¿Qué darle de comer a un niño con sarampión? Esto dicen los expertos
El sarampión no es una simple erupción: debilita el sistema inmunológico, abre la puerta a infecciones secundarias y puede ser letal, especialmente en menores de 5 años o niños con desnutrición.
Ante el aumento de casos de sarampión en México y el mundo, miles de padres buscan respuestas sobre cómo proteger a sus hijos. La vacuna es la única protección real, pero una vez que el virus aparece, lo que se come puede marcar la diferencia entre una recuperación rápida y complicaciones graves.
La Secretaría de Salud ha emitido alertas por el repunte de esta enfermedad viral que muchos daban por erradicada. El sarampión no es una simple erupción: debilita el sistema inmunológico, abre la puerta a infecciones secundarias y puede ser letal, especialmente en menores de 5 años o niños con desnutrición.
Cuando un niño ya tiene sarampión, los padres suelen centrarse en bajar la fiebre o calmar la comezón. Sin embargo, los especialistas en nutrición pediátrica señalan que hay un factor que a menudo se descuida y que resulta determinante: la alimentación estratégica durante la enfermedad.
Esto es lo que usted necesita saber si alguien en su familia enfrenta esta enfermedad.
Los tres nutrientes que pueden reducir la mortalidad hasta en un 50%
La ciencia médica ha identificado que no todas las dietas funcionan igual frente al virus. En niños con sarampión, el cuerpo entra en un estado de alta demanda energética y de micronutrientes específicos. Cuando estos no se proporcionan, el riesgo de complicaciones se dispara.
Estudios internacionales documentan que los niños con desnutrición tienen entre 5 y 10 veces más probabilidades de morir por sarampión que aquellos bien nutridos. Pero incluso en niños sin problemas previos, ciertos nutrientes resultan críticos.
Vitamina A: La primera línea de defensa
Este nutriente es tan importante que en muchos hospitales se administra en dosis altas inmediatamente después del diagnóstico. La vitamina A reduce la gravedad del virus y previene complicaciones oculares que pueden llevar a la ceguera.
Dónde encontrarla de forma natural:
- Hígado de res o pollo (fuente potente)
- Yemas de huevo
- Pescados grasos como el salmón
- Vegetales de color naranja: zanahoria, calabaza
- Espinacas y verduras de hoja verde
Precaución obligatoria: La suplementación con vitamina A solo debe hacerse por indicación médica. El exceso se almacena en el hígado y puede volverse tóxico, causando daño hepático y óseo. En casos hospitalizados, los médicos suelen indicar dos dosis consecutivas y ahí termina el tratamiento.
Zinc: El mineral que repara y defiende
Durante el sarampión, el cuerpo necesita producir nuevas células y reparar tejidos dañados. El zinc es el mineral encargado de esos procesos, además de fortalecer las defensas para combatir el virus.
Fuentes naturales:
- Carne de res magra
- Almendras y nueces
- Frijoles y legumbres
- Para bebés: la leche materna es la fuente con mejor absorción
Vitamina C: El refuerzo contra infecciones secundarias
Aunque no elimina el virus directamente, la vitamina C fortalece el sistema inmune para prevenir complicaciones como neumonías o infecciones bacterianas que suelen aparecer después del sarampión.
Alimentos recomendados:
- Guayabas (más concentración que en cítricos)
- Naranjas, mandarinas y limones
- Brócoli y pimientos
- Fresas
Cómo alimentar a un niño sin apetito y con fiebre
Uno de los mayores desafíos durante el sarampión es que la fiebre alta elimina las ganas de comer. Los niños rechazan la comida justo cuando más necesitan nutrientes. Ante esto, los especialistas recomiendan cambiar la estrategia: no se trata de que coma mucho, sino de que cada bocado cuente.
La clave está en ofrecer comidas de consistencia suave, fáciles de tragar, pero con alta densidad nutricional. Aquí un plan práctico por etapas del día:
Desayuno: Avena cocida con fresas picadas y almendras molidas. Este plato combina vitamina C (fresas), zinc (almendras) y energía de fácil digestión.
Comida: Pollo finamente picado o desmenuzado, salteado con espinaca y zanahoria rallada. Las verduras deben estar muy blandas para facilitar la deglución.
Cena: Puré espeso de zanahoria con pollo deshebrado, o un salpicón de papa molida con pollo cocido. Ambas opciones son suaves pero completas.
Snacks e hidratación:
- Agua de jamaica natural (sin azúcar)
- Té de manzanilla tibio
- Arroz con leche (bajo en azúcar)
- Pequeñas porciones de quinua cocida con leche
La hidratación es tan importante como la comida. La fiebre deshidrata rápidamente, y un niño deshidratado se recupera con mayor lentitud.
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Los alimentos que pueden empeorar el cuadro
Así como hay alimentos que ayudan, existen otros que los especialistas recomiendan eliminar por completo mientras dure la enfermedad. No se trata de una dieta restrictiva por capricho, sino de evitar irritaciones y molestias adicionales.
Evite dar a su hijo:
- Picantes: Chile, pimienta o salsas picantes irritan las membranas mucosas, que ya están sensibles por el virus.
- Grasas pesadas: Comidas fritas, carnitas o alimentos con mucha grasa dificultan la digestión y desvían energía que el cuerpo necesita para combatir el virus.
- Ultraprocesados: Papitas, galletas saladas, embutidos o productos congelados. Aportan calorías vacías sin nutrientes útiles.
- Azúcares en exceso: Refrescos, jugos industrializados o dulces. El azúcar puede interferir con la función de los glóbulos blancos, debilitando temporalmente la respuesta inmune.
La regla de oro que ningún alimento puede reemplazar
Es importante dejar esto claro: ninguna dieta, por perfecta que sea, sustituye a la vacuna. Los nutrientes ayudan a recuperarse, pero no previenen la enfermedad ni protegen a quienes están sanos.
La vacuna contra el sarampión es la única herramienta que ha demostrado reducir la mortalidad y evitar brotes. Si usted o sus hijos no están vacunados, acudir a la unidad de salud más cercana sigue siendo la prioridad.
Si ya hay síntomas como fiebre alta, manchas rojas en la piel, tos o conjuntivitis, no es momento de automedicar ni de confiar solo en remedios caseros. Acuda al médico para recibir el tratamiento de apoyo adecuado y siga sus indicaciones al pie de la letra.
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