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Los retos del campo en 2026

Entre presiones comerciales, retos climáticos y procesos de reconversión productiva, líderes agrícolas y ganaderos anticipan un 2026 de decisiones necesarias para sostener la competitividad del sector primario en Sonora.

El sector agropecuario de Sonora entra a 2026 con expectativas marcadas por la cautela, pero también por la necesidad de adaptación.

Tras un ciclo previo con resultados relevantes en producción y valor económico, líderes agrícolas y ganaderos coinciden en que el nuevo año exigirá ajustes productivos, diversificación de mercados y una mayor eficiencia frente a factores externos que presionan los costos y la rentabilidad.

En el caso de la agricultura, los productores enfrentan un entorno complejo por las cuotas compensatorias impuestas al tomate mexicano, el encarecimiento de insumos, la volatilidad del tipo de cambio y los efectos persistentes del cambio climático.

Manuel Cázares Castro, presidente del Sistema Producto Tomate en Sonora, señaló que el sector ya asimiló la cuota compensatoria de 17.09% aplicada desde julio de 2025 y trabaja en mecanismos internos para evitar prácticas que puedan derivar en sanciones mayores.

Entre las estrategias en marcha, destaca la implementación de un precio mínimo nacional, para ordenar la comercialización y reducir riesgos de acusaciones por “dumping”.

A la par, el sector se prepara para la revisión del T-MEC, un proceso que genera incertidumbre, pero que también confirma la dependencia del mercado estadounidense del tomate mexicano.

Cázares explicó que la expectativa para 2026 es una temporada más contenida en superficie sembrada, con productores migrando parcialmente a otros cultivos para diversificar riesgos.

La mejora relativa en los precios de tomate y chiles, así como la adopción de tecnologías como el riego por goteo, abren un margen de optimismo, aunque condicionado a la estabilidad comercial y climática.

Mejor situación hídrica

En los valles del Yaqui y Mayo, la disponibilidad de agua marca el pulso del nuevo ciclo: Alberto Cruz Elías Calles, presidente de la Asociación de Productores de Hortalizas del Yaqui y Mayo (Aphym), destacó que las lluvias recientes permitirán una mejor mezcla entre agua rodada y de pozo, lo que podría mejorar rendimientos y reducir costos respecto al año anterior.

No obstante, anticipó una reducción de entre 20 y 30% en la superficie sembrada, reflejo de un proceso de ajuste que aún está en curso.

Papas, tomates y chiles picosos seguirán encabezando la producción hortícola de la región, mientras que el contexto internacional obliga a los productores a reforzar su posición frente a un mercado estadounidense que, aunque necesita los productos mexicanos, mantiene presiones comerciales y legales activas.

Transición

En la ganadería, 2026 se perfila como un año de transición: Juan Ochoa Valenzuela, presidente de la Unión Ganadera Regional de Sonora (UGRS), reconoció que el cierre prolongado de la frontera con Estados Unidos sigue siendo el principal reto del sector.

Sin embargo, subrayó que la falta de exportación ha acelerado un cambio estructural: pasar de un modelo centrado en la venta de becerro en pie a uno orientado a la producción de carne y valor agregado.

Este proceso de reconversión cuenta con recursos federales y estatales para proyectos estratégicos como la modernización del rastro, plantas de corte y deshuese, subastas ganaderas e infraestructura de alimentación, con una inversión total estimada en 470 millones de pesos.

Adicional a ello, el mercado nacional ha mostrado capacidad de absorción, con precios históricamente favorables para el ganado pesado.

Hacia el 2026, los líderes sectoriales coinciden en que la diversificación de mercados, la eficiencia productiva y el fortalecimiento de la infraestructura serán necesarios para sostener la actividad agropecuaria en un entorno de alta incertidumbre, pero con bases sólidas.

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