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Los abrazos también cuidan tu salud: así ayudan a enfermarte menos cuando estás bajo estrés

Un estudio científico encontró que el contacto físico puede proteger al cuerpo frente al estrés y reducir el riesgo de resfriados.

Cuando estamos estresados, el cuerpo lo resiente… y el sistema inmune también. Pero un gesto tan simple como recibir abrazos con frecuencia podría ayudar más de lo que imaginamos.

Un estudio realizado por la Universidad Carnegie Mellon, encabezado por el psicólogo Sheldon Cohen, descubrió que las personas que reciben más abrazos se enferman menos, incluso cuando atraviesan momentos de tensión emocional.

¿Qué hicieron los investigadores?

El estudio se llevó a cabo con 404 adultos sanos. Durante dos semanas, los participantes respondieron preguntas diarias sobre:

• Conflictos o situaciones estresantes

• Cuántos abrazos recibían al día

Después de ese periodo, los voluntarios fueron expuestos de forma controlada al virus del resfriado común y observados para ver quiénes se enfermaban y qué tan fuertes eran los síntomas.

¿Qué encontraron?

Los resultados fueron claros:

• Las personas que recibían más abrazos tenían menor riesgo de enfermarse cuando estaban bajo estrés.

• Los abrazos explicaron alrededor del 32% de la protección frente a infecciones relacionadas con el estrés.

• Incluso quienes sí se enfermaron presentaron síntomas más leves si contaban con mayor apoyo emocional y contacto físico.

¿Por qué pasa esto?

Los expertos explican que los abrazos funcionan como una forma de apoyo emocional tangible. El contacto físico ayuda a:

• Reducir el impacto del estrés en el cuerpo

• Enviar señales de seguridad y calma al cerebro

• Evitar que el estrés debilite tanto al sistema inmunológico

No se trata solo del abrazo en sí, sino de lo que representa: cercanía, apoyo y contención emocional.

En pocas palabras

Un abrazo no sustituye al médico ni a los cuidados básicos, pero sí puede ser un aliado real para la salud. En momentos de estrés, sentirse acompañado —literalmente— puede marcar la diferencia entre enfermarse o no.

Así que la próxima vez que abraces a alguien, recuerda: no solo estás dando cariño, también estás ayudando a cuidar su salud.