¿Quiénes NO deberían consumir kéfir? Beneficios reales, riesgos para el estómago y precauciones que recomiendan expertos en salud
El kéfir o búlgaros de leche aporta probióticos y beneficios digestivos, pero no es para todos.
En los últimos años, el kéfir de leche, también conocido como búlgaros de leche, se ha posicionado como uno de los alimentos fermentados más consumidos por quienes buscan mejorar su salud digestiva. Se trata de una bebida que se obtiene a partir de la fermentación de la leche mediante gránulos que contienen bacterias y levaduras vivas, las cuales transforman sus componentes y generan probióticos.
Especialistas en nutrición y salud digestiva coinciden en que los alimentos fermentados pueden jugar un papel importante en el equilibrio de la microbiota intestinal. En este contexto, el kéfir ha ganado popularidad por su fácil preparación, su costo accesible y su perfil nutricional.
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Sin embargo, aunque suele asociarse con bienestar y prevención, no todas las personas reaccionan de la misma manera a este tipo de productos. Por ello, es importante conocer tanto sus beneficios como las situaciones en las que su consumo no es recomendable.
Beneficios del kéfir para la salud digestiva e inmunológica
El consumo moderado y constante de kéfir puede aportar distintos beneficios al organismo, principalmente relacionados con el sistema digestivo:
- Mejora de la salud intestinal: Los probióticos ayudan a equilibrar la flora intestinal, lo que favorece la digestión y la absorción de nutrientes.
- Apoyo al sistema inmunológico: Algunas bacterias presentes en el kéfir pueden estimular la respuesta inmune del cuerpo.
- Aporte de nutrientes: Contiene proteínas, calcio, fósforo y vitaminas del complejo B, necesarios para diversas funciones del organismo.
- Salud ósea: Su contenido de calcio y vitamina K2 contribuye al mantenimiento de los huesos.
Además, diversos estudios han señalado que su consumo frecuente puede ayudar a regular el tránsito intestinal y reducir episodios de inflamación leve en personas sanas.
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¿Qué personas NO deben consumir kéfir o deben hacerlo con precaución?
A pesar de sus beneficios, expertos advierten que el kéfir no es un alimento adecuado para todos. Estos son los principales grupos que deben evitarlo o consumirlo únicamente bajo supervisión médica.
- Personas con intolerancia severa a la lactosa
Aunque el proceso de fermentación reduce la cantidad de lactosa presente en la leche, el kéfir no está completamente libre de este azúcar. En personas con intolerancia severa, incluso pequeñas cantidades pueden provocar gases, diarrea, distensión abdominal o dolor estomacal.
- Personas con alergia a la proteína de la leche
Quienes presentan alergia a la leche de vaca o a sus proteínas deben evitar el kéfir elaborado con leche tradicional, ya que puede desencadenar reacciones alérgicas. En estos casos, no basta con que el producto sea fermentado.
- Personas con problemas gastrointestinales activos
En casos de gastritis aguda, colitis severa, úlceras o brotes intensos de síndrome de intestino irritable, el kéfir puede resultar irritante. Al tratarse de un alimento con microorganismos vivos, puede aumentar la sensibilidad digestiva y empeorar los síntomas durante fases activas de la enfermedad.
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- Personas inmunocomprometidas
Pacientes con sistemas inmunológicos debilitados, como quienes reciben tratamientos oncológicos, han sido trasplantados o viven con enfermedades autoinmunes no controladas, deben consultar a un profesional de la salud antes de consumir kéfir. Aunque los probióticos suelen ser benéficos, en estos casos pueden representar un riesgo.
- Bebés y niños pequeños
No se recomienda ofrecer kéfir a lactantes o niños muy pequeños, ya que su sistema digestivo aún está en desarrollo y podría no tolerar adecuadamente la carga de bacterias y levaduras.
¿El kéfir es malo para el estómago?
No necesariamente. En personas sanas, el kéfir suele ser bien tolerado y puede mejorar la digestión. Sin embargo, cuando se consume en exceso o sin una adaptación gradual, puede causar molestias como gases o inflamación abdominal, especialmente al inicio.
Por ello, los expertos recomiendan comenzar con pequeñas cantidades, observar la respuesta del cuerpo y aumentar el consumo de forma progresiva.
Recomendaciones para consumir kéfir de forma segura
- Iniciar con porciones pequeñas, de 100 a 150 ml.
- Consumirlo preferentemente natural, sin azúcares añadidos.
- Evitarlo en ayunas si existe sensibilidad estomacal.
- Consultar con un profesional de la salud si se tiene alguna condición médica.
Un alimento con beneficios, pero no universal
El kéfir de leche es un alimento fermentado con un perfil nutricional interesante y beneficios comprobados para muchas personas. No obstante, como ocurre con cualquier producto funcional, su consumo debe ser individualizado.
Escuchar al cuerpo, informarse y buscar orientación profesional sigue siendo la mejor forma de aprovechar sus beneficios sin poner en riesgo la salud digestiva.
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