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Aprender a sentir

Corazón fuerte y mente clara: la regulación emocional trata de criar a tus hijos de manera que sepan qué hacer con lo que sienten, para mantener su mente en equilibrio.

La regulación emocional se refiere a la capacidad de los niños para identificar y manejar sus propios sentimientos; al igual que muchas otras conductas que se aprenden desde la infancia, la autorregulación comienza a desarrollarse a partir de las relaciones con los cuidadores.

Cuando éstos se comportan de manera atenta y responden a las necesidades de los niños, contribuyen a generar los cimientos para una sana regulación emocional.

Durante la primera infancia, los niños necesitan ser reconfortados cuando se sienten angustiados; si estas necesidades se atienden de forma constante, desarrollan una percepción de confianza y seguridad en su entorno.

Esto les permite utilizar esas experiencias positivas como base para incrementar sus propias estrategias de autocontrol y aprender, poco a poco, a manejar sus emociones de una manera más saludable.

Contar con una adecuada regulación emocional ofrece múltiples beneficios para el desarrollo integral de los niños: comprender sus emociones, afrontar desafíos y potenciar su creatividad de manera plena y positiva.

Asimismo, el fomento de la resiliencia, el fortalecimiento de la autonomía, una mayor capacidad de atención y concentración, así como la mejora en las interacciones sociales, tanto con familiares como con otros niños.

Es por su bien

Según datos de Unicef (2024), cerca del 40% de los niños y adolescentes en América Latina reportan haber tenido dificultades para manejar emociones como la tristeza, la frustración o el enojo en el último año.

Estos retos, según especialistas, evidencian la necesidad urgente de que las familias, escuelas y comunidades fomenten habilidades socioemocionales desde la primera infancia.

Respecto a México, cifras de la Secretaría de Educación Pública (SEP, 2023) señalan que siete de cada diez docentes identifican problemas de manejo de emociones en sus alumnos de primaria, lo que impacta en el rendimiento académico, la convivencia y el bienestar general.

Ante este panorama, los expertos coinciden en que implementar programas de apoyo emocional en las aulas no es un lujo, sino una inversión esencial en el desarrollo integral de las próximas generaciones.

Es fundamental enseñar a los niños y adolescentes a disminuir la velocidad en sus acciones para que puedan tomar decisiones de forma más cuidadosa, evitando actuar de manera impulsiva: en lugar de considerarlo como una conducta negativa que debe corregirse, proponer la regulación emocional como una habilidad que puede desarrollarse.

Para ello, es importante modificar el tono y el contenido de la retroalimentación que se les ofrece; la clave para aprender habilidades de autorregulación no radica en evitar las situaciones difíciles, sino en entrenar a los niños para enfrentarlas.

Esto implica proporcionarles un marco de apoyo cuando se presenten comportamientos que se desea impulsar, hasta que puedan manejar los conflictos por sí mismos.

Más información:

Childmind.org

Fundacionbotin.org

Illinoisearlylearning.org

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