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¿El nuevo ‘superalimento’ mexicano? La ciencia revela el inesperado poder de los tacos de frijol

Especialistas de la Universidad Iberoamericana explican por qué combinar tortilla, frijoles y salsa crea una bomba de proteína y nutrientes superior a muchos productos caros.

Olvídate de las semillas importadas y los polvos caros de moda. El verdadero “superalimento” ha estado siempre en nuestra mesa, es económico y sabe delicioso: el taco de frijoles.

Científicos y especialistas en nutrición han revelado que este platillo cotidiano, analizado desde la ciencia de los alimentos, es una preparación altamente nutritiva y un escudo para la salud.

Durante un panel sobre el valor de la gastronomía mexicana, los expertos Diana Leyva Daniel y Fidel Villalobos Castillejo explicaron que la cocina tradicional no solo es Patrimonio de la Humanidad por su sabor, sino por la perfecta ingeniería nutrimental que esconde su sistema de más de 7 mil años de antigüedad.

La “fórmula mágica”: ¿Por qué la mezcla de maíz y frijol es tan poderosa?

La clave de este superplato no está en un solo ingrediente, sino en la sinergia química que ocurre al combinarlos. Comer un taco de frijoles con salsa y aguacate activa beneficios brutales para el cuerpo:

  • Proteína completa: El frijol destaca por tener hasta un 28% de proteína vegetal, hierro, zinc y magnesio. Al juntarse con la tortilla de maíz, el frijol aporta un aminoácido esencial llamado lisina, logrando una proteína de alta calidad comparable a la de la carne.
  • El secreto de la nixtamalización: La tortilla tradicional aporta calcio, fibra y niacina. Si utilizas tortilla de maíz azul, sumas una enorme cantidad de antioxidantes naturales.
  • Grasas inteligentes: El aguacate aporta ácido oleico (grasa saludable) que ayuda al cerebro, el corazón y, además, funciona como un “vehículo” que ayuda al cuerpo a absorber mejor los nutrientes de los otros ingredientes.
  • Fibra para la microbiota: Agregarle nopalitos o quelites al taco aporta la fibra exacta que necesita tu sistema digestivo para funcionar al 100%.

Radiografía de un súper taco mexicano:

  • La base: Tortilla de maíz nixtamalizado (Calcio, fibra y energía).
  • El núcleo: Frijol bien cocido y remojado (28% de proteína vegetal y antioxidantes).
  • El escudo: Salsa de chile y jitomate (Capsaicina y licopeno que protegen las células).
  • El toque maestro: Aguacate (Ácidos grasos que mejoran la absorción de vitaminas).

La salsa: Más que picante, medicina pura

Incluso la salsa que le pones encima al taco tiene su ciencia. Los especialistas señalaron que el jitomate cocinado libera licopeno, un poderoso antioxidante que se absorbe mucho mejor cuando entra en contacto con las grasas buenas del aguacate.

Por su parte, la capsaicina del chile funciona como un excelente compuesto funcional para el organismo.

La conclusión de la ciencia es clara: preparaciones como el pozole, el mole o un simple tlacoyo demuestran que la cocina mexicana tradicional integra técnicas ancestrales que construyen alimentos complejos y nutricionalmente densos.

Así que la próxima vez que te comas un taco de frijoles con su respectiva salsa y nopalitos, no estás “haciendo trampa” en la dieta; estás consumiendo un superalimento con aval científico.

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