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Sian Ka’an: playas y cenotes en la reserva de Quintana Roo

Mira el video de esta reserva natural del Caribe mexicano

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Por El Universal

Sian Ka’an: playas y cenotes en la reserva de Quintana Roo

Sian Ka’an: playas y cenotes en la reserva de Quintana Roo

Desde Cancún, te tomará unas tres horas y 15 minutos para llegar en auto al "origen del cielo". Este es uno de los significados que se le da en lengua maya a Sian Ka’an, una de las reservas de la biosfera más importantes y hermosas de México, por sus paisajes y su variedad de ecosistemas.

No hay mejor medicina para el alma y el cuerpo, después de tantos días de confinamiento, que los baños de sol, las diferentes tonalidades de verde y azul de su naturaleza y el aire libre de este lugar.

Cuando nos den luz verde para volver a viajar, no te olvides de Sian Ka’an y de sus comunidades; muchas de ellas viven del turismo. Explora las bellezas naturales de Quintana Roo pero con otros ojos. México necesita recuperarse pero también necesita de viajeros responsables y respetuosos con la cultura y el medio ambiente, pues ya nada volverá a ser como antes. Esperemos que sea mucho mejor.

La Reserva de la Biósfera de Sian Ka’an

Cuatro municipios comparten Sian Ka’an: Felipe Carrillo Puerto, Solidaridad, Bacalar y Othón P. Blanco.

Su superficie es de 652 mil 192.97 hectáreas.

La selva de Sian Ka’an es uno de los hogares del jaguar, el felino más grande de América. En la reserva también se han visto ocelotes, tigrillos, monos aulladores, venados de cola blanca, tortugas caguama, cocodrilos, osos hormigueros, manatíes, delfines y otras especies más.

También se han encontrado en esta área protegida, alrededor de 1,400 especies de plantas.

Sus costas tienen de frente un tramo del Sistema Arrecifal Mesoamericano —que es compartido por Belice, Guatemala, Honduras y México-, la segunda barrera de coral más grande del planeta.

En 1987, esta Área Natural Protegida, se incluyó en la lista del Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

La reserva protege nueve ecosistemas. Los amantes de la naturaleza podrán disfrutar, en compañía de un guía, sus extensas playas de arena blanca, características del Caribe mexicano; sus extensos manglares que son uno de los superhéroes del planeta al luchar contra el cambio climático capturando el CO2 y servir de escudo contra huracanes; sus lagunas de agua salada que se pueden recorrer en lanchas o a bordo de un kayak (aquí realmente te sentirás en santa paz al percibir los colores, el aroma de la naturaleza y la atmósfera relajante de estos paisajes); sus canales de agua que van del color turquesa al cristalino total, donde es seguro echarse un chapuzón y dejarse llevar suavemente por la corriente hasta llegar a la playa.

En la selva también se organizan paseos para observar diferentes especies de aves a lo largo del año y, por las noches, es posible observar, sin esfuerzo alguno el manto estelar a plenitud, siempre y cuando no esté nublado, claro.

Pero la cosa no termina aquí. Por debajo de este tesoro vivo, corre uno de los sistemas de cuevas y cavernas inundadas y seminundadas (lo que se conoce como ríos subterráneos) más grandes del mundo, y sus cenotes son la entrada a este universo sagrado para los mayas.
Hay diferentes touroperadoras y cooperativas que organizan estos recorridos. Es tu responsabilidad elegir al mejor: aquel que respete el entorno e incentive la economía de las comunidades locales.

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