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Martha Elías de Seldner: otra forma de liderar

Desde los primeros años de incertidumbre hasta la consolidación de un proyecto empresarial de largo plazo, su papel ha sido construir confianza, identidad y cultura, demostrando que el sostener con visión, fe y coherencia también es una forma profunda de liderazgo.

Martha Elías de Seldner: otra forma de liderar

El liderazgo no siempre se ejerce desde una oficina ni aparece en los organigramas; a veces comienza en casa, en medio de la incertidumbre, cuando lo más valioso con que se cuenta es reputación, valores y la decisión de creer en un proyecto familiar.

Así recuerda Martha Elías de Seldner los primeros años en los que, junto a su esposo, inició lo que más tarde se convertiría en el Grupo Tetakawi.

“Teníamos hijos pequeños, muy pocos recursos y mucha incertidumbre. No sabíamos exactamente hacia dónde nos llevaría esa decisión”, compartió.

Su papel fue fundamental: mientras el proyecto daba sus primeros pasos, ella organizaba reuniones y cenas en su hogar para recibir a prospectos y clientes, convirtiendo la hospitalidad en estrategia y la cercanía, en un activo empresarial.

Abrir la puerta de su casa era, en realidad, abrir la puerta a la identidad del proyecto: “Entendí que más allá del producto o el servicio, lo que realmente podíamos ofrecer era quiénes éramos”, explicó.

Liderazgo y cercanía

Atender a los clientes, generar cercanía, comunicar en inglés y hacerlos sentir parte de la cultura que estaban formando fue clave en una etapa en la que no había grandes recursos financieros, pero sí una reputación que proteger y una visión que sostener.

Con el tiempo, comprendió que su liderazgo no siempre sería visible desde fuera, pero sí determinante en la construcción de confianza: “Mi actitud podía fortalecer o debilitar el proyecto. Sostener con fe y firmeza también es una forma de liderazgo”, afirmó.

Atravesar la presión económica con tres hijos pequeños implicó disciplina emocional y claridad de prioridades; para Martha, integrar la vida familiar y la empresarial fue una decisión consciente. Sus hijos participaron en esas primeras reuniones; el hogar se convirtió en espacio de encuentro y la familia, en parte del relato corporativo que empezaba a consolidarse.

Cuidar relaciones, reputación y valores se volvió una tarea constante, que impactó el crecimiento posterior de la empresa y fortaleció su cultura organizacional; con su trabajo, acompañaba la estrategia y ayudaba a definir la identidad del proyecto.

Mujeres como parte activa

Hoy, considera que las mujeres pueden y deben ocupar un papel más visible y trascendental dentro de los proyectos familiares de largo plazo, como parte activa en la visión, la toma de decisiones y la construcción del legado.

“Las mujeres aportamos sensibilidad, intuición, firmeza y sentido de largo plazo. En empresas familiares, eso es clave para construir no sólo resultados, sino legado”, señaló.

Más allá del entorno empresarial, su convicción actual es acompañar a jóvenes y recordarles que los logros no son inmediatos y que el esfuerzo sostenido, la fe y la coherencia diaria son los verdaderos cimientos del crecimiento.

En el marco del Día Internacional de la Mujer, su reflexión adquiere un sentido más profundo: para ella, la fecha no es sólo conmemorativa, sino una oportunidad para reconocer la influencia silenciosa y constante que muchas mujeres ejercen en sus familias, empresas y comunidades.

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