Edición México
Suscríbete
Ed. México

El Imparcial / Estilos / Sal

¿Por qué la sal nunca caduca? Las razones por las que esto pasa y cuando es necesario desecharla

La sal pura (cloruro de sodio) no tiene caducidad real. Es un conservante natural que impide el crecimiento de microorganismos, por lo que puede durar indefinidamente sin volverse dañina.

¿Por qué la sal nunca caduca? Las razones por las que esto pasa y cuando es necesario desecharla

Es una escena común en cualquier cocina. Estás organizando la despensa y encuentras un envase de sal con una fecha de caducidad impresa que ya pasó. De inmediato surge la duda: ¿deberías tirarla o aún es segura para cocinar? Aunque la fecha en la etiqueta indique lo contrario, la evidencia científica y organismos internacionales de salud, según Infobae, confirman que la sal pura no se echa a perder. Sin embargo, hay matices importantes que debes conocer antes de volver a utilizarla.

La confusión es entendible. Acostumbrados a revisar fechas en lácteos, carnes o enlatados, aplicamos la misma lógica a este básico de la cocina. Pero la sal es diferente. Organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la American Heart Association (AHA) respaldan que, bajo ciertas condiciones, este mineral puede durar para siempre. A continuación, te explicamos por qué, cómo conservarla correctamente y en qué casos sí debes prestar atención al envase.

El secreto de su larga vida: Un conservante natural

Para entender por qué la sal no caduca, hay que mirar su composición química. La sal de mesa común es cloruro de sodio, una sustancia que, por naturaleza, crea un entorno hostil para la vida.

Los microorganismos, como las bacterias, necesitan agua para sobrevivir y reproducirse. La sal tiene la capacidad de absorber la humedad, un proceso que deshidrata y elimina cualquier posible contaminante biológico. Es la misma razón por la que durante siglos se ha utilizado para conservar carnes y pescados.

Expertos de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) explican que las fechas impresas en los empaques no son un indicador de seguridad alimentaria en el caso de la sal. Responden más a estándares de etiquetado o a una “fecha de consumo preferente” relacionada con la calidad óptima del producto, no con su inocuidad. En términos simples, la sal pura no se pudre, no se fermenta ni desarrolla bacterias dañinas.

El enemigo no es el tiempo, es el ambiente

Aunque el cloruro de sodio es químicamente estable y no se degrada, su calidad para cocinar sí puede verse afectada por el entorno donde la guardas. La Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) señala que hay dos factores principales que pueden alterarla, no en su seguridad, sino en su funcionalidad y sabor.

  • Humedad: Si el recipiente no está bien cerrado, la sal absorberá la humedad del ambiente. El resultado es que se apelmace, formando grumos o una masa dura como una roca. Esto no la hace dañina para la salud, pero sí impráctica. Será difícil calcular la cantidad justa al cocinar y podría no distribuirse de manera uniforme en tus platillos.
  • Olores fuertes: La sal actúa como una esponja con los aromas. Si la guardas cerca de especias muy olorosas, café o incluso basura, puede absorber esos olores. La American Heart Association (AHA) recomienda desecharla si notas un olor extraño en el salero. Aunque consumirla no te enfermará, ese olor se transferirá a tu comida, arruinando el sabor original de tus guisos.

Las excepciones que sí debes de tener en cuenta

No toda la sal que compras es cloruro de sodio puro. En estos casos específicos, la fecha del envase adquiere relevancia:

1. Sal con aditivos (yodada, con fluoruro, etc.)La sal de mesa comúnmente está enriquecida con nutrientes como el yodo, un esfuerzo de salud pública para prevenir deficiencias. También puede contener antiaglomerantes para que fluya mejor. Estos compuestos añadidos pueden degradarse con el tiempo, perdiendo su efectividad. Si usas sal yodada, es recomendable respetar la fecha de consumo preferente para asegurarte de que estás obteniendo el suplemento nutricional que buscas.

2. Alimentos procesados que contienen salEste es un punto crucial. Que la sal por sí sola no caduque no significa que una bolsa de papas fritas, una mantequilla con sal o un caldo de pollo envasado sean eternos. Estos productos contienen otros ingredientes como grasas, proteínas o agua que sí se descomponen y desarrollan bacterias. La sal en ellos actúa como conservante, pero no detiene el deterioro de los demás componentes para siempre.

Te puede interesar: Tendencias de color Primavera-Verano 2026: los tonos que dominarán la moda urbana y cómo integrarlos de forma práctica a tu armario

¿Cuándo tirar la sal?

Para tomar la mejor decisión, separa el tipo de sal del tipo de alimento:

  • Sal pura (como la de grano o la sal marina sin aditivos): Puedes usarla de por vida. Solo asegúrate de guardarla en un lugar seco, fresco y en un recipiente hermético que la aísle de la humedad y los olores fuertes.
  • Sal con aditivos: Revisa la fecha de consumo preferente. Pasado ese tiempo, el producto sigue siendo seguro, pero habrá perdido parte de su fortificación nutricional.
  • Cualquier alimento que contenga sal: Respeta estrictamente la fecha de caducidad indicada en el empaque. La seguridad de ese producto depende de todos sus ingredientes, no solo de la sal.

En conclusión, si encuentras un paquete de sal pura con una fecha de 2018 en tu alacena, no la deseches. Mientras se haya mantenido seca y limpia, sigue siendo tan útil y segura como el día que la compraste.

Sigue nuestro canal de WhatsApp

Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí

Temas relacionados