Vicios diarios en el matrimonio
El amor tiene varias etapas, como la del cortejo, noviazgo, o como ahora los jóvenes dicen “el quedar bien”. Estas sensaciones corresponden a la etapa del deseo, al encantamiento, cuando dos personas se acaban de conocer y se gustan, pero que con la rutina poco a poco se van perdiendo comenta la sicóloga Karla Durazo Acuña.
La también directora del Centro D.A. SicoIntegral asegura que una vez que alguien nos llama la atención, la culpa de la irresistible atracción que sentimos y de todas las reacciones fisiológicas que se generan la tienen la adrenalina y la noradrenalina.
Tras esa pulsión sexual y esa locura eufórica, viene el verdadero amor, y una vez enamorados, nuestro cerebro empieza a segregar feniletilamina, más conocida como FEA, que es una anfetamina natural, se le conoce como la “molécula del amor”, agrega la experta.
Produce efectos estimulantes y excitantes y además hace que nos sintamos inmersos en una “especie de enfermedad” en la que no podemos dejar de pensar en esa persona, de mirarla, de llamarla y de querer estar con ella en todo momento, afirma Durazo Acuña.
La dopamina, es una sustancia química de la familia de las monoaminas, que se encarga de la sensación de placer y del refuerzo que contribuye a que nos enganchemos a “eso” que nos produce placer o bienestar, ya sea una droga o una persona que nos ha enamorado.
Por lo tanto, cuando estamos en ese efecto bioquímico, coloquialmente llamado “enamorados”, en donde no solamente químicamente nos mueve a ser la mejor versión de nosotros mismos, sino de esperar, imaginar y desear que nuestra pareja se comporte, nos ame, nos hable siempre de esa manera, menciona.
Pasa el tiempo, y el efecto bioquímico se estabiliza y ya no hay tanta emoción y pasión en comparación en las primeras etapas de la relación; es ahí donde comienzan los vicios en el matrimonio.
ACTOS QUE SE CONVIERTEN EN VICIOS COMUNICACIÓN
Antes podían hablar todo el día y encontraban cualquier momento para comunicarse su día, sus sueños, sus locuras, ahora ¿que pasó? La rutina diaria los ha enviciado a no comunicarse, a no buscar ese momento para hablar de sus sentimientos, de su relación, pero cuando llegan los hijos sucede que el tema que los une únicamente son ellos, y fuera de ese tema vuelven a ser dos completos extraños. Vuelvan a hacer un hábito diario la comunicación, tengan un momento y un tiempo para ustedes y para comunicarse.
POSICIÓN DEFENSIVA
Esta actitud niega la responsabilidad propia en el conflicto, y por tanto, no asume su parte de aprendizaje o cambio para solucionar el mismo como tal de la pareja, éste puede ser en forma de reproche, amenaza o juicios.
CRÍTICAS
No es lo mismo decir: La crítica resulta especialmente dañina porque etiquetamos a la persona, le juzgamos negativamente, generando un círculo vicioso donde “agresor” y “víctima” (“tú me haces”) van escalando cada vez más, hasta llegar a conductas más violentas.
CERRARSE AL DIÁLOGO
Huir de los problemas tan solo permite que estos se acumulen, aumentando además los sentimientos negativos de quien se ve rechazado, ignorado o despreciado.
ACUSACIONES
Las estadísticas dicen que el 99% de los pleitos matrimoniales tienen que ver con tres temas básicos: Dinero, sexo e hijos, cuánto dinero se gasta es la situación más común que ocupa el tercer lugar en el patrón acusador-negador. En ocasiones las acusaciones se convierten en la única forma de comunicación de la pareja, lo cual hace que ambos terminen evitándose por las reclamaciones constantes, que solamente logra distanciarlos más sin llegar a ninguna solución.
IMPORTANTE PRACTICAR
El diálogo, la comunicación y la posición de estar en escucha activa evitará problemas la relación.
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