Edición México
Suscríbete
Ed. México

El Imparcial / Estilos / Cancer

Cómo el cáncer se propaga por el cuerpo

La metastasis ocurre más probablemente a medida que el cáncer crece.

Imagen ilustrativa generada por inteligencia artificial sobre células cancerígenas.

Todos los cánceres comienzan en un solo órgano, como los pulmones o la piel. Cuando se quedan en su lugar original, son más fáciles de tratar. Pero si el cáncer se propaga, puede volverse más peligroso, especialmente si afecta órganos vitales, como el cerebro.

Cuando esto sucede, se llama metastasis, y es responsable de la mayoría de las muertes por cáncer. Las células normales deben pegarse al tejido circundante, pero a veces, debido a daños en su ADN, las células cancerosas pueden volverse pegajosas y moverse a través de la sangre o el sistema linfático.

Imagen ilustrativa generada por inteligencia artificial sobre células cancerígenas.

Si bien muchas de estas células mueren en el camino, algunas pueden establecerse en nuevos lugares y formar nuevos tumores. Algunos cánceres tienen más probabilidades de ir a ciertos órganos; por ejemplo, el cáncer de mama puede propagarse a huesos, hígado y pulmones.

Te puede interesar: Médico revela que artículo de baño está relacionado con el cáncer

¿Cuándo ocurre la metastasis?

La metastasis ocurre más probablemente a medida que el cáncer crece. A veces, incluso después del tratamiento, algunas células cancerosas pueden permanecer ocultas en el cuerpo y crecer en nuevos cánceres meses o años después.

Imagen ilustrativa generada por inteligencia artificial sobre células cancerígenas.

La mejor manera de prevenir la metastasis es detectar y tratar el cáncer temprano. Los programas de detección, como las revisiones de cáncer en Australia, son esenciales para esto. Aunque actualmente no hay intervenciones específicas para prevenir la metastasis, la investigación está en marcha para mejorar la detección temprana y los tratamientos.

Aunque aún no podemos prevenir completamente la metastasis, entender cómo sucede nos acerca a encontrar formas de evitarlo. Por ahora, la detección temprana sigue siendo nuestra mejor arma contra el cáncer.

Artículo original publicado en The Conversation

En esta nota