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Por qué ducharse por la noche puede ayudar a dormir mejor

Ducharse por la noche no se trata solo de higiene, sino de un momento personal que favorece la calma, ayuda a soltar tensiones y prepara al cuerpo y a la mente para el descanso.

Por qué ducharse por la noche puede ayudar a dormir mejor

Después de una jornada marcada por trabajo, estudio, traslados y otras actividades, muchas personas buscan una forma clara de cerrar el día. En ese contexto, ducharse por la noche se ha convertido en una práctica cada vez más común. No se trata solo de higiene, sino de un momento personal que favorece la calma, ayuda a soltar tensiones y prepara al cuerpo y a la mente para el descanso.

De acuerdo con especialistas en sueño y bienestar, como los citados por la Clínica Mayo y la National Sleep Foundation, retomados por El Heraldo, las rutinas nocturnas constantes pueden influir de forma positiva en la calidad del sueño y en el equilibrio emocional.

¿Por qué cada vez más personas prefieren bañarse por la noche?

Quienes optan por la ducha nocturna suelen hacerlo al finalizar todas sus actividades. A esa hora, el entorno es más silencioso y hay menos estímulos externos. Esto permite un espacio de desconexión del estrés acumulado durante el día. El cuerpo entra en una fase de menor exigencia y la mente reduce su ritmo, lo que facilita una transición más ordenada hacia el descanso.

Un momento de pausa para la mente y las emociones

Especialistas en bienestar explican que este hábito se asocia con un pensamiento más pausado. El cierre del día invita a repasar experiencias, organizar ideas y tomar conciencia de las emociones vividas. En este escenario, la ducha funciona como una pausa íntima que ayuda a recuperar claridad mental y equilibrio emocional, sin interrupciones ni demandas externas.

Por qué ducharse por la noche puede ayudar a dormir mejor | Foto: Grok

La ducha nocturna dentro de una rutina de descanso

Para muchas personas, bañarse por la noche forma parte de una rutina bien definida. Leer, meditar, escuchar música suave o reducir la intensidad de la luz son acciones que suelen acompañar este momento. La repetición diaria de estos hábitos envía señales al organismo de que es hora de relajarse, lo que puede favorecer un descanso más profundo y constante.

Separar el trabajo de la vida personal

Otro beneficio señalado por especialistas es la función simbólica de la ducha nocturna. Al realizarla al final del día, se marca una separación clara entre las obligaciones laborales y el tiempo personal. Este límite ayuda a reducir la carga mental asociada al trabajo y contribuye al bienestar emocional, especialmente en personas que laboran desde casa o tienen jornadas extensas.

¿Influye en la creatividad y la reflexión?

Con menos estímulos y distracciones, la noche suele ser un momento propicio para la reflexión. Algunas personas encuentran en la ducha nocturna un espacio para ordenar pensamientos o pensar en soluciones a problemas cotidianos. Este proceso no implica esfuerzo consciente, sino una forma natural de procesar información en un ambiente tranquilo.

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¿Con qué frecuencia es recomendable ducharse?

Especialistas en salud coinciden en que, para la mayoría de las personas, una ducha diaria es suficiente. La frecuencia puede variar según el clima, la actividad física y el tipo de trabajo. En climas cálidos o después de ejercicio intenso, el baño diario ayuda a eliminar sudor y bacterias. Sin embargo, se recomienda evitar duchas muy largas o con agua excesivamente caliente, ya que pueden resecar la piel y afectar su barrera natural.

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