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¿Sientes que tu cerebro te sabotea? Expertos te dicen cómo superar el miedo al fracaso

Esa voz interna que te susurra “mejor no lo intentes” o “no soy lo suficientemente bueno” no es tu enemiga, aunque lo parezca. Es, en realidad, un mecanismo de defensa muy antiguo.

¿Alguna vez has sentido que, a pesar de tus esfuerzos, no logras salir de un mismo lugar? Que un miedo invisible te frena justo cuando estás a punto de dar un paso importante. Según la experta en desarrollo humano Maite Issa, esa sensación no es una debilidad de tu carácter, sino una estrategia de protección de tu propio cerebro.

Esa voz interna que te susurra “mejor no lo intentes” o “no soy lo suficientemente bueno” no es tu enemiga, aunque lo parezca. Es, en realidad, un mecanismo de defensa muy antiguo. Issa explica que nuestro cerebro está programado para priorizar la supervivencia y la seguridad por encima de la felicidad o el logro.

Por eso, ante la incertidumbre de un nuevo proyecto, un cambio de carrera o incluso una conversación difícil, activa las alarmas y nos empuja de vuelta a la zona de confort, un lugar que, aunque a veces nos resulte incómodo, nuestro subconsciente registra como “seguro”. La buena noticia es que, al entender cómo funciona este proceso, podemos aprender a gestionarlo y dejar de ser víctimas de nuestros propios mecanismos de autoprotección.

El “virus” en tu sistema: así opera el subconsciente

Para entender por qué actuamos de cierta manera, Maite Issa propone imaginar la mente como una computadora. En este símil, nuestra mente consciente sería la pantalla, donde vemos los resultados. Pero el verdadero procesador, el disco duro que contiene toda la información y programas, es el subconsciente. Según la especialista, este disco duro determina el 95% de nuestras decisiones y de la realidad que experimentamos.

El problema, indica Issa, es que muchos de los programas (creencias) que tenemos instalados son auténticos “virus”. Son ideas heredadas, experiencias pasadas o miedos que se grabaron a fuego y que hoy nos limitan. Frases como “el dinero es la raíz de todos los males”, “no soy bueno para hablar en público” o “a mí la suerte no me llega” son ejemplos de estos programas.

¿Cómo identificar esos virus? La experta sugiere un ejercicio de observación directa y sin filtros. La clave está en mirar nuestra realidad actual como un espejo del subconsciente. Pregúntate:

  • ¿Cómo está mi situación financiera?
  • ¿Qué patrones se repiten en mis relaciones personales?
  • ¿Cometo una y otra vez los mismos errores?

Una vez identificadas esas áreas problemáticas, el siguiente paso es ponerles voz. Escribe en un papel todos los pensamientos que vienen a tu mente cuando piensas en ese tema. Por ejemplo, si el problema es el dinero, al escribir podrías encontrar creencias ocultas como “la gente rica es mala” o “nunca voy a ganar lo suficiente”. Esos pensamientos automáticos son los mensajes directos de tu subconsciente; son los “códigos fuente” de los virus que necesitas desactivar.

Seis claves para fortalecer la confianza y vencer el bloqueo

Una vez que somos conscientes de los “programas” que nos limitan, el siguiente paso es instalar unos nuevos. Issa propone seis pilares fundamentales para fortalecer la confianza y superar el bloqueo emocional:

  1. Entiende la función del miedo: El primer paso es dejar de pelear contra el miedo. Reconócelo por lo que es: un escudo que tu cerebro activa ante la incertidumbre para protegerte de un peligro (aunque este sea solo social o profesional). Agradécele por su trabajo, pero no le permitas tomar el volante.
  2. Cuestiona tu realidad: No des nada por sentado. Cuando una creencia limitante aparezca (“no soy capaz de hacer esto”), conviértete en un científico y obsérvala con objetividad. ¿Es realmente cierta? ¿Qué pruebas tienes de que lo es? ¿Qué pruebas tienes de lo contrario? Desafiar la narrativa interna es el primer paso para cambiarla.
  3. Hazte “preguntas poderosas”: El cerebro funciona a base de preguntas. Si te preguntas “¿por qué siempre me pasa esto?”, tu mente buscará respuestas que confirmen tu mala suerte. En cambio, formula preguntas que abran posibilidades. Una de las más transformadoras, según Issa, es: “¿Qué crearía mañana si supiera con certeza que no puedo fracasar y no me importara la opinión de los demás?”. Esta simple pregunta desactiva los dos frenos de mano más potentes: el miedo al fracaso y el miedo al qué dirán.
  4. Practica la autocompasión: La autoestima no se construye con logros, sino con el trato que nos damos a nosotros mismos. Issa invita a conectar con nuestro “niño interior”. Si ese niño estuviera asustado o frustrado, ¿lo tratarías con dureza y desprecio? Seguramente no. La base de la confianza es hablarnos y cuidarnos con el mismo amor y empatía que le ofreceríamos a un infante que necesita seguridad.
  5. Visualización y la técnica del “Avatar”: El cerebro no distingue con claridad una experiencia vívidamente imaginada de una real. Podemos usar esto a nuestro favor. Si te aterra dar una presentación, crea un “avatar” de ti mismo: una versión alternativa que actúa con total seguridad y soltura. Imagina, con el mayor detalle posible, cómo se ve, cómo se mueve y cómo habla ese “avatar” durante la presentación. Al repetir esta visualización, le enseñas a tu cerebro el camino y le demuestras que no hay peligro, “bajando las alarmas” para cuando llegue el momento real.
  6. Abraza la “mediocridad” inicial: Vivimos en una cultura que exige resultados inmediatos y perfección. Esto genera una parálisis por análisis. La experta propone un antídoto radical: permítete ser un principiante. Acepta que al aprender algo nuevo, desde tocar un instrumento hasta un deporte, tu desempeño inicial será, con toda probabilidad, “mediocre”. Y eso está bien. Ese es el espacio natural del aprendizaje, un espacio donde el error no es un fracaso, sino una parte indispensable del proceso.

Mentalidad de crecimiento: el poder de aprender a ser novato

Uno de los mayores enemigos de la confianza es el miedo al juicio externo, descrito por Issa como uno de los temores más extendidos y paralizantes. La preocupación por lo que pensarán de nosotros puede llegar a anular cualquier intento de cambio.

Para combatirlo, la experta sugiere un cambio de enfoque radical: en lugar de concentrarte en quién podría burlarse de ti, pregúntate a quién podrías ayudar si llevaras a cabo tu proyecto. Cambiar el foco de la amenaza potencial al propósito y la contribución transforma por completo la experiencia emocional.

Este cambio de enfoque está directamente relacionado con lo que se conoce como mentalidad de crecimiento. Las personas con esta mentalidad valoran el esfuerzo y el proceso de aprendizaje por encima del resultado inmediato o la validación externa. No necesitan ser los mejores el primer día porque entienden que la maestría es el resultado de la práctica constante.

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Para cultivar esta mentalidad, Issa recomienda un ejercicio simple pero profundamente efectivo: elige un hobby en el que no seas bueno. Puede ser pintura, jardinería, un nuevo idioma o patinaje. Lo importante es que te expongas a la experiencia de aprender desde cero, sin ninguna presión por ser experto.

Al hacerlo, te permites cometer errores, celebrar pequeños avances (como la primera planta que florece o la primera frase coherente) y, lo más importante, le demuestras a tu cerebro que el proceso de aprender puede ser placentero y enriquecedor. Al reeducar a tu cerebro para disfrutar del camino, la perfección deja de ser la única meta y el miedo a equivocarse pierde todo su poder.

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