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¿Tienes una de estas tablas en casa? Podría estar poniendo en riesgo tu salud y ni siquiera lo sabes

Las tablas de madera dura y bambú son alternativas al plástico si buscas reducir el contacto con materiales que pueden desprender partículas. Además, una tabla con rayones y surcos profundos puede retener residuos y dificultar la limpieza.

Si quieres elegir una tabla para cortar alimentos y reducir el uso de plástico en la cocina, una de madera dura o bambú puede ser una buena alternativa. Pero hay algo todavía más importante: que la superficie esté en buen estado.

Las tablas de polietileno (PE) y polipropileno (PP) pueden liberar microplásticos durante el corte, de acuerdo con una investigación publicada en 2023. Sin embargo, esto no significa que todas las tablas de plástico sean tóxicas ni que se haya demostrado que su uso provoque enfermedades.

Además, una tabla demasiado desgastada puede convertirse en un problema de higiene, porque sus surcos pueden retener restos de comida y dificultar una limpieza adecuada.

¿Qué tabla debes usar para reducir los microplásticos?

Si quieres disminuir el uso de plástico, puedes optar por una tabla de madera dura, como arce o nuez, o por una de bambú.

Estos materiales no están fabricados con polietileno o polipropileno, por lo que no presentan el mismo mecanismo de desprendimiento de microplásticos analizado en el estudio.

Eso no significa que la madera o el bambú sean inmunes a la contaminación. Cualquier tabla debe lavarse después de utilizarse y reemplazarse cuando esté demasiado deteriorada.

¿Cuántos microplásticos puede liberar una tabla de plástico?

El estudio de Himani Yadav y colaboradores, publicado en Environmental Science & Technology, encontró que las tablas de polipropileno liberaron entre 5 y 60% más masa de microplásticos y entre 14 y 71% más partículas que las de polietileno bajo las condiciones analizadas.

A partir de sus experimentos y determinados supuestos de uso, los investigadores estimaron una exposición anual de entre 14.5 y 71.9 millones de partículas de polietileno por persona y alrededor de 79.4 millones de partículas de polipropileno.

La cantidad también varió según la forma de cortar y el alimento utilizado.

Estas cifras son estimaciones derivadas del experimento, no una medición exacta de lo que una persona consume normalmente.

¿Los microplásticos de las tablas son tóxicos?

No se puede afirmar.

El estudio no demostró que utilizar tablas de plástico provoque inflamación, alteraciones hormonales o estrés oxidativo en personas. La prueba preliminar de toxicidad incluida en la investigación se realizó con células de fibroblastos de ratón.

La FDA también señala que todavía existen vacíos importantes de conocimiento sobre los microplásticos y nanoplásticos presentes en los alimentos y sus posibles efectos en la salud humana.

Por eso, la evidencia permite hablar de liberación de partículas, pero no de una intoxicación demostrada.

¿Por qué debes cambiar una tabla cuando está muy rayada?

Aquí hay otro punto importante que no tiene que ver únicamente con los microplásticos.

Los cuchillos van dejando cortes y surcos en las tablas. Cuando el desgaste es profundo, esas hendiduras pueden retener restos de alimentos y hacer más difícil que la superficie quede completamente limpia.

El problema aumenta si utilizas la misma tabla para carne, pollo o pescado crudos y después para alimentos que se consumen sin cocción. Los residuos pueden contener microorganismos y favorecer la contaminación cruzada.

Por eso, el USDA recomienda reemplazar las tablas cuando presentan desgaste excesivo o surcos difíciles de limpiar.

No importa si la tabla es de plástico, madera o bambú: si ya no puede limpiarse correctamente, es momento de cambiarla.

¿La madera es más segura que el plástico?

Un estudio de 1994 comparó tablas de plástico con nueve tipos de madera dura contaminadas experimentalmente con E. coli, Listeria y Salmonella.

Los investigadores observaron que las bacterias podían recuperarse con mayor facilidad de las superficies plásticas, mientras que la madera absorbía rápidamente parte del líquido contaminado y, después de unos minutos, generalmente ya no podían recuperarse las bacterias de su superficie.

Esto no significa que una tabla de madera pueda utilizarse sin lavarla ni que sea imposible contaminarla.

El USDA considera que tanto las tablas de madera como las superficies no porosas pueden utilizarse para preparar alimentos si se mantienen limpias.

¿Y el bambú?

El bambú también es una alternativa práctica. El USDA señala que es más duro y menos poroso que muchas maderas y que ofrece mayor resistencia a las marcas de los cuchillos.

Aun así, debe sustituirse cuando presente grietas, surcos profundos o un desgaste que dificulte su limpieza.

¿Conviene tener una tabla para cada tipo de alimento?

Sí. Una de las recomendaciones más importantes para evitar la contaminación cruzada es separar las tablas según el tipo de alimento.

El USDA recomienda, de ser posible, utilizar una tabla para frutas, verduras y pan, y otra para carne, pollo y mariscos crudos.

Después de cada uso, las tablas deben lavarse con agua caliente y jabón.

Entonces, ¿cuál es la mejor tabla para tu cocina?

Si buscas reducir el uso de plástico, una tabla de madera dura o bambú en buen estado es una alternativa práctica.

Si prefieres el plástico, no tienes que desechar una tabla simplemente porque sea de ese material. El problema aparece cuando está excesivamente rayada, tiene surcos profundos, grietas o zonas difíciles de limpiar.

La elección del material importa, pero también importa su estado.

Una tabla no tiene que estar rota para dejar de ser útil: si sus cortes son tan profundos que pueden retener restos de comida y ya no puedes limpiarla correctamente, es momento de reemplazarla.



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