Tiempo fuera
Cuando la pasión por el deporte se vuelve excesiva, el cuerpo de los niños puede resentirlo.
El sobreentrenamiento aparece cuando un niño o joven realiza actividad física intensa de manera continua sin permitir que su cuerpo descanse y se recupere adecuadamente; esta falta de equilibrio puede provocar una disminución o estancamiento en su rendimiento deportivo.
Además representa un riesgo de lesiones por estrés, fatiga persistente, cambios de humor, bajo desempeño escolar y en algunos casos, afectaciones en su crecimiento y desarrollo.
Si buscas incrementar la carga o la frecuencia de los entrenamientos para tus hijos, lo ideal es hacerlo de forma gradual y siempre observando con atención cómo responde el cuerpo del menor.
Es fundamental respetar los tiempos de adaptación y recuperación, así como evaluar su desempeño no sólo en el ámbito deportivo, sino también en otras áreas de su vida diaria, como la escuela y la convivencia familiar.
A tomar aire
Prevenir el sobreentrenamiento implica estar atentos a las señales de cansancio físico y emocional; se recomienda fomentar el descanso como parte esencial del entrenamiento.
Asegúrale una adecuada hidratación y calentamientos previos, ajustar los ejercicios a la edad y condición de cada niño, mantener una alimentación balanceada y promover espacios de recreación distintos al deporte; todas ellas son acciones clave para cuidar su bienestar integral.
Si bien en ocasiones puede confundirse con un cansancio normal, el sobreentrenamiento no debe minimizarse; cuando las señales de alerta se presentan con frecuencia, es indispensable acudir con un médico para una evaluación oportuna.
Un diagnóstico adecuado permitirá establecer el tratamiento necesario y proteger tanto la salud física como emocional del niño, garantizando que el deporte siga siendo una experiencia positiva y formativa.
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