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Juliana Cantú Samaniego: convicción que lidera talento

Desde la industria automotriz, Juliana Cantú ha construido un liderazgo que combina técnica y desarrollo humano: en la Planta de Estampado y Ensamble de Ford Hermosillo, demuestra que la transformación profesional comienza cuando una mujer confía en su propia voz.

Juliana Cantú Samaniego: convicción que lidera talento

Cuando los procesos son precisos, las métricas son estrictas y los resultados se miden al detalle, el liderazgo suele asociarse con cifras y eficiencia; para Juliana Cantú, la verdadera transformación profesional comenzó cuando entendió que el crecimiento no dependía sólo de lo que sabía, sino de cómo se relacionaba con lo que aún no dominaba.

Desde su posición como CoE Talent en la Planta de Estampado y Ensamble de Ford Hermosillo, su labor consiste en desarrollar personas dentro de uno de los entornos industriales más exigentes del país.

Ahí, entre líneas de producción y estándares globales, comprendió que la preparación técnica es indispensable, pero insuficiente sin evolución interna.

“No fue un ascenso lo que marcó la diferencia. Fue entender que el desarrollo profesional no depende sólo del conocimiento técnico, sino de la capacidad de adaptarte, escuchar y sostener conversaciones incómodas”, explicó sobre su propio proceso.

Confianza en sí misma

Esa transformación implicó algo más profundo: aprender a confiar en su propia voz; durante un tiempo, reconoció, sintió que debía demostrar más para validar su lugar en un entorno donde históricamente las mujeres eran excepción, sobre todo en áreas industriales.

“Aprender a ocupar espacios sin pedir permiso interno fue un proceso profundo. El liderazgo empieza cuando una deja de competir por aprobación y actúa desde convicción”, afirmó.

En su experiencia, la resiliencia ha sido una constante; también la capacidad de leer los contextos, escuchar antes de reaccionar y construir confianza en equipos diversos.

Con el tiempo, dijo, entendió que la sensibilidad no es fragilidad, sino inteligencia emocional aplicada a la toma de decisiones.

Hoy, su liderazgo busca equilibrio entre resultados y personas; desde el área de Talento, impulsa procesos que capaciten y acompañen a las personas a crecer con autonomía, criterio y seguridad.

Para Juliana, preparar a alguien va más allá de enseñar habilidades técnicas: implica fortalecer su confianza y ampliar sus posibilidades dentro de la organización.

Seguridad y permanencia

La participación femenina en sectores industriales ha crecido en los últimos años, reconoció: cada vez es más común ver mujeres en áreas técnicas y de producción.

Aun con ello, el reto no es sólo abrir puertas, sino garantizar permanencia y desarrollo hacia posiciones de mayor responsabilidad.

“Cuando una mujer ocupa un espacio con seguridad y coherencia, amplía el mapa mental de otras. A veces no hace falta decirlo; basta con estar y liderar con autenticidad”, señaló.

Respecto al Día Internacional de la Mujer, su reflexión es serena, pero al mismo tiempo firme: “Lo vivo como un día de conciencia y compromiso. Es reconocer avances, honrar procesos y recordar que cada paso que damos abre posibilidades para las que vienen detrás”.

Desde su experiencia en un entorno industrial altamente técnico, sostuvo que el liderazgo no se impone, sino que se ejerce con coherencia y convicción.

Para ella, ocupar un espacio con seguridad no sólo impacta en los resultados, sino en la manera en que otras mujeres perciben sus propias posibilidades.

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