María Muñoz de Ayala: reinventarse para crecer
Dirigir negocios ópticos, sostener su hogar y volver a la universidad al mismo tiempo transformó su rutina y su visión profesional; la preparación, sostiene, es la herramienta más fuerte para liderar y abrir camino a más mujeres en el sector salud.
Volver a la universidad cuando ya se encabezan empresas y se administra un hogar no es una decisión sencilla: para María Muñoz de Ayala, fue la apuesta consciente por crecer profesionalmente, aun cuando su vida ya estaba en plena marcha.
En la práctica, eso se tradujo en fines de semana sin descanso y menos tiempo social; entre la operación de sus negocios ópticos, las responsabilidades familiares y las exigencias académicas, aprendió a sostener el ritmo sin descuidar ninguno de los frentes: el resultado es tangible, al mantener un promedio de 9.9.
“Ha sido el reto más fuerte de mi vida profesional. Lograr que 24 horas rindan para atender los negocios, cumplir con la universidad y procurar que mi familia esté bien es un desafío diario. Hay momentos de cansancio, pero también de enorme satisfacción porque sé que estoy invirtiendo en algo que vale la pena”, expresó.
Aprovechar oportunidades
Su impulso para profesionalizar aún más su preparación tomó fuerza después de 2020: la pandemia modificó planes y prioridades, pero ella decidió convertir esa sacudida en punto de expansión.
“El mundo cambió y Hermosillo cambió. Surgieron nuevas necesidades y entendí que podía crecer si me preparaba mejor. Fue un momento de grandes oportunidades, aunque pareciera contradictorio”, recordó.
Dentro del área óptica, destacó, la formación universitaria es fundamental, porque la atención primaria visual requiere conocimientos calificados para prevenir, detectar y canalizar oportunamente posibles patologías.
“No podemos conformarnos con cursos rápidos cuando somos la primera línea de atención visual. Necesitamos preparación formal y responsabilidad. Me gustaría ver más mujeres licenciadas en Optometría, no sólo participando, sino liderando con bases firmes”, afirmó.
Perfeccionista y enfocada en resultados, reconoce que su carácter le ha traído frustraciones, pero también avances significativos.
Parte de su proceso también ha sido aprender a manejar las percepciones externas; de estatura pequeña y apariencia juvenil, en sus primeros años enfrentó dudas sobre su autoridad.
“Muchas veces buscaban a la persona responsable sin imaginar que era yo. Antes me generaba conflicto; hoy me causa risa. Entendí que la seguridad no se impone, se construye con preparación y decisiones firmes”, señaló.
Sostenida por la fe
Para sostener el equilibrio entre empresa, estudios y vida familiar, afirma que su fe ha sido determinante.
“Sin Dios no podría estar haciendo todo esto. La vida sola se vuelve pesada; acompañada de fe se vuelve posible. Cada meta que he logrado ha sido con esfuerzo, pero también con confianza”, compartió.
Mirando al futuro, María desea que más mujeres empresarias sean reconocidas por su trabajo y que ocupen posiciones estratégicas con legitimidad y respeto.
En esta etapa de su vida, manifestó, el 08 de marzo representa un momento de reconocimiento y de conciencia: “Me gusta que exista un día donde se reconozca todo lo que somos y aportamos. También es un recordatorio de lo que aún falta por mejorar. Es la forma de seguir impulsando cambios hacia la igualdad y el respeto, y de valorar verdaderamente nuestra contribución a la sociedad”.
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