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Confinados por semanas, trillizos salen en España

España fue uno de los pocos países en los que se les ha prohibido a los niños salir durante el encierro.

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Por AP

Los trillizos, Diego, Caio y Laís, tratan de armar un rompecabezas en su apartamento en Madrid.(AP)

Los trillizos, Diego, Caio y Laís, tratan de armar un rompecabezas en su apartamento en Madrid. | AP

MADRID, España

Será solamente por una hora. Probablemente parecerá mucho más.

El domingo, por primera vez en casi seis semanas, mis trillizos de 12 años saldrán de nuestro apartamento de tres dormitorios en Madrid.

Van a disfrutar de sus primeros 60 minutos luego de 44 días de confinamiento total debido a la pandemia de coronavirus. No se les ha permitido salir desde que el gobierno español declaró un estado de emergencia a mediados de marzo e implementó medidas estrictas de encierro.

España fue uno de los pocos países en los que se les ha prohibido a los niños salir durante el encierro. Pero las cosas cambiaron el fin de semana pasado, cuando el gobierno, bajo presiones, anunció que los niños menores de 14 años podrían salir durante una hora cada día, acompañados por uno de sus padres y en un radio de un kilómetro de sus viviendas.

El anuncio es motivo de celebración, tanto personal como en un sentido más amplio.

 No solamente significa un atisbo de libertad para nuestros niños, es también un indició de que las cosas están mejorando en España luego de semanas de noticias desalentadoras sobre el virus y miles de muertes que forzaron a las autoridades a transformar una pista de patinaje y otras instalaciones en morgues temporarias.

 La última vez que mis dos hijos y mi hija salieron del apartamento fue el 13 de marzo, el día antes de anunciarse el encierro. Fuimos a un restaurante brasileño que les encanta a los niños. Las escuelas ya habían cerrado y entonces pareció como unas vacaciones. Pero el viaje al restaurante resultó ser el último.

Un día, mi hija, Lais, estuvo a punto de acompañar a mi esposa al supermercado. Pero verla con guantes y una máscara fue demasiado. A último momento, mi esposa y yo nos miramos y decidimos que no valía la pena. Habíamos considerado permitirles ir a la panadería frente al apartamento para comprar pan, pero abandonamos esa idea también.

Existía el riesgo de infección y la posibilidad de que los interrogase la policía, que ha impuesto más de medio millón de multas a aquellos que desobedecen las medidas de encierro. La policía incluso amenazó con multar al astro del Real Madrid Luka Modric luego que si hijo salió a recoger un balón que había rebotado a la calle.

Nosotros enfrentamos una situación similar. Una de las chancletas de mi hijo se cayó del balcón y a la calle cuando el jugaba fútbol en una terraza demasiado pequeña para ello. Yo rescaté la chancleta, evitando la multa.

 El mismo hijo que soltó la chancleta sobre la baranda, Diego, casi tuvo que hacer un viaje fuera del apartamento cuando pisó un adaptador de enchufe mientras jugaba con su hermano Caio, abriéndose una herida en el pie. Afortunadamente, no requirió ir a la sala de emergencias.

La noción de tener a tres preadolescentes en el apartamento las 24 horas del día fue abrumadora inicialmente. Pero no resultó tan mal.

Tener trillizos ayudó más de lo que dificultó. Ellos tienen intereses similares y se pueden entretener solos. Finalizaron varias series de televisión juntos, incluyendo “Stranger Things”, y a veces incluso cocinaron juntos para toda la familia. Pizzas, tortillas y pasteles fueron sus especialidades.

Están lo suficientemente crecidos como para pasar el rato a solas con un libro o una tableta y han lidiado muy bien con las tareas escolares virtuales. Pero el domingo, nada será mejor que los pocos minutos de aire fresco que disfrutarán finalmente, incluso si los sacan del rompecabezas de 2.000 piezas que han prometido terminar para el fin del confinamiento.

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