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¿Es bueno calentar las tortillas directamente en el fuego?

Calentar tortillas directamente sobre la llama de la estufa es una práctica tradicional muy común en los hogares mexicanos y de gran parte de América Latina.

¿Es bueno calentar las tortillas directamente en el fuego?

Calentar tortillas directamente sobre la llama de la estufa es una práctica tradicional muy común en los hogares mexicanos y de gran parte de América Latina. Este método, que impregna la tortilla con un aroma y sabor característico, tiene tanto defensores por su autenticidad como detractores por sus posibles riesgos. Analizaremos ambos lados de la moneda con base en evidencia científica y nutricional.

¿Es bueno calentar las tortillas directamente en el fuego?

Los beneficios: sabor, textura y tradición

  1. Sabor y aroma únicos (reacción de maillard):El contacto directo con la llama provoca que los azúcares y aminoácidos de la masa de maíz (o harina) se caramelicen, generando compuestos aromáticos y de sabor complejos. Este proceso se conoce como Reacción de Maillard y es el mismo que dora la carne o tuesta el pan. El resultado es ese característico sabor “ahumado” y ligeramente tostado que muchos prefieren.
  2. Textura mejorada:El calor intenso y directo hace que la humedad interna de la tortilla se evapore rápidamente, creando una textura crujiente en el exterior mientras el interior permanece suave y flexible. Esto es ideal para tacos, ya que la tortilla tiene mejor consistencia para sostener los ingredientes sin romperse fácilmente.
  3. Calentamiento rápido y eficiente:Es el método más rápido para calentar una o dos tortillas a la vez, sin necesidad de usar recipientes adicionales o esperar a que se caliente un comal.

Los riesgos: seguridad y salud

  1. Formación de Acrilamida:Este es el punto más crítico desde la perspectiva de la salud. La acrilamida es un compuesto químico que se forma de forma natural en alimentos ricos en almidón (como las papas, el pan o el maíz) cuando se cocinan a altas temperaturas (más de 120°C) mediante métodos como freír, asar o hornear.
    1. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Food and Agriculture Organization (FAO) clasifican la acrilamida como un “probable carcinógeno humano” basándose en estudios en animales. Aunque los niveles de exposición dietética en humanos aún se están investigando, se recomienda minimizar su consumo.
    2. Relación con la tortilla: Quemar o carbonizar excesivamente la tortilla incrementa significativamente la formación de acrilamida. Las partes negras y carbonizadas son las que contienen la mayor concentración de este compuesto.
  2. Peligro de incendio y quemaduras:Manipular fuego directo siempre conlleva riesgos. Una distracción puede hacer que la tortilla se incendie, o que la persona se queme los dedos al dar vuelta a la tortilla. No es un método seguro para que lo realicen niños.
  3. Pérdida de nutrientes:La exposición excesiva al calor puede degradar algunos nutrientes sensibles, como ciertas vitaminas del complejo B presentes en el maíz nixtamalizado.

Recomendaciones

Calentar tortillas directamente en el fuego no es inherentemente “malo”, pero debe hacerse con precaución y moderación. El factor clave es evitar la carbonización.

Para disfrutar de los beneficios minimizando los riesgos, sigue estas recomendaciones:

  1. Nada de carbón: Calienta la tortilla el tiempo justo para que se caliente, se infle y obtenga pequeñas manchas doradas o ligeramente marrones. Evita por completo las partes negras y carbonizadas.
  2. Métodos alternativos más seguros:
    1. Comal de hierro o barro: Es el método tradicional por excelencia. Proporciona un calor uniforme que calienta la tortilla perfectamente sin necesidad de exponerla a llamas directas, reduciendo la formación de acrilamida.
    2. Vapor: Para tortillas que se han secado, calentarlas al vapor (con un paño húmedo en el microondas o en una vaporera) las devuelve a una textura suave y flexible, ideal para enchiladas o tacos suaves. Este método no genera acrilamida.
    3. Horno o Tostadora: Para una textura crujiente (como para totopos o tostadas), hornear es una alternativa más saludable que freír, siempre y cuando no se quemen.

La práctica de calentar la tortilla en el fuego es culturalmente valiosa y aporta un sabor inigualable. Sin embargo, por razones de salud, es crucial evitar quemarla. Disfrútala caliente, con sus característicos puntos tostados, pero retírala del fuego antes de que se ponga negra.

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