Un "detox" digital para reconectar el lado humano
La sicóloga hermosillense Olga González plantea en su nuevo libro un método para dejar la adicción a la tecnología y recuperar el tiempo en la vida real.<br />

HERMOSILLO, Sonora.- Para Olga González Domínguez el entorno actual dominado por las tecnologías y las redes sociales generan una nueva exigencia para muchas personas: La de vivir siempre en línea, alimentar la convivencia a través de la pantalla. Estar en el mundo virtual.
Ya no es suficiente, señala, con cumplir las actividades del día a día en la escuela, en el trabajo, en la familia, no basta con la presencia física, sino que se exige también compartir tiempo por medio de la red.
“Esto nos está llevando al agotamiento mental y a la falta de calidad en todo lo que hacemos”, subraya.
Es ante este panorama de la invasión de las pantallas y otros dispositivos que la sicóloga hermosillense propone un “Detox Digital”, como se titula su nuevo libro, en un plan de 21 días para desconectarse un poco de lo virtual y reconectar con lo físico.
Pero ello no implica satanizar ni prohibir el uso de aparatos, aclara:
Se trata de tener tiempos y espacios y organizar ese uso, culturizar ese hábito, lo tenemos muy desordenado”.
“ESTABA TODO EL TIEMPO AHÍ”
La sicóloga no tuvo mucho tiempo de promocionar su primer libro, “Cirugía bariátrica”, que presentó con éxito en cinco países durante el segundo semestre de 2019, pues en el mismo lapso se ocupó de la edición de “Detox Digital”. Ambos son publicados por Penguin Random House, el gigante editorial multinacional, a través del sello Grijalbo.
Sin embargo, asegura que no escribe libros “al vapor” y, en realidad, “Detox Digital” es resultado de varios años de investigación, de probar y perfeccionar el plan de desintoxicación y de escuchar los testimonios de más de mil personas que lo han probado.
Pero sobre todo, ella es la primera en dar fe de que sí es posible dejar una adicción al celular o las redes sociales, porque hace algunos años tuvo este problema y debió encontrar una forma de dejarlo.
Me hice adicta al celular y a las redes sociales. Estaba todo el tiempo ahí, procrastinando, y fue muy difícil para mí porque soy sicóloga, tengo especialidad en trastornos conductuales, que son adicciones sin sustancias”, comparte.
Así fue que decidió buscar algún tratamiento para superar su adicción, pero no encontró nada que le fuera de utilidad. Todo lo que había disponible, recuerda, le sugería desconectarse por completo, algo imposible cuando la tecnología es parte del trabajo.
“Empecé a probar yo misma, a hacerme mis propios tratamientos”, dice. “Probaba y probaba y lo fui afilando, perfilando, hasta que surgió el método que me funcionó y dejé esa adicción al teléfono, lo superé y ahora es algo que controlo super bien”.
Ese mismo método lo empezó a compartir con sus pacientes y, de pronto, recibía mensajes desde España, de personas que también lo habían probado con éxito. Esos primeros apuntes fueron la base del libro.
DESINTOXICAR PARA RECONECTAR
En la casa de Olga González hay letreros con distintas leyendas según su significado: “Espacio para celulares”, “Zona de conexión”, “Zona santuario”. Lugares en donde está permitido conectarse o usar pantallas, y espacios que deben usarse sólo para el fin que tienen: Cocina, comedor, recámara.
Se trata de quitar todo el ruido digital y poder recuperar las conversaciones cara a cara. En la recámara principal, que establezco como una zona santuario, estamos en un entorno multipantallas, estamos viendo una serie y checando el teléfono al mismo tiempo, el 60% de las parejas lo hacen”, advierte.
El exceso de dispositivos y el abuso de ellos deriva en menos horas de sueño, menos tiempo para hacer otras actividades y, en general, la comunicación con uno mismo y con otras personas se ve mermada. Es por ello que la primera etapa que propone es una desintoxicación.
“Lo que les digo en el libro es ‘sé que estás ansioso’. A mí me pasó, les pasa a todos”, señala la sicóloga, al referirse a esta primera parte del proceso, los siete primeros días de los 21 que conforman su plan sugerido para la adicción a las tecnologías.
PEQUEÑAS METAS
La segunda fase es la reconexión: Volver a conectarse con las redes, con el Internet, pero con ciertos límites. Y, por último, llega la última etapa en la tercera semana, la de “ensayo” de la vida cotidiana con el control de las actividades digitales.
Cada persona es libre de establecer sus tiempos, espacios o metas pues, reitera, “no es una prohibición”, sino un reacomodo de los usos y momentos con las pantallas.
“Puedes empezar tan intensivo o tan light como quieras. Se trata de que controles el uso”, puntualiza la experta.
En su caso, su meta fue pasar todos los domingos, 24 horas, sin ningún aparato. Ese día utiliza un celular sin Internet, que sólo sirve para hacer llamadas o enviar mensajes SMS, disponible nada más para llamadas de emergencia con su familia directa.
“Yo decidí ponerme ese reto y fue un regalazo para mis hijos, para mí. En verdad no ocupo el teléfono, te das cuenta de qué tan adictos estamos. Me empezó a gustar mucho, empezamos a ser más activos, a involucrarme más en lo que estaba haciendo”, recuerda.
Pero como todo proceso de rehabilitación, quien busca dejar la adicción al celular también puede tener sus recaídas y, en ese caso, así sea el día 20 hay que volver a iniciar desde el 1.
POR MÁS ZONAS SANTUARIO
“Detox Digital” estará disponible desde esta semana en las principales librerías del País, pero el método ya ha generado interés en profesionales de la salud, educadores, padres de familia y público en general.
Ello, añade González Domínguez, se debe a que es el primer libro en español con una metodología específica para un fenómeno muy común: “Vamos a abordar una problemática que todos estamos padeciendo, pero no sabemos ni cómo”.
La sicóloga cuenta con emoción que ya ha estado en contacto con un hospital de Madrid, España, que tiene interés en establecer zonas santuario en sus salas de espera y ayudar a las personas a recuperar el tiempo sin depender de una pantalla.
“(Me gustaría) que los restaurantes hagan sus propios retos y establezcan sus zonas porque muchas veces ya no puedes estar en un café ni nada porque todo el mundo está en el teléfono, más la música, la televisión, y es un ruido digital con el que no puedes ni conversar”, expresa.
Con apenas siete meses de diferencia entre la publicación del primer libro y el segundo, Olga González menciona que va a tomarse un descanso, aunque ya tiene aprobado por la editorial el tema para una tercera obra.
Agrega: “Lo voy a hacer en conjunto con una autora internacional, todavía no puedo decir mucho, pero va dirigido sobre todo a las mujeres. Soy una autora muy comprometida en el sentido de que no escribo por escribir, con cada tema investigo, pruebo, lo aplico, cada tema tiene que ser bien hecho”.
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