¿Por qué el síndrome de Tourette causa insultos y no palabras neutras? La verdad tras la coprolalia
El fenómeno de la coprolalia: por qué el cerebro de algunos pacientes con tics nerviosos expulsa palabras prohibidas como un acto reflejo imposible de controlar.

Si alguna vez te has preguntado por qué las personas con síndrome de Tourette dicen insultos de forma involuntaria, la respuesta no está en su educación, sino en su neurología.
Este tema se ha vuelto tendencia global debido a la controversia generada ayer en la entrega de los premios BAFTA 2026, donde los gritos de un invitado con esta condición desataron un debate sobre la coprolalia y la inclusión en eventos en vivo.
Este fenómeno, aunque es el síntoma más famoso gracias al cine y la televisión, en realidad solo lo padece entre el 10% y el 15% de las personas con este trastorno neuropsiquiátrico. A continuación, desglosamos la base científica de por qué el cerebro parece “elegir” las palabras inapropiadas en lugar de frases comunes.
Durante los premios BAFTA 2026, se escuchó al activista del Síndrome de Tourette, John Davidson, gritar varias malas palabras incluyendo una de corte racista mientras los actores Michael B. Jordan y Delroy Lindo presentaban un premio.
— Molusco (@Moluskein) February 23, 2026
Davidson, quien es la inspiración para la… pic.twitter.com/k5r9b3gpK2
¿Qué es la coprolalia exactamente?
La coprolalia es un tic vocal complejo. No es un arrebato de ira ni un insulto dirigido a alguien con intención de herir. Se trata de una expulsión mecánica de palabras tabú, términos racistas o contenido sexual que el individuo no puede frenar, similar a cómo no se puede evitar un estornudo o un hipo persistente.
La causa científica: El lenguaje emocional contra el racional
Para entender por qué no dicen “palabras bonitas” como tics principales, hay que mirar cómo se organiza el cerebro:
- El archivo de las groserías: El lenguaje racional se procesa en la corteza cerebral. Sin embargo, las groserías y exclamaciones emocionales se almacenan en el sistema límbico, una zona mucho más primitiva y profunda relacionada con los instintos y la gestión de emociones.
- El fallo de los “frenos”: En el síndrome de Tourette, existe una alteración en los ganglios basales. Esta zona funciona como un filtro que decide qué movimientos o sonidos deben salir y cuáles deben bloquearse. Cuando este filtro falla, los impulsos del sistema límbico (donde están las palabras con carga emocional) escapan sin permiso del control consciente.
La paradoja de lo prohibido: ¿Por qué el cerebro elige el insulto?
Existe una razón psicológica y biológica por la cual el tic vocal suele ser una palabra ofensiva y no una palabra neutra como “mesa” o “cielo”:
- El efecto de la inhibición: El cerebro de una persona con coprolalia es extremadamente sensible a lo que no debe decir. Al identificar una palabra como “prohibida” para un contexto (como ocurrió ayer en la gala de los premios BAFTA), el cerebro pone toda su atención en ella para intentar suprimirla.
- La urgencia premonitoria: Ese esfuerzo por inhibir la palabra genera una tensión física creciente. En la neurobiología del Tourette, esa presión termina por vencer al sistema, provocando que la palabra prohibida salga disparada con más fuerza.
- ¿Por qué no palabras neutras? En realidad, las personas con Tourette sí tienen tics con palabras comunes (llamado palilalia o ecolalia), pero como no causan impacto social ni ofenden a nadie, pasan desapercibidos para el resto de la gente.
Diferencias clave entre la coprolalia y una falta de respeto
Es vital entender que la coprolalia no tiene un propósito comunicativo:
- Voluntad: El tic es involuntario; el insulto real es una decisión consciente.
- Propósito: El tic vocal busca aliviar una tensión física interna; el insulto busca agredir o expresar enojo.
- Contexto: El tic aparece de forma aleatoria, incluso cuando la persona está feliz o tranquila. El insulto real suele tener un motivo o una discusión previa.
El impacto emocional en el paciente
Vivir con coprolalia es un reto constante para la salud mental. La mayoría de las personas que la padecen sienten una profunda vergüenza y ansiedad social después de un episodio. Es importante recordar que el individuo es consciente de lo que dijo y, a menudo, es el primero en sentirse herido por sus propias palabras involuntarias.
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