MUJERES AL FRENTE
La emprendedora convierte los retos en oportunidades para su negocio
Con una responsabilidad social hacia otras mujeres, Paulina Herrera, cofundadora de la panadería Honoré, habla sobre cómo es liderar un negocio y los retos que enfrentó al emprender siendo joven en un entorno donde aún existen actitudes machistas.
Al frente de la empresa, dirige un equipo en el que los puestos de liderazgo están ocupados por mujeres, fomentando un espacio basado en la empatía, la colaboración y el crecimiento profesional.
Para ella, liderar no solo implica tomar decisiones estratégicas, sino también convertirse en ejemplo para otras mujeres que buscan emprender o asumir roles de responsabilidad. “Yo siento una responsabilidad de que ellas me vean hacia arriba y digan: ‘ah, este es mi líder y es mujer, y yo puedo ser como ella en algún momento si quiero’”.
Inicios
Aunque Honoré abrió sus puertas en 2019, el proyecto comenzó a gestarse desde 2016. “Lo abrimos tres socios: Paulina, Laura y Michel”, explica.
Durante años trabajaron en la planeación y en la consolidación de la idea antes de formalizar el negocio. “Fue mucho trabajo antes de ser lo que somos”, aclara.
Además de su formación en gastronomía, su licenciatura en Mercadotecnia fue clave para identificar un área de oportunidad en el mercado hermosillense: rescatar la cultura del buen pan artesanal e introducir la propuesta de la masa madre.
Perseverancia y tenacidad
Con una filosofía centrada en la calidad, la tenacidad y el trabajo en equipo, Paulina ha demostrado que el éxito no se construye en solitario: se logra pidiendo apoyo, formando redes y abriendo camino para que más mujeres puedan avanzar juntas.
“Para ser emprendedor necesitas no tomarte nada personal, sacudirte los problemas inmediatamente, resolver y seguir con tu vida”, afirma, algo que considera clave tanto para ella como para su socia Laura.
Romper barreras
Al inicio, ella y Laura enfrentaron actitudes de incredulidad por su edad y por ser mujeres: proveedores que no las tomaban en serio, trabajadores que buscaban “al papá” o a una figura masculina de autoridad y minimizaban su liderazgo.
Sin embargo, lo tiene claro: “El reto no es mío, es de ellos. Si a alguien le cuesta tomar en serio a una mujer joven, es algo que tienen que trabajar ellos, no yo”.
Lejos de victimizarse, convirtió esos obstáculos en impulso para fortalecerse, aprender y desarrollar mayor independencia.
Otro desafío importante fue educar al mercado sobre el consumo de pan de masa madre. “Fue un reto porque la gente no lo conocía; no sabíamos qué era ese tipo de pan y al principio costó que lo aceptaran”. A ello se sumó el tema de los precios, ya que al trabajar con materia prima de alta calidad, el costo era más elevado que el de una panadería tradicional. Con el tiempo, el mercado fue entendiendo la propuesta y hoy el producto es cada vez más valorado.
Finalmente, el mensaje de Paulina hacia las mujeres que desean emprender es que no tengan miedo de hacerlo ni de pedir ayuda:
“Tú puedes hacer todo mientras te lo propongas, no tengas miedo de pedir ayuda”.
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