¿Agua embotellada o del grifo? La duda más común sobre lo que bebemos en casa
Recientes estudios advierten que tanto el agua del grifo como la embotellada pueden contener contaminantes que hoy preocupan a especialistas en todo el mundo.

La elección del agua que consumimos todos los días suele parecer sencilla, pero en realidad involucra distintos factores de salud, calidad y seguridad. Estudios científicos recientes, según Infobae, advierten que tanto el agua del grifo como la embotellada pueden contener contaminantes que hoy preocupan a especialistas en todo el mundo. Entre ellos destacan los microplásticos, el plomo y los compuestos perfluoroalquilados, conocidos como PFAS.
La diferencia no está solo en el origen del agua, sino en su proceso de tratamiento, el tipo de tuberías, el material del envase y las condiciones de almacenamiento. Por esta razón, el debate ya no se centra en cuál opción es “mejor”, sino en cómo reducir los riesgos y tomar decisiones informadas dentro del hogar.
En este texto encontrarás una explicación clara sobre las principales diferencias entre el agua de grifo y la embotellada, qué dicen los estudios científicos y qué acciones prácticas pueden ayudarte a cuidar tu consumo diario.
Microplásticos: la principal diferencia entre ambas opciones
Uno de los puntos con mayor respaldo científico es la cantidad de microplásticos presentes en el agua.
Las investigaciones indican que el agua del grifo suele contener entre decenas y cientos de partículas de microplástico por litro. En contraste, el agua embotellada puede presentar concentraciones mucho más elevadas, que van de decenas hasta cientos de miles de partículas en el mismo volumen.
De acuerdo con estas estimaciones, una persona que consume exclusivamente agua envasada podría ingerir alrededor de 100 mil partículas de plástico al año.
Los especialistas explican que el propio envase es una de las principales fuentes de contaminación, especialmente cuando las botellas se exponen al calor, como ocurre durante el transporte o cuando se dejan dentro de automóviles.
¿Qué tan segura es el agua del grifo?
El agua de la red pública pasa por procesos de tratamiento y filtración que permiten eliminar más del 97.5 % de los microplásticos antes de llegar a los hogares.
Sin embargo, existen otros factores que pueden afectar su calidad:
- Plomo: puede aparecer si las tuberías son antiguas o están deterioradas.
- Compuestos PFAS: estas sustancias químicas pueden permanecer en el agua dependiendo de su fuente y del tratamiento aplicado.
Aunque la red pública está regulada, la calidad final del agua puede variar entre colonias, edificios y ciudades.

El riesgo adicional del agua de pozos privados
La situación cambia para quienes dependen de pozos particulares.
Estudios han observado que los niños que consumen agua de pozos privados tienen hasta un 25 % más probabilidades de presentar niveles elevados de plomo en sangre, en comparación con aquellos que viven en viviendas conectadas a una red pública supervisada.
La principal diferencia es que los pozos no siempre están sujetos a controles constantes, por lo que los expertos recomiendan realizar análisis de laboratorio periódicos para detectar metales pesados u otros contaminantes.
Sistemas de filtración doméstica: ¿qué opción funciona mejor?
Ante la presencia de distintos contaminantes y la falta de certeza sobre sus efectos a largo plazo, la filtración en casa se ha convertido en una alternativa frecuente.
Ósmosis inversa
Es el sistema con mayor respaldo científico. Puede eliminar aproximadamente:
- 94 % de los compuestos PFAS
- la mayoría del plomo
- una alta proporción de microplásticos
Su principal limitante es el costo inicial, que suele ubicarse entre 150 y 600 dólares, además del mantenimiento periódico.
Filtros de carbón activado
Se encuentran en jarras, garrafones y dispensadores domésticos. Ofrecen una protección parcial y pueden reducir algunos contaminantes.
No obstante, su efectividad depende del reemplazo oportuno del cartucho. Cuando el filtro se satura y no se cambia a tiempo, puede liberar nuevamente las sustancias retenidas.
Recomendaciones prácticas para el consumo diario
Los especialistas coinciden en que pequeños ajustes pueden marcar una diferencia importante:
- Evitar consumir agua embotellada que haya estado expuesta al calor.
- No dejar botellas de plástico dentro del automóvil.
- Revisar la antigüedad de las tuberías del hogar.
- Dar mantenimiento regular a los sistemas de filtración.
- En caso de usar pozo privado, realizar análisis de laboratorio de forma periódica.
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¿Cuál es la mejor opción?
Hasta el momento, la ciencia no ha determinado con exactitud el nivel de riesgo que estos contaminantes representan para la salud humana a largo plazo. Lo que sí es claro es que ninguna de las dos opciones está completamente libre de exposición.
Más que elegir entre agua del grifo o embotellada, la recomendación de los expertos es enfocarse en reducir riesgos mediante información confiable, buenos hábitos y sistemas de filtración adecuados.
Tomar decisiones conscientes sobre el consumo de agua no solo mejora la calidad de vida diaria, también puede generar beneficios sostenidos para la salud a lo largo del tiempo.
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