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¿Cómo buscar ayuda?: Casos de depresión aumentan en el mundo durante la pandemia

Se estima que a raíz de la pandemia un 14% de la población en el mundo la padece

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Por LEONOR HERNÁNDEZ

• La pandemia por Covid-19 provocó que la mayoría de los pacientes que buscan consultas para tratar depresión, buscaran la consulta privada.(BANCO DIGITAL)

• La pandemia por Covid-19 provocó que la mayoría de los pacientes que buscan consultas para tratar depresión, buscaran la consulta privada. | BANCO DIGITAL

Aunque a nivel mundial se incrementaron los casos de depresión, en las unidades de atención de Salud Mental de Sonora no se vio reflejado ese incremento, porque los pacientes no acudieron a tratarse por miedo a contagiarse.

De tal manera que ese incremento, sí me comentan que se ha identificado en la consulta particular, donde las personas sentían más confianza de acudir”, dijo el director de Salud Mental de Sonora, José Luis Garibaldi Zamora.

En 2019, Salud Mental registró 5 mil 794 casos de depresión; en 2020 hubo 5 mil 604; y en 2021, 5 mil 939, pero de acuerdo a lo dicho por Garbaldi Zamora, no significa que en 2020 descendió el número de casos sino que no acudieron a consulta por miedo al virus.

La depresión es un trastorno que se considera como el principal problema de salud mental en el mundo y hasta marzo de 2020, el 10% de la población mundial lo padecía, pero con la llegada de la pandemia se incrementó a un 14%, reveló Garibaldi Zamora.

Se dice que una persona tiene depresión, indicó, cuando por más de dos semanas presenta una sensación de tristeza diaria, durante ese tiempo, de no disfrutar las cosas, de falta de energía, de falta de motivación, que afecta y perturba en su sensación de disfrute y al mismo tiempo su funcionalidad.

“En esta dimensión, es cuando decimos: A la persona, esa serie de signos y síntomas, le perturba, le afecta y le trastorna, y por lo tanto, ya se considera un trastorno”, apuntó, “hay criterios estipulados por la Organización Mundial de la Salud para definir cuándo solamente sería tristeza o decaimiento que se va a corregir solo, o un trastorno que afecta la funcionalidad y calidad de vida de la persona”.

El trastorno de la depresión se considera como la segunda principal causa de discapacidad en el mundo, ya que la persona, debido a los cambios de su funcionalidad neurológica no puede cumplir con sus responsabilidades.

Entre los síntomas más recurrentes que tiene una persona que sufre depresión se encuentran: Estado de ánimo de tristeza, anedonia o pérdida de capacidad para sentir placer, alteraciones del peso, del sueño, agitación o retraso sicomotriz, fatiga o pérdida de energía, sentimiento de inutilidad o culpa, alteración en la concentración y pensamientos de muerte.

EL CASO DE “MANUEL”

Esos mismos síntomas son los que ha tenido desde niño, “Manuel”, quien de manera anónima platicó “el infierno” en el que ha tenido que vivir la mayor parte de su vida.

Desde muy temprana edad, el joven supo que era diferente a los demás, especialmente cuando se comparaba con los otros niños que naturalmente podían conciliar el sueño y disfrutar de su niñez.

“La diferencia en otros niños, a parte del insomnio, era que me daban muchos ataques de nervios para hablar en público. Si tenía que decir algo al momento de los honores a la Bandera, no podía, me ganaban los nervios, y ya sabía yo, en ese momento que lo mío era raro, que no era normal, que otros niños no lo padecían”, dijo.

“Manuel” reveló que su mamá también padece depresión, por eso es que prefirió ocultar su sufrimiento para evitarle un mayor estrés a ella, pero al paso del tiempo y el descuido, su padecimiento se fue complicando.

Al no poder dormir y el sentirse estresado, se le sumaron los ataques de pánico nocturnos, acompañados de dificultad para respirar, sudoración excesiva y desesperación, además de pensamientos autodestructivos que, de haberse cumplido, hubieran terminado en tragedia.

Me sentía ‘nada’; me sentía una persona que no valía, que no debería estar en esta vida, que estaba de sobra. No pensaba en el suicidio, pero sí pensaba en que si no existía, todo iba a estar mejor. Pensaba que todo estaba en mi contra, pero obviamente no era eso sino más bien por la enfermedad”.

“Manuel” mencionó que su frustración la canalizó en el gusto por las bebidas embriagantes, y aunque no cayó en el alcoholismo, sí disfrutaba la inhibición que le causaba el alcohol y trataba de consumirlo seguido, pero afortunadamente recapacitó y decidió dejarlo.

¿CÓMO BUSCAR AYUDA?

Para buscar ayuda profesional, la persona que padece síntomas de depresión puede acudir a las 20 unidades con las que cuenta la dirección general de Salud Mental en el Estado, de Sonora ya que existen 30 médicos especialistas en siquiatría, 56 médicos con otro tipo de especialidades y 128 sicólogos que se encargarán de atenderlos para mejorar su salud mental.

Otra de las opciones para buscar ayuda es Centro de Atención Telefónica de Intervención en Crisis (Catic) de la Universidad de Sonora (Unison), donde las personas que se sienten solas, frustradas, tristes, pueden llamar al número 66-24-54-84-84, y serán atendidos por expertos en primeros auxilios sicológicos.

Lilia Encinas, una de las fundadoras de Catic, explicó que al ofrecer los primeros auxilios sicológicos se detectará si en ese momento se podrá resolver el problema o la persona tendría que ser canalizada con otro profesional que le pueda brindar mejor ayuda, como un siquiatra.

LOS JÓVENES

El 48% de las llamadas que se realizan al Centro de Atención Telefónica de Intervención en Crisis son a causa de la ansiedad y el 29%, entre depresión y duelo, y los jóvenes son los que más llamadas han realizado desde que inició la pandemia.

Lilia Encinas detalló que diariamente se reciben de entre 20 y 25 llamadas, realizadas por personas que oscilan entre los 11 y 73 años de edad, pero en su mayoría son jóvenes.

Explicó que desde que inició la contingencia por Covid-19, la ansiedad entre las personas se disparó, al igual que la depresión, por lo que el número de llamadas creció considerablemente, de las cuales el 48% son llamadas por ansiedad.

Este padecimiento es generado por preocupación, por el miedo a enfermarse, por la falta de dinero, por estar encerrados, por miedo a morir, y los que la sufren son los mayores de 36 años.

El 19% son llamadas por depresión y la que lo sufren son los jóvenes, quienes se sienten frustrados por el confinamiento, por no poder salir a lugares de recreación, como cine, bares, restaurantes, ni tampoco la escuela. El 10% de las llamadas son por duelo y 23% por estrés.

El 75% de las llamadas las realizan las mujeres y 25 % los hombres, de los cuales el 30% son estudiantes, 22% trabajadores de oficina o vendedores, 15% amas de casa, 33% médicos y profesionales de la salud.

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