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La muerte de Mufasa y demás lecciones de tanatología por Disney

La representación de la muerte de un personaje de Disney pueda ser realista y con efectos positivos para los niños.

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Por Tangible El Universal

En 57 de las 81 cintas de Disney y Pixar de 1937 a 2015, un total de 71 personajes no vive para contarla.(Captura)

En 57 de las 81 cintas de Disney y Pixar de 1937 a 2015, un total de 71 personajes no vive para contarla. | Captura

GUADALAJARA, Jalisco.- Si hay niños presentes mientras lee este texto, es mejor que no lo vean. No porque la muerte no sea algo que no puedan comprender —su entendimiento y comprensión depende, según los estudiosos del tema, sobre todo de la experiencia y el nivel de desarrollo de cada niño—, sino porque, para quienes es la primera vez que ven El rey león, estamos por revelar el spoiler que mayor trascendencia tuvo en la vida de Simba: somos testigos de cómo una manada de ñus puede tener el mismo efecto que un tráiler de doble remolque sobre la fauna que se le atraviesa enfrente y, en una de las escenas más traumáticas y explícitas (y quizás más traumática por explícita) protagonizada por un personaje que está vinculado emocionalmente con el público infantil, Mufasa muere.

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Afrontar la muerte

Como todo niño que ha crecido viendo películas de Disney sabe, la muerte no es ajena a ellas. Por el contrario, en las 57 de las 81 cintas de Disney y Pixar correspondientes al periodo de 1937 a 2015 (de Blanca Nieves a Intensamente) un total de 71 personajes no vive para contarla. Varias son las formas en que la muerte es representada en estas películas vistas por millones de niños en más de ocho décadas de cineducación en la que algo -o mucho- han aprendido sobre cómo afrontar la muerte de alguien cercano a ellos a partir del comportamiento de Bambi, del anciano globero Carl o de la princesa Moana.

Dado que, cuando por alguna razón requieren hablar de la muerte con sus hijos, no pocos padres emplean —con la mejor de las intenciones, pero con resultados poco deseables— un lenguaje confuso que incluye frases como “no te pongas triste, el doctor va a dormir a Príncipe Miau por un tiempo muy largo” o “Mamá Coquita acaba de empezar un laaaargo viaje”, puede ser que, por muy ficticia que sea, la muerte de un personaje de Disney pueda ser representada de una forma más realista y con efectos más positivos que hacer que un niño crea que su mascota va a despertar o que su abuela regresará algún día, en especial si consideramos la posibilidad de que el niño del gato no vuelva a dormir tranquilo ante la posibilidad de que le pase lo que a Príncipe Miau.

El adiós de protagonistas y antagonistas

Tres estudios recientes han analizado de qué manera se ha mostrado la muerte, las formas en que los personajes se sobreponen a ella y cómo ha cambiado la forma en que una y otra se muestran en las películas de Disney y Pixar. Los científicos examinaron los siguientes factores en dos periodos, de 1937 a 2003 y de 2003 a 2016, considerando este último como representativo del presente siglo:

1. El estatus (héroe/villano) del personaje muerto. De 1937 a 2003 el número de muertos en cada bando fue muy parecido, con 12 protagonistas (los “buenos”) y 11 antagonistas (los “malos”) muertos. De 2003 a 2016 la mayoría (70%) de los muertos fueron protagonistas, incluyendo las bajas en Buscando a Nemo, Una aventura de altura y Moana. No es Game of Thrones, pero en Disney también se cumple, hasta cierto punto, que todo personaje, sin importar que esté del lado de los ángeles, corre el riesgo de convertirse en uno de éstos.


2. La forma en que muere el personaje. La muerte puede ser: a) explícita, cuando sabemos que el personaje está muerto porque su cuerpo aparece dañado o sin movimiento en la pantalla; b) implícita, cuando asumimos que está muerto porque no vuelve a aparecer en escena o algo sucede que nos permite deducirlo. De 1937 a 2003 hubo una cantidad muy similar de muertes implícitas y explícitas, pero a partir de 2003 hay muy pocas muertes explícitas (con la gran excepción de la de Mufasa), lo que significa que la compañía del ratón ha decidido que, por razones económicas o de otro tipo, es mejor no alterar en exceso a su principal público. 

3. Estatus de la muerte, que puede no ser permanente dado que se trata de ficción cinematográfica. La mayoría de las muertes en toda la historia de Disney son permanentes, lo que según los investigadores es positivo porque refuerza en los niños la idea de que la muerte es irreversible. Sin embargo, la mitad de los protagonistas muertos en los filmes de 1937 a 2003 tienen la oportunidad de “regresar” de alguna manera, como el espíritu de Mufasa en El rey león, para comunicarse desde el cielo con Simba, lo que puede ser confuso o no para los niños, dependiendo de las creencias religiosas que éstos profesen; de 2003 a 2016, sólo Moana exhibe una escena similar, cambiando leones por mantarrayas. 

4. Reacciones emocionales ante la muerte, que son negativas en la gran mayoría de los casos y positivas sólo en una de cada diez muertes de un antagonista, como con Síndrome, el supervillano de Los Increíbles. Lo primero es positivo porque enseña a los niños que es tan apropiado como entendible que la muerte de alguien les produzca emociones negativas. 

5. Causa de muerte, que puede estar justificada o no, lo que significa que, por su mal comportamiento, la muerte puede ocurrirle a quien se la merece. Justificada o no, la causa de muerte puede ser también accidental, pero si le pasa a alguien como Gastón al perder el equilibrio por enterrar un cuchillo a la Bestia, Disney mata dos pájaros de una cuchillada: se deshace accidentalmente del villano y mantiene impoluto al héroe, demasiado bueno como para matar a otro, aun en defensa propia. Antes de 2003, la mayoría de los protagonistas que murieron lo hicieron por culpa de sus antagonistas; después de 2003, casi todas las muertes fueron accidentales, lo que significa que Disney está dejando atrás el mensaje de que es más o menos común matar a alguien.
 
6. Mecanismos a los que recurren los personajes para afrontar la muerte, con lo que se convierten en modelos a imitar por los niños para sobreponerse en su propia vida, al comparar -con ayuda de sus padres, familiares y maestros- aquellos positivos y eficientes con los que son negativos e inútiles. Por ejemplo, tras la muerte de su esposa en Una aventura de altura, el viejo Carl se convierte en una persona gruñona y agresiva, y se aísla del mundo hasta que vuelve a crear un vínculo afectivo con el boy scout Russell, lo que le permite atesorar los recuerdos felices de su relación matrimonial y hacer las paces con el mundo.

Quizás lo más sorprendente es que, de todas las muertes acontecidas en las películas analizadas, sólo dos ocurren de manera natural por tratarse de personas ancianas: Ellie en Una aventura de altura, y la abuela de Moana en la película homónima. Como en otros temas, Disney está cambiando poco a poco y para bien, mostrando en este caso de manera más familiar y realista cómo sus personajes asimilan la muerte de alguien con ayuda de sus seres queridos.

Queda por ver cuál es el efecto que estas películas tienen en lo que las niñas y los niños que las ven piensan sobre la muerte.

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