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Una toalla áspera, con olor o poca absorción puede haber llegado al final de su vida útil: estas siete señales indican cuándo cambiarla

La frecuencia debe reducirse cuando la toalla conserva humedad durante varias horas, tiene olor, se comparte, se utiliza después de hacer ejercicio o entra en contacto con piel irritada, heridas o alguna infección.

Una toalla áspera, con olor o poca absorción puede haber llegado al final de su vida útil: estas siete señales indican cuándo cambiarla

Las toallas entran en contacto con agua, células de la piel, sudor y otros residuos cada vez que se utilizan. Aunque una persona salga limpia de la ducha, la tela queda húmeda y puede convertirse en un espacio donde permanezcan microorganismos, sobre todo cuando se deja arrugada, dentro de un cesto o en un baño sin ventilación.

El American Cleaning Institute recomienda lavar las toallas de baño después de tres a cinco usos, siempre que puedan secarse por completo entre cada ducha. Cleveland Clinic establece como referencia mínima lavarlas o cambiarlas por una limpia al menos una vez por semana.

La frecuencia debe reducirse cuando la toalla conserva humedad durante varias horas, tiene olor, se comparte, se utiliza después de hacer ejercicio o entra en contacto con piel irritada, heridas o alguna infección.

¿Cada cuánto se deben comprar toallas nuevas?

No existe una fecha única que funcione para todos los hogares. Una toalla puede durar más o menos según su material, calidad, frecuencia de uso, lavado y forma de secado.

Más que contar los años, conviene revisar estas señales:

  • Ya no absorbe el agua.
  • Se mantiene áspera después del lavado.
  • Conserva olor aun después de limpiarla y secarla.
  • Tiene zonas demasiado delgadas.
  • Presenta hoyos, bordes rotos o fibras desprendidas.
  • Conserva manchas que no pueden eliminarse.
  • Irrita o raspa la piel.
Cómo lavar correctamente las toallas del baño para evitar olor a humedad, acumulación de bacterias y desgaste de la tela | Foto: Especial (canva)

Una toalla desgastada que todavía esté limpia puede reutilizarse para secar pisos, limpiar muebles o atender derrames, siempre que no se emplee después en el cuerpo o en superficies donde se preparan alimentos.

¿Cada cuánto se deben lavar las toallas de baño?

Una toalla de uso personal puede lavarse después de tres a cinco usos normales. Esto significa que una persona que se baña una vez al día podría cambiarla aproximadamente dos veces por semana.

Sin embargo, no es una cifra rígida. Debe lavarse antes cuando:

  • No logra secarse entre usos.
  • El baño tiene poca ventilación.
  • Desarrolla olor a humedad.
  • Se utilizó después de hacer ejercicio.
  • Cayó al piso o entró en contacto con el inodoro.
  • La persona tiene una infección, heridas o problemas en la piel.

Cleveland Clinic aconseja lavar las toallas de baño y de manos al menos una vez por semana, pero señala que deben limpiarse con mayor frecuencia cuando el ambiente impide que se sequen por completo, según Cleveland Clinic.

¿Es necesario lavar una toalla después de cada ducha?

No es necesario en condiciones habituales. Puede volver a utilizarse cuando es de uso individual, se colgó extendida y quedó totalmente seca antes del siguiente baño.

La situación cambia con las toallas del gimnasio. Cuando permanecen húmedas dentro de una mochila o casillero, conviene lavarlas después de cada uso. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos también recomiendan no compartir toallas y lavar y secar completamente las prendas utilizadas durante actividades deportivas.

Cómo lavar correctamente las toallas del baño para evitar olor a humedad, acumulación de bacterias y desgaste de la tela | Foto: Especial (canva)

Alternar entre dos toallas puede facilitar el secado. Mientras una se utiliza, la otra puede lavarse o permanecer ventilándose.

¿Por qué una toalla húmeda puede comenzar a oler?

Una toalla absorbe humedad y recoge residuos de la piel. Cuando permanece mojada, los microorganismos presentes en la tela tienen más tiempo para mantenerse activos.

El olor no significa automáticamente que la persona vaya a enfermarse, pero sí indica que la toalla no se secó ni se mantuvo en condiciones adecuadas. Cleveland Clinic explica que la humedad prolongada favorece la permanencia de bacterias, levaduras y mohos.

Para evitarlo, la toalla debe extenderse en una barra o tendedero. Colgarla doblada sobre un gancho retrasa el secado porque varias partes de la tela permanecen juntas.

¿Cada cuánto deben lavarse las toallas de manos?

Las toallas de manos requieren más atención porque pueden ser utilizadas varias veces al día y, en algunos hogares, por más de una persona.

Utah State University Extension recomienda lavar las toallas de manos y de cocina cada dos días, mientras que las toallas de baño pueden limpiarse después de tres o cuatro usos. La frecuencia deberá aumentar si hay visitas, una persona enferma o mucha humedad.

También es conveniente asignar una toalla individual a cada integrante de la familia. No compartirla cobra mayor importancia cuando alguien presenta una infección cutánea, cortaduras o heridas.

¿Cuál es la forma correcta de lavar las toallas?

La etiqueta de cuidado debe ser el punto de partida, ya que la temperatura y el ciclo dependen del material, el color y la fabricación.

Para un lavado cotidiano se recomienda:

  1. Separarlas por colores. Las toallas nuevas u oscuras pueden soltar tinte.
  2. Usar la dosis indicada de detergente. Agregar más producto no garantiza mayor limpieza y puede dejar residuos.
  3. Elegir la temperatura permitida por la etiqueta.
  4. Utilizar un ciclo suficiente para prendas pesadas.
  5. Secarlas por completo antes de doblarlas.
  6. No guardarlas cuando todavía estén húmedas.

El American Cleaning Institute advierte que tanto el exceso como la falta de detergente pueden reducir el resultado del lavado. Una especialista en fibras de la Universidad Cornell también recomienda separar las toallas de prendas ligeras, pues necesitan ciclos distintos y pueden dejar pelusa.

¿El suavizante puede hacer que absorban menos?

El uso continuo de algunos suavizantes puede dejar una capa sobre las fibras y reducir la capacidad de absorción de las toallas.

Fran Kozen, especialista en ciencia de fibras de la Universidad Cornell, explica que esa acumulación puede provocar que la tela deje de absorber con la misma eficacia. Por ello, conviene revisar la etiqueta de la toalla y utilizar estos productos con moderación o evitarlos cuando se detecte pérdida de absorción.

También debe evitarse usar más detergente del necesario. Los residuos pueden contribuir a que la toalla se sienta rígida o conserve olores después del lavado.

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¿Qué hacer si las toallas huelen mal después de lavarlas?

Primero se debe revisar que la lavadora no esté sobrecargada y que se esté usando la cantidad correcta de detergente. Después conviene repetir el lavado conforme a la etiqueta y completar el ciclo de secado.

Si el olor vuelve poco después de utilizarla, puede existir acumulación de residuos o daño en las fibras. También debe revisarse el lugar donde se cuelga, pues una toalla limpia volverá a desarrollar olor si permanece húmeda.

Cuando la tela perdió absorción, conserva olor y muestra desgaste, reemplazarla suele ser más útil que continuar aumentando la cantidad de detergente o suavizante.

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