Presas salen de cárcel para interpretar 'Antígona'
Un grupo de 18 reclusos entra en fila india, esposados y vigilados de cerca por policías carcelarios armados con fusiles de alto calibre.
En calma, se sentaron en el auditorio de un reconocido teatro de esta capital. "Yo soy Antígona", una obra de Sófocles, estaba a punto de iniciar.
Tras el telón, un grupo de actrices novatas están nerviosas. Sienten la misma tensión que padecen los actores de una compañía de teatro profesional en los minutos previos a su presentación en el Teatro Nacional, al Norte de la capital colombiana.
"Vamos, chicas, vamos" se escucha pocos minutos antes de que la magia del teatro empiece.
La compañía la conforman diez reclusas que por unas horas dejaron la cárcel del Buen Pastor, en Bogotá, dónde cumplen condenas por diferentes crímenes, la mayoría por tráfico de drogas. Y ahora tienen la oportunidad de salir de su lugar de reclusión como parte del Festival Teatro Interno.
"El teatro me ha ayudado mucho. Yo era una persona seca y aislada y ahora quiero ser comediante", dijo entre risas nerviosas Katherine Zamora, de 23 años, condenada a más de cinco años de cárcel por tráfico de drogas, poco antes de salir a escena.
Con una población carcelaria nacional de 120 mil personas, de las cuales 8.100 son mujeres, y un hacinamiento del 58%, este festival busca que la sociedad no estigmatice a los reclusos.
"El aplauso es terapéutico y las empodera como mujeres", dice la reconocida actriz Johana Bahamón, directora del proyecto que se ha celebrado hasta ahora en 15 prisiones del país. Bahamón cuenta que el festival empezó hace dos años cuando la invitaron a ser jurado de un concurso de belleza que se celebra en la cárcel de mujeres.
"Ya conocía el estado de las cárceles colombianas pero conocerlas a ellas me dio una perspectiva diferente", dijo.
Hasta el momento la compañía femenina ha interpretado 'La casa de Bernarda Alba', del dramaturgo español Federico García Lorca, "porque es sobre mujeres" explica Bahamón.
"Luego quisieron hacer una obra cómica porque no querían más dramas, y ahora representan Antígona de Sófocles porque hacen un paralelismo con el encierro que viven".
Mientras Bahamón habla, entre bambalinas uno de los policías que vigila a los reclusos hombres aprovecha para fotografiarse con el celular frente al cartel de la obra "Monólogos de la Vagina".
"El teatro me ha permitido liberar mi espíritu porque aunque estemos detrás de unos barrotes esto nos hace libres durante un rato", dice Lorena Ramírez, de 24 años, en la sala de maquillaje del teatro.
Después de Antígona fue el turno de 'Sumas y restas', de la compañía Abra Kadabra compuesta sólo por reclusos hombres.
Alberto Villegas y su esposa siguieron la obra en la que participó su hijo Carlos Alberto, condenado a 20 años de cárcel por intento de homicidio. Mientras el padre grababa con una pequeña cámara de video, su madre apretaba contra su cuerpo el bolso, asustada por las luces y el sonido del teatro, pero feliz de ver a su hijo.
"Lo veo bien, tiene buen color, se le ve contento" dijo sonriente. Era la primera vez que veían a su hijo de 32 años representar una obra de teatro.
A pocos metros del matrimonio estaba Martin Santos, hijo del presidente colombiano Juan Manuel Santos, que era invitado especial al estreno de las obras.
Al terminar "Yo soy Antígona" diez actrices se quitaron parte de su ropa y mostraron sus pechos para denunciar las condiciones de la cárcel del Buen Pastor, donde viven encerradas.
"No a la tortura", "no a las violaciones", "por una comida decente", "por un servicio médico digno", denunciaron frente al hijo del mandatario.
El teatro entero estalló en un largo aplauso.
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