró que Thorin pertenecía a un linaje antiguo y no descrito previamente. Este grupo se separó de otros neandertales conocidos hace aproximadamente 100,000 años y, de manera extraordinaria, permaneció genéticamente aislado durante más de 50,000 años, hasta la extinción de la especie.
“La población de Thorin pasó 50 milenios sin intercambiar un solo gen con las poblaciones neandertales clásicas”, explicó Ludovic Slimak. Este aislamiento generó una alta homocigosidad en su genoma, lo que indica endogamia reciente, y no se encontró evidencia de cruces con humanos modernos.
La siguiente tabla resume las características clave de este linaje:
| Antigüedad | Vivió hace entre 42,000 y 50,000 años . |
| Origen del linaje | Se separó de otros neandertales hace unos 100,000 años. |
| Duración del aislamiento | Más de 50,000 años. |
| Parentesco descubierto | Está genéticamente vinculado a un neandertal de Gibraltar (Gibraltar-1, apodado Nana). |
| Contexto climático | Vivió en un clima muy frío, durante la Edad de Hielo. |
Una incógnita científica: La convivencia sin contacto
El descubrimiento plantea un enigma fundamental. Dos poblaciones de neandertales, la de Thorin y los “neandertales clásicos”, coexistieron en Europa Occidental a una distancia relativamente corta. “Tenemos 50 milenios durante los cuales dos poblaciones neandertales, que vivían a unos diez días a pie la una de la otra, coexistieron ignorándose por completo”, señaló Slimak .
Los investigadores sugieren que este comportamiento sería “inimaginable” para el Homo sapiens y revela que los neandertales debieron concebir el mundo de una manera profundamente diferente a la nuestra. El porqué de este aislamiento prolongado, a pesar de la proximidad geográfica, sigue sin una respuesta clara.
Reescribiendo la historia de los últimos neandertales
Este hallazgo obliga a reformular la narrativa establecida sobre los neandertales. Hasta ahora, se pensaba que en el momento de su extinción formaban una única población genéticamente homogénea. Thorin prueba que coexistían al menos dos linajes muy distintos .
El estudio también sugiere la existencia de un tercer linaje neandertal “fantasma” en Europa en la misma época, del cual aún no se tienen restos físicos pero que la genética es capaz de detectar. Esto pinta un cuadro mucho más complejo de las poblaciones humanas primitivas en Europa.
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El aislamiento y su posible papel en la extinción
El hecho de que las comunidades neandertales fueran pequeñas y estuvieran aisladas podría ser una pieza clave para entender su desaparición. “Cuando estás aislado durante mucho tiempo, limitas la variación genética que tienes, lo que significa que tienes menos capacidad para adaptarte al cambio climático y a los patógenos”, explicó Tharsika Vimala, coautora del estudio.
Esta falta de diversidad genética, sumada a una posible limitación para compartir conocimientos e innovaciones tecnológicas entre grupos aislados, pudo haber creado una receta para el colapso demográfico, especialmente con la llegada del Homo sapiens a Europa.
El descubrimiento de Thorin va más allá del hallazgo de un fósil; es una ventana a una forma de humanidad con una lógica social y biológica profundamente distinta a la nuestra. Su historia nos obliga a replantear no solo cómo desaparecieron los neandertales, sino también qué significa ser humano. La investigación continúa en la Grotte Mandrin, donde cada grano de arena removido puede deparar una nueva sorpresa.
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