¿Cuánta carne roja es recomendable consumir? Esto dicen tres expertos en nutrición
Las nuevas directrices no implican un consumo libre de carne roja o lácteos enteros, sino una decisión informada y moderada, dentro de un contexto alimentario amplio.

En un movimiento que marca un antes y un después en la política nutricional de Estados Unidos, las autoridades sanitarias federales actualizaron este 15 de enero de 2026 sus directrices dietéticas oficiales. Por primera vez en décadas, según Infobae, el documento permite el consumo de carne roja y lácteos enteros dentro de una dieta equilibrada, siempre que se mantenga un control general de las calorías y los nutrientes.
Las nuevas recomendaciones, emitidas de forma conjunta por el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) y el Departamento de Agricultura (USDA), rompen con la línea histórica que aconsejaba limitar de forma estricta estos alimentos por su contenido de grasas saturadas. El anuncio ha generado reacciones inmediatas entre especialistas en nutrición y salud pública a nivel internacional.
El cambio de enfoque: menos ultraprocesados, más “comida real”
Uno de los ejes centrales de las nuevas guías es el llamado a reducir de manera explícita el consumo de alimentos y bebidas altamente procesados. Las autoridades advierten sobre productos envasados que contienen altos niveles de azúcares añadidos, sodio y edulcorantes artificiales.
En contraste, el documento promueve una alimentación basada en “comida real”, es decir, alimentos frescos o mínimamente procesados, con presencia tanto de proteínas animales como vegetales. Este cambio pone el foco no solo en nutrientes aislados, sino en la calidad general de la dieta.

¿Por qué la carne roja genera debate entre expertos?
La inclusión de la carne roja en las nuevas guías ha sido el punto más controvertido. Tres especialistas de referencia internacional han expresado posturas críticas, cada una desde un ángulo distinto.
- Marion Nestlé: contradicciones en salud y medio ambiente
La académica de la Universidad de Nueva York considera que la recomendación envía un mensaje confuso. Señala que, aunque las guías permiten la carne roja, al mismo tiempo mantienen la sugerencia de que las grasas saturadas no superen el 10% de las calorías diarias, lo que resulta difícil de conciliar en la práctica. También advierte sobre el impacto ambiental de este tipo de producción.
- Dariush Mozaffarian: el problema va más allá de la grasa
Desde la Universidad de Tufts, Mozaffarian explica que el riesgo asociado a la carne roja no se limita a su contenido graso. Destaca la presencia de compuestos que favorecen procesos inflamatorios, relacionados con diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer. Su recomendación es clara: limitar cortes como bistec o carne molida a una porción por semana.
- Walter Willett: riesgos para la salud y el planeta
El investigador de Harvard califica las nuevas guías como un paso riesgoso. Subraya que las proteínas vegetales, como legumbres, frutos secos y soja, muestran mejores resultados en salud cardiovascular. Además, recuerda que la producción de carne está vinculada con emisiones de gases de efecto invernadero y deforestación.
¿Existe un punto medio? La llamada “Dieta de Salud Planetaria”
A pesar de la apertura oficial hacia la carne y los lácteos, el consenso científico sigue apuntando a un patrón alimentario con predominio vegetal. Willett cita un estudio de gran escala que analizó hábitos de alimentación y mortalidad. Los resultados muestran que quienes basan su dieta en alimentos vegetales mínimamente procesados, con consumo moderado de carne y lácteos, presentan menores tasas de muerte prematura por enfermedades del corazón y cáncer.
Este modelo, conocido como “Dieta de Salud Planetaria”, busca equilibrar salud humana y sostenibilidad ambiental sin excluir grupos completos de alimentos.
Lácteos: cuáles elegir y por qué
Para quienes opten por incluir lácteos en su alimentación, los especialistas recomiendan priorizar los fermentados, como el yogur natural y el kéfir. Estos productos aportan bacterias benéficas que favorecen la salud intestinal y pueden integrarse con mayor facilidad a un plan equilibrado.
¿Qué debe considerar el lector al aplicar estas guías?
Las nuevas directrices no implican un consumo libre de carne roja o lácteos enteros, sino una decisión informada y moderada, dentro de un contexto alimentario amplio. El mensaje central es claro: reducir ultraprocesados, elegir alimentos de origen conocido y mantener variedad en el plato.
Ante este cambio, especialistas coinciden en que cada persona debe adaptar estas recomendaciones a su contexto, necesidades de salud y acceso a alimentos, siempre con información confiable y, cuando sea posible, orientación profesional.
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