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Una intersección pensada para todos

La intervención integral del paso a desnivel transformó la infraestructura vial y con ello, la experiencia cotidiana de quienes transitan por la zona, al reducir tiempos de espera, ordenar los flujos y dar mayor seguridad a peatones y ciclistas.

Durante años, cruzar esta intersección implicó largos ciclos de semáforo, especialmente en horas pico, cuando los automovilistas llegaban a esperar hasta tres cambios de luz para avanzar; con la puesta en operación del paso a desnivel, ese escenario se modifica de forma sustancial.

El tiempo promedio de espera en luces rojas se reduce en alrededor de un 70% en los momentos de mayor carga vehicular, lo que se traduce en traslados más ágiles y predecibles.

La modernización de los semáforos es parte clave de esta nueva dinámica: tres cruceros —dos existentes y uno de reciente incorporación— fueron actualizados con nuevas estructuras, tecnología renovada y una lectura más clara para quienes circulan por Colosio y sus intersecciones con Solidaridad y Real del Arco, al Norte y al Sur.

El resultado es una circulación más ordenada, con menos conflictos entre movimientos; para quienes se desplazan a pie, el cambio es igualmente visible.

Los cruces peatonales ahora están claramente delimitados y jerarquizados dentro de la vialidad, lo que refuerza su presencia frente al flujo vehicular; el uso de concreto estampado en las zonas de cruce mejora la visibilidad y coloca al peatón como parte central del diseño urbano.

Más seguridad

A esta prioridad se suma la instalación de semáforos peatonales, que permiten a las personas cruzar con mayor certidumbre y seguridad.

La intersección principal cuenta con seis dispositivos peatonales protegidos con guarniciones, mientras que en los cruceros intervenidos se integran nueve más, ampliando la cobertura y reduciendo riesgos en trayectos cotidianos hacia el trabajo, la escuela o servicios cercanos.

También los ciclistas encuentran un entorno más favorable: a lo largo del proyecto cuentan con ciclocarriles con dimensiones adecuadas en ambos bulevares, lo que permite una convivencia más clara entre bicicletas y vehículos motorizados.

En total son 3 mil metros lineales de infraestructura ciclista, de los cuales una parte significativa se encuentra confinada, brindando mayor protección.

Al cumplir con la ley de movilidad, el proyecto responde a una demanda creciente de usuarios que optan por la bicicleta como medio de transporte diario, integrándolos de manera formal al sistema vial.

De este modo, la experiencia en Colosio y Solidaridad se redefine desde múltiples frentes: menos tiempo detenido en semáforo, cruces peatonales más claros y seguros, así como espacios pensados para ciclistas.

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