Los expertos en seguridad vial coinciden: Cuando la banda de rodadura baja a 1.6 milímetros, la llanta ya debe cambiarse aunque todavía conserve aire y no tenga una ponchadura
La NHTSA recomienda revisar mensualmente la banda de rodadura y explica cómo identificar el desgaste mediante indicadores incorporados; los daños físicos y la antigüedad también pueden exigir un reemplazo.

MÉXICO.- Una llanta puede mantener su presión de aire y no presentar ninguna ponchadura, pero eso no significa que sea segura para seguir conduciendo. Cuando el dibujo de su superficie alcanza una profundidad de aproximadamente 1.6 milímetros, el neumático ha llegado al umbral de desgaste en el que se recomienda reemplazarlo.
La advertencia proviene de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos (NHTSA), que establece que los neumáticos desgastados hasta 2/32 de pulgada, equivalentes aproximadamente a 1.6 milímetros, ya no ofrecen condiciones seguras de uso. La dependencia recomienda revisar su estado al menos una vez al mes.
La profundidad de la banda de rodadura resulta especialmente importante cuando llueve. Los canales que forman el dibujo ayudan a desplazar el agua y conservar el contacto del neumático con el pavimento. A medida que se desgastan, disminuye su capacidad para mantener la tracción.
Por eso, una llanta aparentemente intacta puede representar un riesgo incluso si no pierde aire y el vehículo circula con normalidad.
¿Cómo saber si una llanta ya llegó a 1.6 milímetros de desgaste?
La banda de rodadura es la superficie de la llanta que entra en contacto con el camino. Su dibujo está formado por canales y bloques de caucho que contribuyen a mantener el agarre durante la conducción.
Para identificar cuándo es necesario reemplazar un neumático, la NHTSA señala que existen indicadores de desgaste incorporados desde su fabricación.
Son pequeñas barras elevadas ubicadas dentro de los canales principales del dibujo. Cuando la superficie de la llanta se desgasta hasta quedar al mismo nivel que esas barras, significa que ha alcanzado el límite de desgaste indicado.
En ese momento debe sustituirse, sin esperar a que aparezca una ponchadura o se pierda presión de aire.
También puede utilizarse un medidor de profundidad para comprobar cuántos milímetros conserva el dibujo. Conviene medir diferentes puntos de la banda, ya que el desgaste no siempre ocurre de manera uniforme.
La NHTSA describe además una prueba con una moneda de un centavo estadounidense, utilizando la imagen de Abraham Lincoln como referencia. Sin embargo, no cualquier moneda permite comprobar el límite de 1.6 milímetros, porque las dimensiones y los relieves cambian según la pieza utilizada.
Para los conductores en México, un medidor de profundidad resulta una alternativa más precisa que intentar reproducir esa prueba con monedas de pesos.
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¿Qué pasa si sigues manejando con llantas desgastadas?
Una de las principales funciones del dibujo es ayudar a mantener el contacto con el pavimento cuando existen condiciones de humedad.
Conforme disminuye su profundidad, también se reduce la capacidad de la llanta para desplazar el agua. Esto puede afectar la tracción y aumentar el riesgo de que el vehículo pierda adherencia durante la conducción.
En determinadas condiciones puede ocurrir un fenómeno conocido como aquaplaning o hidroplaneo, en el que se forma una película de agua entre el neumático y la carretera, disminuyendo el contacto necesario para controlar el vehículo.
La NHTSA advierte que el mantenimiento inadecuado de los neumáticos también puede contribuir a fallas como reventones o desprendimientos de la banda de rodadura.
El riesgo depende de distintos factores, entre ellos el estado de la llanta, la velocidad, las condiciones del pavimento y la cantidad de agua sobre la carretera. Por eso, el límite de 1.6 milímetros no debe interpretarse como una garantía de seguridad por encima de esa medida.
En condiciones de lluvia, revisar el desgaste, la alineación y la presión de las llantas es una parte importante del mantenimiento preventivo.
Las grietas y los abultamientos también pueden indicar que debes cambiarlas
La profundidad del dibujo no es el único elemento que determina si una llanta puede continuar utilizándose.
La NHTSA recomienda revisar tanto la banda de rodadura como los costados para detectar daños físicos. Entre las señales que requieren atención se encuentran:
- Grietas o cortes: pueden evidenciar deterioro del caucho o daños que necesitan evaluación profesional.
- Abultamientos o chipotes: pueden indicar afectaciones internas en la estructura del neumático.
- Desgaste irregular: puede relacionarse con problemas de presión, alineación o suspensión.
- Vibraciones o ruidos inusuales: ameritan una revisión para identificar posibles daños.
No todas estas señales tienen la misma gravedad ni requieren la misma reparación. Sin embargo, un neumático con daños estructurales puede necesitar reemplazo incluso cuando todavía conserva suficiente dibujo.
Además, cambiar una llanta con desgaste irregular sin corregir el problema mecánico que lo provoca puede ocasionar que el neumático nuevo también se deteriore antes de tiempo.
¿Cuántos años puede durar una llanta aunque todavía tenga dibujo?
Una llanta también puede deteriorarse por el paso del tiempo, incluso cuando el automóvil se utiliza poco.
La NHTSA explica que los componentes del neumático cambian con la edad debido al uso, almacenamiento y exposición ambiental. El calor y la luz solar pueden contribuir a ese proceso.
De acuerdo con la institución, algunos fabricantes de vehículos y neumáticos recomiendan reemplazarlos después de seis a diez años, independientemente de cuánto dibujo conserven. No se trata de un plazo único para todas las llantas, por lo que deben consultarse las recomendaciones correspondientes al vehículo y al neumático.
Para conocer su antigüedad es posible revisar el código de identificación DOT, ubicado en el costado.
Los últimos cuatro dígitos indican la semana y el año de fabricación. Por ejemplo, si terminan en 2421, significa que la llanta fue fabricada durante la semana 24 de 2021.
La fecha permite conocer su edad, pero no sustituye una inspección de su estado físico.
El cuidado también incluye revisar la presión indicada por el fabricante, evitar circular con llantas dañadas y realizar servicios de alineación o balanceo cuando sean necesarios.
La recomendación principal es no esperar a que una llanta pierda aire para revisar su seguridad. Su capacidad para mantener el agarre depende de condiciones que no siempre se identifican a simple vista, especialmente cuando el dibujo comienza a desaparecer.
Cinco puntos que debes revisar antes de seguir usando tus llantas
- Profundidad del dibujo: al llegar aproximadamente a 1.6 milímetros, corresponde reemplazar la llanta.
- Indicadores de desgaste: si las barras internas quedan al nivel de la superficie, se alcanzó el límite señalado.
- Daños visibles: examina grietas, cortes, deformaciones o abultamientos.
- Antigüedad: revisa el código de fabricación y las indicaciones del fabricante.
- Mantenimiento: comprueba mensualmente la presión y el desgaste, preferentemente con las llantas frías para medir la presión.
La referencia de 1.6 milímetros corresponde a la recomendación técnica de seguridad de la NHTSA y no debe confundirse automáticamente con una disposición legal mexicana aplicable a todos los vehículos.
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