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¿Qué es el “sangrado libre”? Los beneficios de esta práctica menstrual

El sangrado libre o free bleeding es una práctica menstrual que cada vez genera más conversación. Descubre en qué consiste, cuál es su origen y cómo la viven quienes han decidido adoptarla.

En los últimos años, el concepto de sangrado libre o free bleeding ha ganado presencia en redes sociales, medios de comunicación y conversaciones sobre salud menstrual. Aunque para algunas personas se trata de una práctica completamente desconocida, otras la consideran una alternativa para vivir su menstruación sin utilizar productos como toallas sanitarias, tampones o copas menstruales.

El tema continúa despertando opiniones divididas alrededor del mundo, principalmente porque cuestiona algunas de las formas tradicionales en las que se ha vivido la menstruación durante décadas.

Pero, ¿qué significa realmente practicar el sangrado libre?, ¿de dónde surgió esta tendencia? y ¿cómo la experimentan quienes han decidido incorporarla a su vida cotidiana?

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¿Qué es el sangrado libre?

El sangrado libre consiste en permitir que la menstruación transcurra sin utilizar productos diseñados para recolectar el flujo menstrual, como toallas sanitarias, tampones o copas.

De acuerdo con la aplicación especializada en salud menstrual Clue, el concepto va más allá de una práctica física.

“El sangrado libre es un movimiento que se centra en el derecho de las personas a menstruar abiertamente y sin vergüenza”.

Sin embargo, esta práctica no implica necesariamente dejar que la sangre menstrual manche cualquier lugar, como suele pensarse.

Quienes la practican explican que existen distintas formas de llevarla a cabo, dependiendo de las necesidades y preferencias de cada persona.

¿Cómo funciona el free bleeding?

Una de las maneras más comunes consiste en aprender a reconocer las señales del cuerpo para identificar cuándo está por salir el flujo menstrual.

Algunas personas recurren a ejercicios del suelo pélvico, como los ejercicios de Kegel, con el objetivo de fortalecer los músculos y desarrollar un mayor control sobre la expulsión del flujo, de forma similar a cuando una persona identifica que necesita ir al baño.

Otras personas optan por permitir que el sangrado ocurra de manera natural, especialmente cuando el flujo es ligero, aceptando que eventualmente puedan aparecer pequeñas manchas en la ropa.

También existen quienes combinan el sangrado libre con ropa interior absorbente especialmente diseñada para la menstruación, reduciendo así el uso de productos desechables.

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¿Cuál es el origen del sangrado libre?

Aunque muchas personas consideran que se trata de una tendencia reciente, la realidad es que el sangrado libre existe desde hace siglos.

Diversas mujeres alrededor del mundo han vivido su menstruación sin productos de higiene menstrual, ya sea por decisión personal, por motivos culturales o debido a la falta de acceso a estos artículos.

Según el portal Malvestida, el término “free bleeding” comenzó a popularizarse en internet durante 2014.

Inicialmente surgió dentro del foro 4chan, donde algunos usuarios promovieron el concepto con el objetivo de ridiculizar a los movimientos feministas y difundir la idea de que los productos de higiene femenina representaban una forma de opresión.

Sin embargo, poco tiempo después el término fue resignificado por diversas activistas y personas menstruantes.

Uno de los momentos que dio mayor visibilidad al movimiento ocurrió en 2015, cuando la baterista y activista Kiran Gandhi decidió correr el Maratón de Londres mientras menstruaba sin utilizar productos de higiene.

Posteriormente explicó su decisión con una declaración que tuvo repercusión internacional:

“Hubiera sido demasiado incómodo preocuparme por un tampón durante 26.2 millas”.

Además añadió:

“Corrí con sangre goteando por mis piernas por las hermanas que no tienen acceso a tampones y las hermanas que, a pesar de los cólicos y el dolor, lo esconden y fingen como si no existiera”.

Así viven el sangrado libre algunas personas

Quienes practican el free bleeding explican que la experiencia varía de una persona a otra y que conocer el propio cuerpo resulta fundamental.

Daniela cuenta para Malvestida que comenzó casi por casualidad.

“Las compresas o toallas llegaban a irritarme en los últimos días de mi periodo, no tenía copas menstruales y al leer sobre el free bleeding me gustó la idea, ya que no contaminas y de cierta forma dejas de silenciar el periodo”.

Sobre el proceso de adaptación, señala:

“El proceso es con calma, pues estás aprendiendo a conocer más tu cuerpo y necesitas paciencia, porque puedes llegar a manchar tus cosas, que es normal”.

También considera que aún existen prejuicios alrededor de la menstruación.

“La sociedad nos ha hecho creer que sangrar es malo y que la gente lo note es escandaloso”.

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Seis años practicando el sangrado libre

Lucero asegura que lleva seis años utilizando esta técnica.

Según relata, el nacimiento de su primer hijo la motivó a prestar mayor atención a los cambios de su cuerpo.

“Pensaba que regresar al ‘control’ después de mi primer hijo sería muy difícil, pero afortunadamente no fue así”.

Añade que actualmente logra identificar con mayor facilidad el comportamiento de su menstruación.

“Me hice incluso mucho más consciente de la densidad de mis fluidos para poder dejarlos ir o retenerlos hasta llegar a un toilette”.

Lucero explica que, aunque en ocasiones utiliza una toalla de tela durante la noche, la mayor parte del tiempo controla el flujo sin productos adicionales.

También considera que existe un concepto equivocado sobre esta práctica.

“La gente piensa, por lo general, que significa estar sin calzones y dejar manchado todos los lugares”.

La comodidad como principal motivo

Belinda decidió cambiar su rutina menstrual buscando una alternativa más cómoda.

“Nunca me gustó usar nada, pero lo hacía porque si no todo era un desastre”.

Con el tiempo comenzó a utilizar ropa interior absorbente para complementar el sangrado libre.

“Conseguí algunos calzones (bastante caros), pero pensé en que a la larga serían menos costosos que comprar muchos otros productos como toallas o tampones”.

Actualmente utiliza este tipo de prendas durante los primeros días de su periodo y, conforme disminuye el flujo, regresa a la ropa interior convencional.

Respecto a las críticas que suele recibir esta práctica, comenta:

“Las mujeres lo consideran antihigiénico... también creo que en general se piensa que es algo incontrolable”.

Belinda asegura que, conforme fue conociendo mejor su cuerpo, aprendió a identificar los momentos en que debía acudir al baño, reduciendo considerablemente las manchas en la ropa.

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Una práctica que sigue generando conversación

El sangrado libre continúa siendo un tema de debate entre especialistas, activistas y personas menstruantes.

Mientras algunas personas lo adoptan por comodidad, conciencia ambiental o preferencia personal, otras optan por seguir utilizando productos tradicionales de higiene menstrual.

Lo cierto es que el free bleeding ha logrado abrir una conversación sobre las distintas formas en que las personas viven la menstruación, un tema que continúa evolucionando y despertando interés en distintos sectores de la sociedad.

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