Qué significa hablarle a los perros como si fueran humanos
La clave está en encontrar un equilibrio: podemos y debemos usar un tono cariñoso y alegre para fortalecer nuestro lazo, pero al mismo tiempo, debemos educarnos sobre el lenguaje corporal canino
El hábito de hablarle a nuestras mascotas, especialmente a los perros, utilizando un tono de voz agudo, un lenguaje simplificado y atribuyéndoles emociones o pensamientos humanos (por ejemplo, “¿Quién es el bebé más bueno? ¡Tú! ¿Tienes sueño?”) es una práctica extremadamente común.
La psicología y la ciencia del comportamiento animal (etología) han comenzado a estudiar este fenómeno, no como una simple anécdota, sino como una ventana para entender el vínculo humano-animal, la cognición canina y incluso la propia psicología humana.
1. El “Habla Dirigida a Perros” (Dog-Directed Speech - DDS)
Los investigadores no se refieren a este comportamiento simplemente como “hablar como humanos”, sino que lo denominan “Habla Dirigida a Perros” (o “Dog-Directed Speech”, DDS), análogo al “Habla Dirigida a Bebés” (Infant-Directed Speech, IDS). Sus características principales son:
· Tono de voz más agudo: Hiperarticulación de las vocales.
· Entonación exagerada: Mayor variabilidad melódica.
· Contenido simplificado: Frases cortas y repetitivas.
Un estudio pivotal de la Université de Paris Nanterre (publicado en Proceedings of the Royal Society B) descubrió que los perros prestan más atención cuando se les habla con DDS, especialmente si el contenido del mensaje está relacionado con ellos (por ejemplo, “¡Vamos a pasear!”).
Sin embargo, el estudio también reveló que este estilo de hablar solo es efectivo con perros que ya tienen un vínculo con la persona; los perros de un refugio, por ejemplo, mostraron menos interés. Esto sugiere que el DDS no es solo un sonido que atrae, sino que está ligado a la calidad de la relación.
2. La Proyección Antropomórfica: Una Necesidad Humana
Desde la perspectiva de la psicología humana, hablarles a los perros como si fueran personas es un claro ejemplo de antropomorfismo: la tendencia a atribuir características, intenciones y emociones humanas a entidades no humanas (animales, objetos, dioses).
La Dra. Pamela Hieronymi, profesora de filosofía en UCLA, explica que este comportamiento es una extensión natural de nuestra cognición social. Los humanos estamos “programados” para leer mentes y entender las intenciones de los demás para navegar en el mundo social.
Cuando interactuamos con un perro, que es un ser social y expresivo, es casi inevitable que nuestro cerebro aplique estas mismas reglas. No es un error cognitivo, sino una muestra de la profundidad de nuestro vínculo emocional con ellos. Lo hacemos porque los consideramos parte de la familia, miembros de nuestro grupo social.
3. Beneficios para el Vínculo Humano-Perro
Contrario a lo que se podría pensar de manera intuitiva, este comportamiento tiene efectos positivos:
· Fortalecimiento del Apego: Utilizar un tono cariñoso y afectuoso libera oxitocina (la “hormona del amor”) tanto en el humano como en el perro, reforzando el lazo emocional entre ambos.
· Facilita el Aprendizaje: Como demostró el estudio francés, el DDS ayuda a captar y mantener la atención del perro, lo que puede ser muy útil en el entrenamiento y la socialización.
· Bienestar Emocional del Dueño: Para las personas, hablar con su perro puede ser una fuente de consuelo, reducir el estrés y la sensación de soledad. Actúa como una forma de confort social.
4. Posibles Desventajas y Límites desde la Etología
A pesar de los beneficios, los etólogos (expertos en comportamiento animal) advierten sobre los límites de este comportamiento:
· Malinterpretación de Señales: El mayor riesgo no es el tono de voz, sino proyectar expectativas o emociones humanas complejas que el perro no experimenta. Por ejemplo, interpretar la “culpa” en la mirada de un perro que hizo un destrozo (cuando en realidad es una respuesta a nuestro tono de enojo, no un entendimiento moral de su acción) puede llevar a castigos ineficaces y confusos para el animal.
· Frustración en la Comunicación: Esperar que el perro entienda frases largas o razonamientos lógicos humanos (“¿Por qué hiciste eso si sabías que estaba mal?”) es contraproducente. Los perros se comunican principalmente a través del tono, el lenguaje corporal y las señales contextuales, no del lenguaje complejo.
La Dra. Alexandra Horowitz, renombrada investigadora de cognición canina en Barnard College, señala en su libro “Inside of a Dog” que debemos esforzarnos por entender el mundo desde la perspectiva del perro (la “umwelt” canina), en lugar de insistir en verlos como humanos peludos. Esto significa complementar nuestro cariño con un entendimiento de su verdadera naturaleza.
Un Equilibrio Saludable
Para la psicología, hablarle a un perro como a un humano es un fenómeno multifacético. Por un lado, es una manifestación natural y saludable del vínculo humano-animal, con beneficios emocionales comprobados para ambas partes y una herramienta útil para captar su atención.
Por otro lado, requiere de conciencia por parte del dueño para no cruzar la línea de la proyección antropomórfica excesiva, que puede llevar a malentendidos y expectativas irreales.
La clave está en encontrar un equilibrio: podemos y debemos usar un tono cariñoso y alegre para fortalecer nuestro lazo, pero al mismo tiempo, debemos educarnos sobre el lenguaje corporal canino y sus formas de comunicación para interactuar con ellos de una manera que ellos puedan entender genuinamente, respetando su naturaleza como especie diferente.
Grupo Healy © Copyright Impresora y Editorial S.A. de C.V. Todos los derechos reservados