Las nuevas reglas de la competitividad empresarial
Durante tres décadas, la competitividad se midió en costos: quien producía más barato sacaba el mayor beneficio en ventas; este 2026, donde el mundo avanza y se transforma más rápido que nunca, las reglas del juego han cambiado.
Con el panorama económico mundial actual, los patrones en el comercio son inexistentes y las reglas se volvieron impredecibles; sin embargo, es posible identificar dos tendencias para las nuevas reglas de la competitividad empresarial.
Estos fenómenos no están separados, ya que el 74% de los directivos creen que la volatilidad económica y geopolítica les abrirá oportunidades de negocios a lo largo del 2026 según una encuesta del Instituto IBM para el Valor Empresarial (IBM).
No obstante, el detalle está en quiénes aprovechan la tecnología y el cambio: los que ya usan inteligencia artificial para decidir en tiempo real tienden a ver oportunidad donde otros ven amenaza, con más del doble de probabilidad.
Cuando las reglas cambian, alguien pierde un proveedor y alguien más lo gana; la IA no sólo sirve para producir: sirve para reaccionar.
Primera regla
El comercio mundial (cuánto se compran y cuánto se venden todos los países entre sí) alcanzó un récord al superar por primera vez los 35 billones de dólares, con un crecimiento del 7% frente al año anterior.
Sin embargo, el terreno y las reglas de competitividad dejaron de ser parejos: el arancel promedio de las manufacturas pasó de 1.9% a 4.7% en un solo año, de acuerdo con ONU Comercio y Desarrollo (Unctad).
Es decir que ya no gana quien produce más barato, sino quien paga menos por entrar; ingresar a los mercados extranjeros subió de costo para los países.
Dicha alza en los precios tiene un origen claro: según la Unctad, estuvo encabezada por medidas estadounidenses vinculadas a objetivos industriales y geopolíticos.
El costo de los aranceles es real y está presente: según el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), México se encuentra en buena posición, ya que cerró marzo de 2026 con un arancel implícito de 3.4%.; en maquinaria, la ventaja es aún mayor: México paga 5.4%, frente al 31% de China.
Segunda regla
Pagar poco para entrar ya no alcanza: la regla de la competitividad se decide dentro de la empresa; aquí es donde llega la inteligencia artificial como una promesa, en lugar de un experimento.
IBM encuestó a 1 mil 028 altos directivos de grandes empresas en 20 industrias y señaló que el 93% ya considera indispensable incorporar la soberanía de la inteligencia artificial (IA), es decir, el control de sus propios sistemas, datos e infraestructuras a sus estrategias para el 2026.
Por otro lado, el 56% anticipa que tendrá que recapacitar a su personal este año, por la automatización y la innovación empresarial de la IA.
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