La nueva carrera industrial
La digitalización está cambiando la forma de producir y competir; Sonora enfrenta el reto de llevar estas tecnologías de las grandes empresas a las cadenas de proveeduría y formar el talento que demanda la nueva industria.
Pasar de una operación que reacciona cuando ocurre una falla a otra capaz de anticiparla es uno de los cambios que impulsa la industria 4.0, mediante sensores, datos, automatización e inteligencia artificial aplicados a los procesos productivos.
Esa transformación ya ocurre en plantas de distintas partes del mundo, donde las tecnologías digitales dejaron de ser proyectos experimentales para incorporarse a la operación.
“Rewiring Operations for Resilience and Impact at Scale”, reporte del Foro Económico Mundial, identifica más de 220 plantas que las utilizan para mejorar productividad, resiliencia y sostenibilidad.
Para Juan Fernando Piñal Moctezuma, director del Programa de Ingeniería Mecatrónica del Tecnológico de Monterrey, Campus Sonora Norte, producir a menor costo ya no es la única diferencia competitiva, sino utilizar la información para tomar decisiones y anticipar problemas.
“Antes se producía y se corregía cuando algo fallaba; hoy la planta genera datos en tiempo real que permiten anticipar el fallo antes de que ocurra, ajustar el proceso sobre la marcha y tomar decisiones con evidencia, no con intuición”, explicó.
Qué procede
“Sonora avanza a dos velocidades. Las grandes empresas exportadoras ya operan con estándares internacionales y en varios casos están en una etapa madura de digitalización, pero una buena parte de las PyMEs y de los proveedores locales todavía trabajan con papel, hojas de cálculo y sistemas aislados”, consideró.
El primer paso, aseguró Piñal Moctezuma, consiste en construir las bases para aprovechar estas herramientas, desde conectividad e instrumentación hasta datos confiables, antes de incorporar aplicaciones más sofisticadas.
“He visto empresas que quieren empezar por la inteligencia artificial sin tener la instrumentación básica resuelta. Es como querer correr sin haber aprendido a caminar. La IA sin datos confiables no produce resultados, produce frustración y desconfianza en la tecnología”, resaltó.
Automotriz y electromovilidad, semiconductores y electrónica, minería, agroindustria y energía aparecen entre los sectores con posibilidades de aprovechar estas herramientas, consideró el experto.
En minería, el monitoreo de condición y la operación autónoma pueden reducir costos asociados a paros; en el Valle del Yaqui y la Costa de Hermosillo, la agricultura de precisión y la trazabilidad abren otras aplicaciones.
“Transforming advanced manufacturing through Industry 4.0”, de McKinsey & Company, documenta casos de empresas que combinaron automatización, análisis de datos y mantenimiento predictivo para reducir hasta 25% el tiempo de inactividad no programado y más de 10% los costos de manufactura.
El análisis identifica entre los principales obstáculos para escalar estas soluciones los costos de implementación, problemas organizacionales y barreras tecnológicas.
Talento y proveeduría
La disponibilidad de talento especializado representa uno de los principales desafíos, afirmó Piñal; se requieren perfiles técnicos capaces de trabajar con instrumentación, redes industriales e integración de sistemas, además de capacitación para PyMEs.
Las universidades pueden participar en la formación y actualización mediante proyectos vinculados con problemas reales y conocimiento aplicado, agregó.
Cepal, en su análisis “Nearshoring en México: opciones diversas para el escalamiento industrial”, señala que las oportunidades en semiconductores, vehículos eléctricos y minerales estratégicos requieren infraestructura, capacidades locales y mano de obra calificada para que México capture mayor valor de las nuevas cadenas productivas.
Para Sonora, esto implica acompañar la llegada de inversión con desarrollo de proveedores, transferencia tecnológica y financiamiento para digitalizar pequeñas y medianas empresas.
“Si esas cuatro cosas se articulan, la inversión deja de ser un evento y se convierte en un ecosistema”, aseveró el profesor del Tecnológico de Monterrey.
La ubicación fronteriza y los costos competitivos siguen siendo fortalezas, consideró, pero el talento especializado y la madurez tecnológica adquieren mayor peso.
“Lo que sí diferencia es la densidad de talento especializado y la madurez del ecosistema tecnológico. Una empresa que va a instalar una planta de alto valor agregado no pregunta cuánto cuesta el terreno; pregunta si va a encontrar aquí a la gente que necesita”, expuso.
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