Por qué cambia el gusto con la edad y qué hábitos influyen
El gusto es un sentido complejo que involucra no solo la lengua, sino también el olfato, el cerebro e incluso nuestras experiencias emocionales. Cuando este equilibrio se altera, nuestra experiencia al comer cambia.

¿Has notado que de repente te gustan las verduras que odiabas cuando eras niño? ¿O que la comida ya no te sabe igual que antes? No es tu imaginación: el sentido del gusto se transforma constantemente a lo largo de la vida y existen explicaciones científicas detrás de estos cambios.
La relación que tenemos con la comida no es estática. Es una experiencia que se modifica con el tiempo. Seguramente recuerdas cuando detestabas el brócoli o el café, y ahora los disfrutas. O tal vez has sentido que platillos que te encantaban han perdido su sabor. Este fenómeno responde a procesos biológicos específicos y a factores externos que moldean la manera en que percibimos los alimentos.
El gusto es un sentido complejo que involucra no solo la lengua, sino también el olfato, el cerebro e incluso nuestras experiencias emocionales. Cuando este equilibrio se altera, nuestra experiencia al comer cambia. A continuación, te explicamos por qué sucede, qué factores influyen y qué puedes hacer para mantener tu paladar en óptimas condiciones.

El ciclo de vida de tus papilas gustativas: así se renuevan
Las papilas gustativas tienen una vida corta pero intensa. Se renuevan aproximadamente cada dos semanas. Este proceso de regeneración permite que el sentido del gusto se adapte y se recupere de agresiones cotidianas, como cuando te quemas la lengua con una bebida caliente.
Sin embargo, con el paso de los años, este sistema pierde eficiencia. Al envejecer, ocurren tres cambios principales:
- Disminuye la cantidad de papilas gustativas activas
- La respuesta a los sabores se vuelve menos intensa
- El sentido del olfato —responsable de gran parte de lo que percibimos como sabor— también se reduce
- La producción de saliva baja, lo que dificulta que las moléculas de los alimentos interactúen correctamente con los receptores de la boca
Este proceso natural explica por qué muchas personas mayores prefieren comidas más condimentadas o sienten que los alimentos han perdido su sabor original.
¿Por qué ahora te gusta lo que antes odiabas?
La exposición repetida a ciertos alimentos puede modificar tu percepción. Los expertos llaman a esto “aprendizaje gustativo”. Cuando pruebas un sabor muchas veces, tu cerebro se acostumbra a él y puede pasar de rechazarlo a aceptarlo o incluso disfrutarlo.
Esto sucede con frecuencia con:
- Alimentos amargos como el café, la cerveza o las verduras de hoja verde
- Comidas picantes, que generan una respuesta de endorfinas
- Quesos con sabores fuertes o alimentos fermentados
Además, nuestras experiencias positivas asociadas a ciertos alimentos pueden fortalecer esta aceptación. Un platillo que disfrutaste en un momento especial probablemente te seguirá gustando por el recuerdo que representa.
Factores que alteran tu sentido del gusto
No solo la edad influye en cómo percibimos los sabores. Existen diversas causas que pueden modificar temporal o permanentemente tu sensibilidad gustativa:
Enfermedades e infecciones
Los resfriados, gripes y sinusitis afectan directamente el olfato. Al estar congestionada la nariz, el cerebro recibe menos información sobre los aromas, y sin ellos, el sabor se reduce drásticamente. Es lo que popularmente conocemos como “no sentir el sabor de la comida”.
Salud bucodental
Las caries, enfermedades en las encías o prótesis dentales mal ajustadas pueden disminuir la sensibilidad de las papilas. La inflamación o infección en la boca altera la forma en que los receptores captan los estímulos.
Medicamentos
Algunos fármacos tienen efectos secundarios que modifican el gusto:
- Inhibidores de la ECA para la presión arterial
- Antibióticos como la ampicilina o las tetraciclinas
- Antidepresivos y ansiolíticos
- Tratamientos oncológicos como quimioterapia o radioterapia
Estos medicamentos suelen provocar sequedad bucal o alterar directamente la percepción de los sabores, creando a veces un sabor metálico persistente.
Tabaquismo
El tabaco daña las terminaciones nerviosas de la boca y altera la regeneración natural de las papilas gustativas. Los fumadores suelen tener menor sensibilidad a los sabores, especialmente a los amargos.
Deficiencias nutricionales
La falta de ciertas vitaminas y minerales, como el zinc o la vitamina B12, puede afectar el sentido del gusto. Estos nutrientes son esenciales para el funcionamiento adecuado de las papilas y las vías nerviosas involucradas en la percepción del sabor.
Trastornos neurológicos
Enfermedades como el Parkinson o el Alzheimer dificultan la transmisión de las señales gustativas desde la boca hasta el cerebro. Esto ocurre porque las vías nerviosas se ven afectadas por la propia condición.
Señales de alerta: cuándo preocuparte
La mayoría de los cambios en el gusto son temporales y reversibles. Sin embargo, hay situaciones que requieren atención médica:
- Pérdida repentina del gusto sin causa aparente
- Persistencia del cambio por más de varias semanas
- Alteración que afecta tu apetito o tu peso
- Presencia de otros síntomas como pérdida de peso involuntaria, fatiga o cambios en el olfato
Si experimentas estos signos, es recomendable acudir con un médico para descartar problemas de salud subyacentes.
Cómo cuidar tu paladar: rutinas prácticas
Afortunadamente, puedes proteger y mantener tu sentido del gusto con hábitos sencillos:
Higiene bucal rigurosa
El cepillado constante y las revisiones odontológicas periódicas protegen las papilas de la acumulación de bacterias. Usar hilo dental y limpiador lingual también ayuda a mantener la boca libre de elementos que puedan interferir con la percepción de sabores.
Hidratación constante
El agua es vital para evitar la sequedad bucal. Una boca bien hidratada permite que las moléculas de los alimentos se disuelvan correctamente y lleguen a los receptores del gusto. Se recomienda beber agua a lo largo del día, no solo cuando se siente sed.
Evitar el tabaco
Dejar de fumar permite que el gusto comience a recuperarse poco tiempo después de abandonar el hábito. Las papilas gustativas pueden regenerarse y volver a funcionar con normalidad cuando se elimina la exposición constante al tabaco.
Moderar el consumo de alcohol y comidas muy condimentadas
El alcohol en exceso y los alimentos extremadamente picantes o ácidos pueden irritar las papilas gustativas y reducir temporalmente su sensibilidad.
Variedad en la alimentación
Exponerte a diferentes sabores y texturas estimula el sistema gustativo y ayuda a mantenerlo activo. Incluir alimentos de todos los grupos en tu dieta diaria es una forma de ejercitar el paladar.
La conexión entre olfato y gusto: un dúo inseparable
Gran parte de lo que llamamos sabor proviene del olfato. Cuando masticas, los aromas de los alimentos viajan hacia la nariz a través de la parte posterior de la garganta. Es por eso que cuando tienes la nariz congestionada, la comida parece insípida.
Este mecanismo explica también por qué algunas personas después de ciertas enfermedades respiratorias o neurológicas pierden el interés en comer: al no percibir los aromas, los alimentos pierden su atractivo.
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El gusto como indicador de salud
Los cambios en la percepción de sabores pueden ser una ventana a tu estado de salud general. Alteraciones persistentes a veces son la primera señal de condiciones como diabetes, problemas tiroideos o deficiencias nutricionales.
Prestar atención a cómo percibes los alimentos y notar cuándo algo cambia sin razón aparente te permite detectar oportunamente posibles problemas de salud.
Disfrutar la comida en cada etapa de la vida
Entender que el gusto es un sentido flexible nos permite adaptarnos a sus cambios y seguir disfrutando de la gastronomía. Aceptar que tu paladar evoluciona te ayuda a explorar nuevos sabores y a redescubrir alimentos que antes rechazabas.
La próxima vez que pruebes algo que no te gustaba antes, tómalo como una oportunidad para redescubrirlo. Y si notas que la comida ha perdido sabor, recuerda que puede ser temporal y que existen formas de cuidar tu paladar para mantenerlo activo.
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