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¿Cómo era realmente el cortejo en la era ‘Bridgerton’?

La edad promedio para casarse en esta época era de 24 años para las mujeres y 26 para los hombres.

Las historias de amor en la era de la Regencia, inmortalizadas en las novelas de Jane Austen y la popular serie de Netflix “Bridgerton”, eran tanto románticas como estratégicas. El cortejo en el Londres del siglo XIX mezclaba el corazón con los negocios, y el proceso estaba regido por reglas estrictas y bien definidas. Aquí te contamos cómo funcionaba realmente.

Paso 1: Entra en el mercado matrimonial

El matrimonio en la era de la Regencia británica (1811-1820) era una institución fundamental para la reproducción del estatus social. Durante la Temporada de Londres, que coincidía con la reunión del Parlamento, la élite se reunía en la ciudad para participar en un sinfín de eventos sociales con el objetivo de encontrar un cónyuge adecuado. La Temporada era, en esencia, un gran mercado matrimonial.

Paso 2: Conoce al tipo de gente adecuado

La edad promedio para casarse en esta época era de 24 años para las mujeres y 26 para los hombres. Las reuniones sociales, especialmente en lugares icónicos como el Almack’s Assembly Rooms, ofrecían oportunidades para conocer posibles parejas. Solo los seleccionados por un comité exclusivo podían asistir, asegurando que solo la crème de la crème se mezclara.

Paso 3: Busca un buen partido

Aunque el dinero y el estatus eran cruciales, el amor también jugaba un papel importante. Las familias esperaban que sus hijos e hijas encontraran parejas con las que pudieran tener una relación feliz y duradera, ya que el divorcio era extremadamente difícil y raro, requiriendo un acto parlamentario.

Paso 4: Dale tiempo a los sentimientos

El cortejo podía durar de uno a cuatro años. Durante este tiempo, las parejas se conocían mejor a través de actividades como tomar el té en presencia de la familia o dar paseos vigilados. Las reglas estrictas protegían la virtud de las mujeres y aseguraban que la familiaridad no se desarrollara prematuramente.

Paso 5: Trata la correspondencia con amor

Las cartas eran esenciales para evaluar la compatibilidad, especialmente para parejas que vivían lejos. La correspondencia permitía a los enamorados desarrollar un vínculo emocional profundo y demostrar su fiabilidad como futuros compañeros de vida.

Paso 6: Haz regalos apropiados

El intercambio de regalos también era una parte crucial del cortejo. Desde libros y perfumes hasta el simbólico mechón de pelo, los regalos marcaban las diferentes etapas del noviazgo. Era vital que estos obsequios estuvieran en buen estado, ya que cualquier indicio de descuido podía ser interpretado negativamente.

Paso 7: Negocia los términos del matrimonio

El compromiso formalizaba la relación, llevando a la negociación de los términos legales del matrimonio, como los derechos de herencia y las disposiciones financieras. Este paso proporcionaba mayor seguridad y, a veces, más intimidad entre la pareja.

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A lo largo del cortejo: evita el escándalo

El escándalo era la mayor amenaza para un noviazgo. Desde fugas románticas a Gretna Green, el destino de bodas clandestinas, hasta demandas por promesas de matrimonio no cumplidas, cualquier desliz podía arruinar la reputación y posición social de una persona. Sin embargo, la mayoría de los noviazgos concluían felizmente en el altar, marcando el inicio de una nueva vida juntos.

En la era de la Regencia, el cortejo era un delicado equilibrio entre el amor y la estrategia, con reglas precisas que garantizaban que las decisiones correctas se tomaran en cada paso del camino.

Con información de Natgeo.

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