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La genética impulsa nueva etapa ganadera

El mejoramiento genético del hato impulsa una transformación en la ganadería sonorense, orientada a elevar la productividad, fortalecer la competitividad y avanzar hacia la producción de carne con mayor valor agregado.

La ganadería en Sonora atraviesa una etapa de transformación en la que el mejoramiento genético se ha convertido en un factor central para elevar la productividad, recuperar el hato y fortalecer la competitividad del sector, tras años marcados por condiciones adversas.

Después de un periodo prolongado de sequía que obligó a los productores a reducir su inventario, la incorporación de ganado con mayor calidad genética ha comenzado a redefinir la estructura productiva, explicó Juan Carlos Ochoa Valenzuela, presidente de la Unión Ganadera Regional de Sonora (UGRS).

“Los últimos años fueron muy secos, lo que provocó una caída importante en el hato ganadero. Muchos productores tuvieron que deshacerse del ganado improductivo, y eso hoy abre la oportunidad de reconstruir con mejor genética”, señaló.

Este proceso de depuración, añadió, permitió sentar las bases para una recuperación más eficiente del hato, en la que la calidad genética se convierte en un elemento estratégico para mejorar indicadores como peso, rendimiento y adaptación climática.

Ayudan apoyos oficiales

Los programas de apoyo de los gobiernos estatal y federal para la adquisición de sementales han permitido avanzar en la renovación del hato, destacó, con una primera etapa enfocada en pequeños productores, quienes acceden a subsidios para incorporar toros de registro.

“Estamos hablando de una mejora directa en la calidad del ganado. Hoy no se trata sólo de recuperar volumen, sino de no volver a bajar el nivel genético, sino al contrario, seguirlo elevando”, afirmó.

Tales apoyos han permitido acelerar la incorporación de genética superior en distintas regiones del estado, fortaleciendo la base productiva y generando condiciones para una mayor eficiencia en los sistemas de producción.

Este cambio ha comenzado a reflejarse en la productividad del sector, resaltó, particularmente en la etapa de engorda donde la genética sonorense, tradicionalmente orientada a la exportación de becerros, ha mostrado resultados que abren nuevas oportunidades de valor agregado.

“Nos hemos dado cuenta de la genética que produce Sonora. Es una genética de exportación que, cuando la llevas a los corrales de engorda, da resultados que realmente sorprenden”, destacó Ochoa Valenzuela.

La mejora genética impacta la calidad del ganado y permite al productor adaptarse a nuevas condiciones de mercado, agregó, donde el valor ya no se limita a la venta de ganado en pie, sino a su integración en procesos de engorda y comercialización de carne.

Nuevos mercados

Lo anterior coincide con una reconfiguración del mercado, dijo, derivada tanto de factores internacionales como de condiciones internas, como el cierre de la frontera, que ha obligado a los productores a replantear su modelo de negocio.

“El futuro de la ganadería está en vender carne. Llegar a ese punto es un proceso, pero es hacia donde tenemos que avanzar como estado”, indicó.

Dicho enfoque se ve respaldado por el crecimiento en la demanda global de proteína y por un mercado interno que ha mostrado dinamismo, afirmó el directivo, lo que permite a los productores mantener actividad pese a las restricciones en exportación.

Inversiones para el sector

A la par del mejoramiento genético, desde la UGRS se han impulsado esquemas de financiamiento para la engorda de ganado, así como proyectos de infraestructura estratégica, como el Centro Integral Ganadero y la ampliación de la estación cuarentenaria en Agua Prieta.

Refirió que estas inversiones buscan fortalecer la capacidad productiva y logística del estado, permitiendo a los productores operar bajo un modelo más flexible, con acceso al mercado nacional e internacional.

Además, el fortalecimiento de la infraestructura permitirá atender la demanda creciente en el mercado interno y el externo, subrayó, bajo estándares que respondan a las exigencias sanitarias y de calidad.

“La idea es que Sonora tenga los dos mercados: exportar cuando se pueda, y cuando no, tener la capacidad de producir carne aquí mismo. No podemos depender de un solo mercado, porque los cierres pueden volver a ocurrir”, señaló.

De acuerdo con Ochoa Valenzuela, el mejoramiento genético, junto con el impulso a la engorda y la infraestructura, forma parte de una estrategia para fortalecer la competitividad del sector y avanzar hacia un modelo orientado a la producción de carne con mayor valor agregado.

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