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Luis Vergara, el dibujante del 'Chavo' en pleno centro de Santiago

En medio del ajetreo cotidiano, frente a la Catedral Metropolitana de Santiago, dos rostros dibujados en plena calle llaman la atención de los desprevenidos transeúntes, que por un momento recuerdan sus risas y alegrías de la infancia.



Como por arte de magia, el dibujante callejero Luis Vergara hace aparecer en el suelo, con rápidos y certeros trazos, a los que quizás son los más queridos rostros para públicos de todas las edades en Latinoamérica: el 'Chavo del Ocho' y 'Don Ramón'.



'Los dibujo porque son muy populares, casi como Jesús', explicó Vergara y la comparación no resulta antojadiza, si se considera que los retratos de ambos personajes creados por Roberto Gómez Bolaños aparecen a pocos metros del principal templo católico del país.



En cuclillas o hincado, lo suyo es el dibujo y se define como un 'artista callejero', porque es la calle -más precisamente la explanada frente a la Catedral de Santiago- su escenario natural, su improvisado puesto de trabajo.



Es ahí, a través de personajes populares como el 'Chavo del Ocho' y 'Don Ramón', delineados con precisión y sentimiento, con carbón, tiza blanca y de colores, sobre el suelo de cemento, donde este joven de 24 años se realiza y obtiene sus ingresos.



'¿Por qué el Chavo y Don Ramón?', preguntó Notimex, a lo que Vergara no dudó en responder: 'Porque son los más conocidos, son los más famosos, se comparan con Jesús de conocidos que son. Y la gente los reconoce y los quiere'.



'Ellos forman parte del imaginario colectivo, de la infancia de todos nosotros, y los siguen dando en la televisión, a pesar de todos los años que llevan en pantalla', dijo.



Sin disimular su orgullo, Vergara incluso aseguró: 'Yo los veo de chico. Están como incorporados en mí. Son parte de mi niñez, todavía me hacen reír'.



Y es que personajes como el 'Chavo del Ocho', 'Don Ramón' y 'El Chapulín Colorado' se han convertido con el paso del tiempo en series de culto en la programación de la televisión chilena, concitando altas sintonías en cada una de sus emisiones.



Vergara tiene su propia hipótesis para explicar el éxito de los personajes creados por el genio de Gómez Bolaños: 'La inocencia del Chavo y todo ese tipo de cosas, le gusta a la gente. La gente también se ve reflejado en ellos, como que despiertan su niñez'.



Por eso, los miles de transeúntes que pasan a diario frente a la Catedral, sean padres, madres, abuelos o niños, identifican por igual a los personajes plasmados en el suelo por la mano de Vergara y no son pocos los que dejan escapar un grito de asombro.



'Es que esos personajes han formado parte de sus vidas', dijo Vergara, que a diario recibe la simpatía, el afecto y las monedas de la gente por su trabajo.



'La gente, los niños, dicen: íMira, ahí está el Chavo! o íMira a Don Ramón! Los identifican ´al tiro´ (de inmediato). Yo no llevo (dibujada) la cara entera y ya saben que es el Chavo', señaló el joven y nómada artista callejero.



Aunque reconoció que 'el Chavo es universal. (Pues) en todos los países lo conocen', para Vergara su personaje favorito es el cascarrabias pero noble 'Don Ramón', inmortalizado por el extinto actor mexicano Ramón Valdés.



'Con él me identifico bastante, nunca tiene plata, siempre anda al tres y al cuatro. Rebuscando la vida. Es más cercano a mí', confesó el dibujante, quien sabe en carne propia lo que cuesta ganarse el día a día en la vía pública: 'Mi medio es la calle'.



'Aquí me hago las monedas para comer, para vivir y quizás para emprender de nuevo el vuelo a Perú, Bolivia, Ecuador, Argentina', países a los que ha viajado en los últimos años para compartir su arte y hacer 'amistad con mis hermanos'.



Por eso, Vergara más que chileno se siente latinoamericano y las fronteras le molestan, porque 'a las finales no creo que las fronteras sean un límite para nada. No deberían serlo'.



'En el proceso del viaje aprendí... y no solo a dibujar', sentencia este artista antes de volver a su trabajo frente a la Catedral, en plena Plaza de Armas, donde a diario comparte público con pintores, magos, estatuas vivientes, vendedores y humoristas callejeros.



Antes de retomar sus trazos, confesó que entre sus proyectos está llegar a México: 'Me encantaría ir, me gusta viajar y viajando esto da para vivir, aparte que tengo familiares allá. Sería lo máximo llegar, haciéndolo por este medio. Viajando país por país'.

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