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Cómo apoyar a una persona tras un evento traumático

Identificar a tiempo las señales de alerta y brindar un acompañamiento empático y constante puede marcar una diferencia real en la recuperación emocional.

Afrontar un evento traumático no solo impacta a quien lo vive de forma directa. También modifica la dinámica familiar, las rutinas diarias y la forma en que las personas cercanas se relacionan entre sí. La preocupación por saber qué hacer, qué decir o cómo ayudar puede generar confusión y angustia.

Sin embargo, identificar a tiempo las señales de alerta y brindar un acompañamiento empático y constante puede marcar una diferencia real en la recuperación emocional. De acuerdo con un reporte de Infobae, la detección temprana y el apoyo adecuado son factores clave para reducir el impacto psicológico a largo plazo.

Reacciones emocionales tras un trauma: ¿estrés agudo o estrés postraumático?

Después de una experiencia traumática, es común que aparezcan reacciones emocionales intensas. No todas evolucionan de la misma manera ni tienen la misma duración. Especialistas citados por Mayo Clinic explican que el trastorno por estrés agudo suele presentarse durante el primer mes posterior al evento. Cuando los síntomas se mantienen más allá de ese periodo y afectan la vida cotidiana, puede tratarse de trastorno por estrés postraumático.

Distinguir entre ambos escenarios permite buscar ayuda oportuna y evitar que el malestar se normalice o se ignore.

Señales de alerta que no deben pasarse por alto

Existen indicadores claros que pueden ayudar a detectar si una persona cercana atraviesa una situación que requiere atención emocional:

Alteraciones del descanso

La presencia de pesadillas frecuentes, dificultad para dormir o despertares constantes puede ser una de las primeras señales visibles.

Cambios en el estado de ánimo

Irritabilidad persistente, nerviosismo intenso o problemas para concentrarse pueden reflejar una carga emocional elevada.

Afectación en el rendimiento diario

Una baja notable en el desempeño laboral, escolar o en actividades habituales suele indicar que el malestar está interfiriendo con la vida cotidiana.

Observar estos cambios de forma continua permite actuar antes de que el problema se agrave.

Cómo acompañar de manera efectiva a una persona que vive un trauma

El acompañamiento emocional no consiste en apresurar soluciones. Se basa en la escucha, la paciencia y el respeto por los tiempos de cada persona.

Escuchar y validar sin juzgar

Permitir que la persona exprese lo que siente, sin interrupciones ni intentos inmediatos de minimizar el dolor, fortalece la confianza y el vínculo.

Crear un espacio adecuado para conversar

Elegir un lugar tranquilo y utilizar preguntas abiertas facilita que la conversación fluya de forma natural y segura.

Mantener una observación atenta

Prestar atención al lenguaje verbal y no verbal ayuda a ajustar el tono, el momento y la forma de acompañar, según la disposición emocional del ser querido.

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Qué hacer ante señales de riesgo

Si se identifican indicios de riesgo suicida, la respuesta debe ser inmediata y calmada. Las recomendaciones principales incluyen no dejar sola a la persona, retirar objetos peligrosos si es posible hacerlo con seguridad y contactar de inmediato a servicios de emergencia o líneas de prevención disponibles en la localidad.

Actuar con rapidez puede salvar una vida.

El autocuidado de quien acompaña también es fundamental

Apoyar a alguien durante un proceso emocional prolongado puede generar desgaste. Para que el acompañamiento sea sostenible, quien brinda apoyo también debe cuidarse.

Conservar espacios personales

Reservar tiempo para el descanso y actividades propias ayuda a mantener el equilibrio emocional.

Buscar orientación profesional

Consultar a un especialista puede ser necesario cuando se presenta cansancio emocional o sensación de sobrecarga.

Compartir la responsabilidad

Fortalecer la red de apoyo familiar y social evita que todo el peso recaiga en una sola persona.

Un proceso que requiere tiempo y equilibrio

La recuperación después de un trauma no es inmediata ni lineal. Requiere paciencia, comprensión y un equilibrio constante entre la empatía hacia la persona afectada y el cuidado personal de quien acompaña.

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