Tomar menos de 1.5 litros de agua al día podría elevar los niveles de cortisol, la hormona relacionada con el estrés, según un estudio
Los autores advirtieron que se necesitan más estudios para determinar las consecuencias a largo plazo de esta relación

Beber menos de 1.5 litros de líquidos al día podría relacionarse con una mayor respuesta hormonal al estrés, de acuerdo con una investigación de la Universidad John Moores de Liverpool, publicada en el Journal of Applied Physiology. El estudio encontró que los adultos con una ingesta habitual baja de líquidos presentaron una respuesta de cortisol más elevada ante una situación estresante simulada.
El hallazgo cobra relevancia en una vida cotidiana marcada por las jornadas laborales extensas, el tráfico, las preocupaciones económicas y la falta de descanso. Aunque la hidratación no elimina las causas del estrés, los resultados sugieren que mantener un consumo adecuado de líquidos podría ser importante para la respuesta fisiológica del organismo.
¿Qué descubrieron los investigadores sobre el agua y el estrés?
El equipo científico examinó a adultos jóvenes sanos con distintos patrones habituales de consumo de líquidos. De los participantes evaluados inicialmente, seleccionó a 32 personas: 16 con una ingesta baja y 16 con una ingesta alta.
El grupo de consumo bajo tomaba, en promedio, alrededor de 1.3 litros diarios, mientras que el grupo de consumo alto ingería aproximadamente 4.4 litros. Los participantes mantuvieron sus hábitos de hidratación bajo seguimiento durante una semana y después realizaron una prueba diseñada para provocar estrés psicológico.
La prueba consistió en una entrevista de trabajo simulada y una actividad de cálculo mental. Los investigadores midieron distintos indicadores fisiológicos, entre ellos el cortisol presente en la saliva.
Los resultados mostraron que el grupo con una ingesta baja de líquidos tuvo una respuesta de cortisol significativamente mayor después de la prueba. En cambio, ambos grupos reportaron aumentos similares en la ansiedad y la frecuencia cardiaca.
El cortisol es una hormona que participa en la respuesta del organismo ante situaciones exigentes. Su liberación es normal y necesaria, pero una respuesta exagerada al estrés se ha asociado en investigaciones previas con diversos riesgos para la salud.
Los autores advirtieron que se necesitan más estudios para determinar las consecuencias a largo plazo de esta relación.
¿Por qué la deshidratación podría influir en el estrés?
El organismo cuenta con mecanismos para conservar el agua y mantener el equilibrio de líquidos y electrolitos. Cuando detecta una disponibilidad insuficiente, libera vasopresina, una hormona que ayuda a los riñones a retener agua.
Esta hormona también puede intervenir en los mecanismos cerebrales que regulan la respuesta al estrés y la liberación de cortisol. Los investigadores plantean que esta conexión podría ayudar a explicar los resultados observados.
Sin embargo, el estudio no demuestra que beber poca agua sea la causa directa del estrés cotidiano, ni que aumentar el consumo de líquidos sea suficiente para reducirlo. La investigación evaluó la respuesta hormonal ante una situación controlada, no el estrés acumulado durante meses o años.
Además, el estudio fue pequeño y se realizó con adultos jóvenes sanos, por lo que sus resultados no deben generalizarse automáticamente a toda la población.

¿Cuánta agua se recomienda tomar al día?
Las necesidades de hidratación cambian según la edad, el peso, la actividad física, el clima y el estado de salud. También importa considerar que el consumo total de líquidos incluye otras bebidas y el agua presente en los alimentos.
Como referencia, los investigadores mencionan recomendaciones generales de alrededor de 2 litros diarios para mujeres y 2.5 litros para hombres, considerando las fuentes de líquidos contempladas en las recomendaciones citadas por el estudio. Estas cantidades no son una regla universal ni equivalen necesariamente a beber esa cantidad exclusivamente de agua simple.
En lugares calurosos o durante la actividad física, las necesidades pueden aumentar. Las personas con enfermedades que requieren limitar líquidos deben seguir las indicaciones de su profesional de salud.
Una señal práctica para vigilar la hidratación es el color de la orina: un tono amarillo claro suele ser compatible con una hidratación adecuada, aunque no constituye por sí solo una evaluación médica definitiva.
Hidratación y bienestar: un hábito dentro de una estrategia más amplia
Además de la hidratación, dormir lo suficiente, mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física y atender la salud mental son medidas que pueden contribuir al bienestar general.
En un comunicado fechado el 20 de octubre de 2026, Guillermo Aguado, director general de bebbia, servicio de purificación de agua de Grupo Rotoplas, destacó la importancia de facilitar el acceso al agua durante la jornada cotidiana.
Contar con agua disponible puede ayudar a mantener el hábito de beber líquidos, pero no sustituye la atención de los factores laborales, económicos, familiares o psicológicos que generan estrés.
La principal conclusión de la investigación es más específica: las personas con un consumo habitual bajo de líquidos mostraron una mayor respuesta de cortisol ante una prueba de estrés. El hallazgo abre una línea de investigación sobre la relación entre hidratación y respuesta fisiológica, aunque todavía no permite afirmar que beber más agua, por sí solo, reduzca el estrés.
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