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Más allá del código

Ante el común acceso a dispositivos electrónicos, padres de familia deben prepararse en relación a sus características, usos y riesgos en menores.

La inteligencia artificial (IA) forma parte del entorno digital cotidiano de niñas y niños: asistentes virtuales, buscadores inteligentes y aplicaciones educativas comienzan a integrarse en los estudios de los hijos, lo que plantea nuevos retos y oportunidades para las familias. Frente a este escenario, el acompañamiento de los padres resulta fundamental para que la IA se convierta en una herramienta de apoyo y no en un sustituto del aprendizaje guiado.

Usada de manera adecuada, la inteligencia artificial puede contribuir al desarrollo académico: algunas plataformas ayudan a reforzar contenidos escolares, resolver dudas específicas o estimular la curiosidad por aprender. Cuando los padres supervisan su uso y explican su función, estas herramientas pueden complementar las tareas escolares y favorecer el acceso a información de forma organizada.

Un punto clave consiste en ayudar a los niños a comprender qué es la inteligencia artificial y qué no lo es; explicarles que se trata de sistemas programados, sin emociones ni conciencia, fortalece su pensamiento crítico y evita que atribuyan cualidades humanas a estas tecnologías.

Hora de poner límites

Como herramienta, el establecimiento de normas claras también resulta esencial: definir tiempos de uso, explicar para qué sirve cada herramienta y acompañar las búsquedas relacionadas con la escuela ayuda a crear hábitos digitales sanos. Dialogar en familia sobre lo que aprenden con apoyo de la IA refuerza la comprensión y permite detectar errores o interpretaciones incorrectas.

La seguridad digital es otro aspecto relevante: enseñar a los hijos a no compartir datos personales, desconfiar de contenidos virales y acudir a un adulto ante cualquier duda fortalece su protección en línea; la inteligencia artificial puede ser una aliada educativa si se integra dentro de un entorno seguro, supervisado y con reglas claras.

Más que reemplazar la convivencia familiar o el aprendizaje escolar, la IA debe entenderse como una herramienta complementaria.

Cuando los padres participan activamente, orientan su uso y promueven el diálogo, contribuyen a que sus hijos aprovechen los beneficios de la tecnología mientras desarrollan criterio, responsabilidad y autonomía en sus estudios.

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