Las peores cosas de ser alto
Las personas altas son literalmente gigantes a comparación de la mayoría de gente. Caminando por encima de todos los demás con la cabeza en alto y con la ventaja de ver más allá de lo que la otra gente ve. Pero a veces esa bendición también puede ser una maldición.
A continuación te damos una lista de algunas cuestiones que hacen pensar si ser tan alto es bueno.
Todos los abrazos son incómodos.
“¡Necesito que alguien alto me baje algo!”
Los techos bajos.
Las mayoría de camas son muy pequeñas.
Todos te odian en los conciertos.
No cabes en carros extranjeros.
La gente piensa que es socialmente aceptable saltar en tu espalda sin preguntar.
Todos esperan que seas bueno en los deportes.
Jamás te has visto la cara en el espejo.
La parte honda de la piscina nunca es suficientemente honda para ti.
Las mangas largas jamás son lo suficientemente largas.
Y los pantalones siempre son muy cortos.
La gente SIEMPRE insiste en que has crecido desde la última vez que los viste.
El unitalla jamás te queda.
No has podido relajarte en la tina desde que tenías 10.
Los asientos en el avión destruyen tus rodillas.
Tus rodillas no caben bajo tu escritorio.
Todos te usan como el faro en las multitudes.
Cada vez que usas verde te dicen “Gigante Verde”.
Siempre te tienes que parar atrás en las fotos de grupo.
O agacharte incómodamente para caber en la foto.
El transporte público no fue construido para ti.
La gente te usa para que les des sombra o para taparse del viento.
Tus piernas siempre te incomodan en trenes, buses y aviones.
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