Taro: el tubérculo en tendencia que aporta fibra, energía y opciones saludables en la cocina diaria
El taro gana presencia en la cocina saludable. Te explicamos qué es, sus beneficios reales, cómo consumirlo de forma segura y por qué se considera una opción práctica para el bienestar cotidiano.

En el mundo del bienestar y la alimentación cotidiana, algunos ingredientes comienzan a destacar por su valor nutricional y por la forma en que se adaptan a distintos estilos de vida. Uno de ellos es el taro, un tubérculo que, aunque suele confundirse con la papa, tiene características propias que lo han llevado a ganar presencia en dietas enfocadas en la salud digestiva, el control metabólico y la cocina sin gluten.
Originario de regiones de Asia y África, el taro forma parte de la alimentación tradicional en distintas culturas desde hace siglos. Hoy, su uso se ha expandido gracias al interés por alimentos naturales, versátiles y fáciles de integrar en recetas tanto saladas como dulces. A continuación, te explicamos qué es el taro, para qué sirve y cómo consumirlo de forma segura en casa.
¿Qué es el taro y por qué está llamando la atención?
El taro es un tubérculo comestible que crece bajo tierra y que se caracteriza por su pulpa clara y su textura suave una vez cocido. Su perfil nutricional incluye fibra dietética, minerales y compuestos antioxidantes, lo que lo convierte en una opción frecuente dentro de planes de alimentación equilibrados.
A diferencia de otros tubérculos, el taro no se consume crudo. Este punto es clave, ya que contiene compuestos que pueden resultar irritantes si no se cocina correctamente. Una vez hervido o cocido al vapor, se vuelve seguro y fácil de digerir.

Beneficios del taro para la salud digestiva
Uno de los motivos principales por los que el taro se ha integrado en rutinas de bienestar es su contenido de fibra. Este nutriente contribuye a mejorar el tránsito intestinal y ayuda a prevenir episodios de estreñimiento cuando se consume como parte de una dieta variada.
Además, la fibra favorece el equilibrio de la microbiota intestinal, lo que tiene impacto directo en la digestión y en la absorción de nutrientes. Por esta razón, suele recomendarse como parte de planes alimenticios enfocados en la salud digestiva.
¿El taro ayuda a fortalecer el sistema inmunológico?
El taro aporta vitamina C y antioxidantes que participan en procesos relacionados con la respuesta del sistema inmunológico. Estos compuestos ayudan a combatir el estrés oxidativo y a proteger a las células frente a los radicales libres.
Si bien no sustituye tratamientos médicos ni suplementos indicados por especialistas, su consumo regular puede apoyar una alimentación orientada al cuidado general del organismo, especialmente en temporadas de cambios de clima.

Taro y control de glucosa: lo que debes saber
Otra de las preguntas frecuentes sobre este tubérculo es su relación con el azúcar en sangre. El taro tiene un índice glucémico moderado, lo que significa que su consumo no genera aumentos rápidos de glucosa cuando se ingiere en porciones adecuadas.
Gracias a su fibra, la absorción de los carbohidratos es más lenta, lo que ayuda a mantener niveles más estables de energía. Por esta razón, suele considerarse una opción viable para personas que buscan prevenir desequilibrios metabólicos, siempre bajo orientación profesional.
Minerales que apoyan la energía y la función cardiovascular
El taro contiene potasio, magnesio y hierro, minerales que participan en funciones esenciales del cuerpo. El potasio contribuye al equilibrio de líquidos y al funcionamiento del sistema cardiovascular. El magnesio interviene en procesos musculares y nerviosos, mientras que el hierro es clave para el transporte de oxígeno.
Otro punto relevante es que se trata de un alimento naturalmente libre de gluten, lo que lo hace una alternativa para personas con intolerancia o con enfermedad celíaca.
Cómo consumir taro de forma segura en casa
Antes de integrarlo a la dieta, es importante tener en cuenta una recomendación básica: el taro siempre debe cocinarse. Consumirlo crudo puede causar irritación en boca y garganta.
Una vez cocido, puede prepararse de distintas maneras:
- Platos salados: Hervido y machacado como puré, añadido a sopas o guisos, o cortado en rodajas para preparar chips al horno.
- Repostería y bebidas: En la cocina asiática se utiliza en panes, pasteles y postres, ya que su textura se adapta bien a recetas dulces.
- Harina alternativa: Puede deshidratarse y molerse para obtener harina sin gluten, útil para preparar masas o mezclas caseras.

Aunque es un alimento seguro cuando se cocina correctamente, se recomienda introducirlo de forma gradual en la dieta, sobre todo en personas con digestión sensible. Como con cualquier ingrediente nuevo, la clave está en la moderación y en la variedad alimenticia.
Integrar el taro en la alimentación cotidiana responde a una tendencia clara: buscar ingredientes que aporten beneficios reales, sean accesibles y se adapten a distintas recetas. Con una preparación adecuada y un consumo informado, este tubérculo se suma como una opción práctica dentro de un estilo de vida enfocado en el bienestar diario.
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