El riesgo invisible que viven millones de personas con diabetes
Aunque muchos estudios salen “normales”, la diabetes puede debilitar los huesos en silencio y multiplicar el riesgo de fracturas graves. Especialistas advierten que este peligro suele pasar desapercibido hasta que ocurre una caída.

Para muchas personas, la palabra osteoporosis se asocia con adultos mayores o mujeres después de la menopausia. Sin embargo, especialistas en endocrinología alertan que la diabetes mellitus, tanto tipo 1 como tipo 2, incrementa el riesgo de fracturas de columna y cadera entre dos y cuatro veces, incluso cuando la densidad ósea parece normal en los estudios.
Este fenómeno ha sido descrito como una “osteoporosis silenciosa”, ya que no siempre se detecta con una densitometría ósea convencional y suele manifestarse solo cuando ocurre una fractura.
¿Por qué la diabetes afecta los huesos aunque se vean “bien”?
El problema no siempre está en la cantidad de hueso, sino en su calidad interna.
- En la diabetes tipo 1, la falta de insulina afecta directamente la formación del hueso.
- En la diabetes tipo 2, la hiperglucemia crónica y la inflamación alteran el colágeno óseo, volviendo al hueso más rígido y frágil.
Esto provoca que el hueso resista peor los impactos, aun cuando los estudios reportan valores dentro de lo normal.
Un riesgo que suele subestimarse
Uno de los mayores problemas es que muchos reportes automatizados de densitometría no reflejan este riesgo real.Por esa razón, guías médicas como las de la Asociación Americana de Diabetes (ADA) recomiendan considerar tratamiento preventivo con un T-score de -2.0, un criterio más estricto que el utilizado para la población general.
Esto busca evitar que el daño se detecte demasiado tarde.
Factores que aumentan todavía más el peligro
Los especialistas señalan que el riesgo de fractura se incrementa cuando la diabetes se combina con otros factores como:
- Antecedentes familiares de fracturas.
- Sedentarismo, tabaquismo o consumo frecuente de alcohol.
- Uso prolongado de esteroides, quimioterapia o ciertos medicamentos psiquiátricos.
- Enfermedades inflamatorias, hipogonadismo o artritis reumatoide.
Por eso, insisten en que no basta con un estudio, sino con una evaluación clínica completa.
Cómo se evalúa correctamente el riesgo óseo en diabetes
La recomendación médica es realizar un diálogo clínico integral, que incluya:
- Historial personal y familiar de fracturas.
- Revisión de enfermedades asociadas.
- Evaluación del tipo de diabetes y su control.
- Análisis de medicamentos de uso crónico.
Este enfoque permite detectar riesgos que los estudios aislados no muestran.
¿Se puede prevenir este daño silencioso?
Sí. Los especialistas destacan varias medidas clave:
- Mantener niveles adecuados de vitamina D, idealmente por encima de 30–40 ng/mL.
- Asegurar un consumo suficiente de calcio.
- Realizar ejercicios de carga y resistencia (caminar, pesas ligeras) entre 20 y 30 minutos diarios.
- Mantener un buen control de la glucosa.
- Evitar el sedentarismo prolongado.
Además, hoy existen terapias anabólicas que ayudan a estimular la formación de hueso, más allá de los tratamientos tradicionales.
La diabetes no solo afecta la glucosa, el corazón o los riñones.También puede debilitar los huesos en silencio, aumentando el riesgo de fracturas graves incluso cuando los estudios parecen normales.
Detectar este riesgo a tiempo puede marcar la diferencia entre una vida funcional y una fractura que cambie por completo la calidad de vida.
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